Kicillof ya no pide permiso

"Axel Kicillof se recibió de dirigente político"

"En elecciones anteriores, era Cristina quien tenía la lapicera: decidía quién iba y quién no. Ahora Máximo Kirchner tuvo que sentarse con Kicillof a negociar las listas. Eso coloca al gobernador en otro plano. Políticamente, da un salto", revela una fuente clave en off.

"Máximo Kirchner tuvo que sentarse con Kicillof a negociar las listas. Eso coloca al gobernador en otro plano. Políticamente, da un salto"
"Máximo Kirchner tuvo que sentarse con Kicillof a negociar las listas. Eso coloca al gobernador en otro plano. Políticamente, da un salto" Foto: Mariana Nedelcu
Ramiro Gamboa 6 agosto de 2025

2025 será recordado como un año electoral. Para los bonaerenses, habrá una característica particular: aunque estén suspendidas las PASO, irán a votar dos veces en elecciones desdobladas. Primero, el 7 de septiembre, para la renovación de bancas en la legislatura bonaerense; y segundo, el 26 de octubre, para diputados nacionales. El 07 de agosto es la fecha límite de la inscripción de las alianzas y el 17 de agosto del cierre de listas para las elecciones nacionales de octubre. Agosto es un mes caliente. 

La provincia de Buenos Aires no es un distrito más. Representa alrededor del 38 % de la población nacional y produce cerca del 32 % del PBI argentino. ¿Qué se juega en la provincia y cómo pueden afectar los resultados de cada elección a la figura del gobernador Axel Kicillof y a la posibilidad de un nuevo liderazgo en el peronismo, cada vez más tironeado por sus internas?

Acuerdos precarios, luchas por la hegemonía y tensiones entre fuegos amigos dominan la escena. En la política argentina, y en especial en la provincia de Buenos Aires, la unidad parece pender de un hilo. En el momento actual, esta fragilidad se vuelve particularmente dramática.



Cuando Kicillof afirmó que era tiempo de "componer nuevas canciones", marcó un punto de inflexión. Para Florencia Angilletta, doctora en Letras, profesora universitaria y autora de "Zona de promesas", este momento divide claramente la trayectoria del gobernador: "Hay un Kicillof antes y después de esa declaración. Porque son varias las figuras que apostaron a jugar a la idea de haber escuchado las urnas del 2023 o el 'no va más' que la sociedad encarnó en la elección de Milei". Pero, continúa Angilletta, "pocos son los que siguen dispuestos a hacer algo con eso. Kicillof lo hizo. Fue capaz de marcar distancia con el liderazgo de Cristina. No quiso ser Alberto, ni Massa, ni Scioli. Ni el ungido, ni el delegado. Porque ya sabemos el final de esa apuesta y cuáles son sus límites".

Para Juan Courel, consultor político, director de Alaska Discurso y Estrategia y experto en campañas electorales, la apuesta de Kicillof es nítida en la estrategia electoral adoptada: "Al ubicar a Magario y a Katopodis como cabezas de las dos secciones electorales más populosas, Kicillof quedó al frente de la campaña. Él se propuso plebiscitar su gestión y tendrá que demostrar que los bonaerenses desean acompañarlo". Courel remata: "Si le va bien, podrá decir que su estrategia fue mejor que la de Cristina. Si le va mal, tratará de matizar la derrota". 

Una voz clave, aunque en off, es aún más directa sobre la cornisa en la que se dirime este tiempo político: "Kicillof se metió en un juego peligroso. Está apostando fuerte. Desdobló la elección en contra de la posición de Cristina, y además ha asumido el riesgo de que, en caso de que perdiese, se alegue que fue por una mala gestión provincial. Está dispuesto a cargar con esa responsabilidad". 



Esta misma fuente acuerda en lo dicho por Courel sobre el armado: "Las dos cabezas de lista en las secciones más importantes son personas de su riñón: Katopodis, su ministro, en la Primera, y Magario, su vicegobernadora, en la Tercera". Y argumenta: "Es un movimiento de juego fuerte. Al mismo tiempo, con esta decisión, Axel Kicillof se recibió de dirigente político".

Florencia Angilletta: "Kicillof fue capaz de marcar distancia con el liderazgo de Cristina. No quiso ser Alberto, ni Massa, ni Scioli. Ni el ungido, ni el delegado. Porque ya sabemos el final de esa apuesta y cuáles son sus límites".

"En elecciones anteriores, era Cristina quien tenía la lapicera: decidía quién iba, quién no. Ahora, Máximo Kirchner tuvo que sentarse con Kicillof a negociar las listas. Eso coloca al gobernador en otro plano. Políticamente, da un salto. A partir de ahora, si quisiera ser candidato a presidente, no lo va a ser como vicario de Cristina, como lo fue Alberto Fernández. La única manera de que Kicillof sea competitivo en ese plano es construyendo poder propio. Y en ese sentido, todo este proceso lo fortalece. Por lo menos, hasta el 7 de septiembre. Si los números no acompañan, ya es otra historia. Van a salir a decirle: 'Nos hiciste perder'", comparte la misma fuente. Y reflexiona sobre el escenario abierto: "La respuesta de Kicillof va a ser que el peronismo no gana una elección intermedia en la Provincia desde 2005. Aún así, el gobernador siempre sale con una mayor jerarquía política".



