El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, tuvo un año de crecimiento meteórico y encara un 2026 marcado por la construcción de un espacio competitivo para las elecciones presidenciales y la confrontación con el gobierno nacional.
El mandatario quedó posicionado como líder de la oposición luego de enfrentar a Cristina Kirchner -por medio del desdoblamiento electoral- y triunfar en las elecciones bonaerenses de septiembre. Además, Javier Milei lo colocó como principal contendiente, la expresidenta quedó inhabilitada para ejercer cargos públicos y gobernadores peronistas se acercaron al gobierno nacional luego del triunfo de La Libertad Avanza en octubre.
Bajo este escenario, el año próximo será de armado para Kicillof. Así lo confirmó la ministra de Comunicación Pública bonaerense, Jésica Rey, a El Economista: "Vamos a trabajar en la construcción de una alternativa federal que busque otro modelo de país en 2027".

Sin embargo, descartó que el gobernador sea necesariamente el candidato de esta formación: "No estamos construyendo un personalismo. No tiene sentido discutir el año que viene si es el candidato o no. Nadie resiste ser dos años candidato a presidente. Eso se definirá en 2027".
También rechazó un pacto en el corto plazo con fuerzas políticas: "No sirve de nada ir con un dirigente de otro espacio si no nos podemos poner de acuerdo en qué modelo de país queremos. Nuestro camino no tiene planificado ponernos a juntar fotos como si fueran figuritas".
El consultor Julio Burdman, de Isasi/Burdman, señaló que Kicillof es "la principal figura opositora y el precandidato natural del peronismo para 2027". Destacó que en la última medición apareció como el principal referente de la oposición, un cambio respecto de la mayor parte del año, cuando ese lugar lo ocupaba Cristina Kirchner.
Tanto Burdman como Lara Goyburu, de Management & Fit, coincidieron en que el principal límite del gobernador de cara a 2027 es la proyección nacional: "Su liderazgo es claro en el campo peronista-kirchnerista y en la provincia de Buenos Aires, pero sigue siendo acotado en el interior y en los segmentos de centro que no terminan de sentirse representados ni por Milei ni por el kirchnerismo", dijo Goyburu.
"Si bien es conocido en todo el país, no es valorado en todo el país. Ese es el principal obstáculo para considerar a Kicillof el principal líder de la oposición", afirmó Burdman.
Sin embargo, las elecciones de este año "no arrojaron ninguna figura ganadora a nivel local que pueda aspirar a la candidatura nacional" que pueda competir con Kicillof, agregó. Sumado a esto, gobernadores peronistas que decidieron cooperar con el oficialismo tras las elecciones -como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca)- diluyen sus posibilidades de disputar el liderazgo opositor.

- Otro elemento a considerar es que Kicillof no puede competir por un nuevo mandato en la provincia en 2027.
Goyburu señaló que la elección bonaerense dejó al gobernador como "el candidato a jefe de la principal minoría opositora, pero no como 'presidente en espera'" dado que Milei salió fortalecido de los comicios de octubre, con más bancas y encuestas que lo siguen mostrando por encima del resto de los posibles candidatos, incluido Kicillof.
¿Moderación o radicalización?
En el trayecto que encarará el año próximo, el posicionamiento político y discursivo del gobernador "va a ser muy parecido a este año en cuanto a marcar las diferencias entre los modelos y entre las prioridades", aseguró la ministra Rey. "No hay manera de encontrar un punto de moderación si el programa económico y de desarrollo del Gobierno no cambia".
Burdman sostuvo que en 2026 se verificará una combinación de moderación y radicalización en el estilo de Kicillof. "Tendrá que correrse un poco más al centro para poder ser candidato nacional porque las demandas que tienen los votantes de Fuerza Patria en muchas provincias son distintas de lo que él expresa", explicó. En este sentido, Rey dijo que el gobernador debe "construir un proyecto que le dé respuestas a cada argentino en su lugar".
Pero, en paralelo, Burdman indicó que Kicillof está obligado a distanciarse fuertemente de Milei: "Tendrá que volver a un discurso más radicalizado, donde va a tener que oponerse a temas que lo pueden dejar visto como alguien extremo".

El consultor afirmó que, si el gobernador se opone a la alianza con Estados Unidos, al plan de estabilización y a las privatizaciones, será visto como alguien amenazante por un conjunto de agentes económicos e internacionales. "En la nueva Argentina de Milei, la posición en la que puede quedar un candidato que se oponga a todos los compromisos que Argentina firme con EEUU va a ser visto como alguien más extremo que antes, porque va a haber compromisos que antes no estaban".
La relación con el Gobierno nacional
La aprobación legislativa del endeudamiento bonaerense volvió a tensar la relación entre el gobernador y la Nación. El ministro de Economía, Luis Caputo, puso en duda la autorización y Kicillof respondió: "Rapidito, Toto".
Finalmente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que, aunque rechazan el nuevo endeudamiento, aceptarán el rollover de la deuda vigente. Con esto, el conflicto quedaría saldado, ya que para la provincia ese era el punto en discusión.

La ministra Rey afirmó que, para el año próximo, espera una relación "igual de nula" que la actual, dado que -según dijo- a la administración nacional "no le interesa" modificarla. "Sabe que por más que nos llamen no nos va a comprar con promesas vacías como viene sucediendo con algunos gobernadores y, además, somos la antítesis del modelo", explicó. Sin embargo, sostuvo que la provincia estaría dispuesta a dialogar si la Nación lo propusiera.
Hasta el momento, la Casa Rosada no contempla un encuentro con Kicillof, pese a haber recibido a otros 20 mandatarios provinciales.