En la elección de septiembre se renuevan 46 diputados y 23 senadores provinciales, con "pisos altos" para obtener bancas en secciones electorales relativamente pequeñas. Valga como ejemplo la séptima, que requiere cerca del 30% de los votos para conseguir un sólo escaño para el senado bonaerense. En este contexto, Juan Grabois apuesta a un "pragmatismo extremo": negoció lugares en listas de unidad dentro de Fuerza Patria para septiembre, pero planea lanzarse por fuera en octubre, cuando el piso necesario para ser elegido diputado nacional baja al 3% del padrón provincial. El juego de Grabois, entonces, pareciera más por su figura propia que por el espacio general de la representación. Según una voz cercana a las negociaciones, Grabois rompió un acuerdo integral de listas de unidad en la provincia: "Sabe perfectamente que si va sólo no mete a nadie". 

Para Lorena Álvarez, periodista cultural y columnista de "Panamá Revista", la clave de lectura de lo que pasa en la provincia no está sólo en las listas, sino también en la apatía creciente del electorado: "Antes, para frenar a un candidato se votaba al rival; ahora parece dar igual si gana uno u otro. Por eso, lo que más me obsesiona de esta elección es cuánta gente va a ir a votar. El núcleo duro quizás perciba diferencias entre Kicillof, Máximo, Grabois o Massa, pero al votante no politizado le da lo mismo". Álvarez pone el foco en el otro lado del mostrador, la sociedad, y se pregunta por el país en el que tendrán lugar las elecciones: "Todo esto ocurre en un contexto económico difícil, complicado de modificar, con un dólar relativamente planchado que seduce a una porción significativa de la población, hoy disfrutando en Río de Janeiro o comprando en la marca Shein, pero por otro lado enfrentando despidos".

Y cuanto más complejo sea el fondo, más importancia tiene la figura. Angilletta vuelve a poner al gobernador en el centro: "Kicillof, al menos, intenta lo propio. Se plantó. Fue capaz de hacer algo decisivo: correr riesgos. Pero ahora, con la reconfiguración de cara a las elecciones, es crucial que el internismo no mate la fuerza de la escucha de ese pedido originario. Que la política deje de oírse sólo a sí misma. Que no se convierta la épica en un trámiteQue no le pongan cara de Excel a lo que pasa."  



Mientras tanto, el mapa de la época es desafiante en todos los frentes. Cada uno de los espacios está en llamas. La Libertad Avanza reconfigurándose como el partido oficialista, frente a un PRO cada vez más desdibujado. Y los espacios "alternativos", como el de Somos o el de los gobernadores, también terminando de dirimir sus propios armados.

Lorena Álvarez advierte que "para mucha gente, ya en 2023 Grabois era viejo". Y reflexiona: "El peronismo debería empezar a pensar en una renovación hasta de nombres. Algo que nunca pasó porque si se piensa cuarenta años atrás, a lo sumo se van jubilando por edad o se van muriendo, pero no hay una irrupción tan fuerte como lo fue Milei. La pregunta es si ante la desilusión con Milei, que seguramente ya existe, los votantes podrán reenamorarse de un peronismo. ¿Tendrá suficiente fuerza esta estrategia?"

Courel aporta otro matiz decisivo: "Interpreto que el que aumentó la hostilidad fue Kicillof hacia Cristina y Máximo Kirchner. Creo que lo hizo como parte de una estrategia en la que él considera que debe buscar votos fuera del kirchnerismo. Pienso que Kicillof tiene un gran mérito. Es el único dirigente político surgido del riñón de Cristina que construyó respaldos propios en la opinión pública. Lo hizo sin diferenciarse programática ni políticamente de ella, sino comunicando desde una posición nítida y bien definida. Hacia 2027, en cualquier caso, el primer requisito para las candidaturas será que Milei pierda popularidad".



En este complejo mapa político, el desempleo bonaerense superó el 9,3%, el más alto del país. Esta cifra impactará en una campaña que, según un estratega, "va a polarizarse entre Axel o Milei, con el mensaje de que la motosierra no entre a la provincia de Buenos Aires". Kicillof se posiciona como el muro provincial contra el ajuste nacional. La oposición va intentar señalarlo como el continuador del modelo kirchnerista. En ese péndulo se juega el futuro del gobernador. En cuánto habrá de continuidad y cuánto de emergencia. 

"El rompecabezas está sobre la mesa, aunque nadie tenga todas las piezas. Y algunos, ni mesa tienen", sentencia Angilletta. El desafío del país en general y de la provincia en particular se dirime en movimientos tácticos y estratégicos. La gran pregunta frente a la política es: ¿La sociedad todavía los esperará?

¿Qué deparará septiembre? ¿Y octubre?



Kicillof se posiciona como el muro provincial contra el ajuste nacional.

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