El 17 de noviembre tendrá lugar la contienda electoral del Partido Justicialista. La expresidenta, Cristina Kirchner, compite con la lista "Primero la Patria"; y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, con el sello "Federalismo y Justicia".
A simple vista, la exjefa de Estado para ser quien lleva la delantera, pero el riojano se la juega a hacerle frente en una interna pocas veces vista en el peronismo.
El espacio tiene en la actualidad seis gobernadores. Hasta el momento, solo el tucumano Osvaldo Jaldo tomó postura de manera explícita respecto a la disputa, y eligió pararse del lado del riojano.
Sergio Ziliotto, Raúl Jalil y Gildo Insfrán no dijeron nada delante de los micrófonos, aunque se supone que apoyan a Cristina.
Por su parte, Axel Kicillof dejó un mensaje particular. En el Día de la Lealtad Peronista, el gobernador bonaerense dejó en claro que él quería unidad dentro del PJ, por más que en casi toda su carrera política acompañó a Cristina. El gobernador de Buenos Aires no volvió a hablar sobre el tema.
"Frialdad bárbara"
La situación entre Axel y Cristina está marcada por la tensión. La expresidenta afirmó, en referencia al bonaerense, que "los Poncio Pilatos y los Judas en el peronismo no van más". Y a ello se le suma un encuentro de una "frialdad bárbara", según las palabras de Estela de Carlotto, en un acto en conmemoración de los 47 años de Abuelas, en el Teatro Argentino de La Plata.
La verdadera interna por la conducción del justicialismo se instaló en la provincia de Buenos Aires. Ahí es donde la división del espacio se hizo más explícita y visible tras la convocatoria a las elecciones. Dado el peso de la provincia en los votos que el justicialismo recibe a nivel nacional, esa interna es mucho más relevante para el futuro del partido que la disputa con resultado cantado por la presidencia del Consejo Nacional.
Controlar la lapicera
Kicillof, a esta altura, es la figura más relevante que tiene el peronismo para armar una oferta electoral competitiva a nivel nacional, algo que todos los sectores reconocen. Pero el gobernador, de llegar a ser candidato presidencial, pretende serlo en sus términos y con recursos propios.
También quiere tener la lapicera para confeccionar la lista de candidatos para las próximas elecciones legislativas como ocurre con todos los gobernadores y no cederle esa responsabilidad con La Cámpora, una organización que lo cuestiona.
Este tema se convirtió, por peso propio, en el más relevante que debe definirse en el mundo opositor en los tiempos que vienen.
"Liberarse del yugo"
Lo cierto es que la aprobación de la Boleta Única Nacional en el Congreso generó desorden en la provincia de Buenos Aires, que ya rechazó la reforma política.
Por eso, por primera vez en 40 años, la elección bonaerense se separará de la nacional. Y esto corta los efectos de arrastre, propios de la nominada lista sábana.
En ese marco, el analista Andrés Malamud afirmó en el podcast de El Economista que esa situación puede permitirle a Kicillof "liberarse del yugo de Cristina".
Sucede que, si el bonaerense logra negociar con los intendentes la lista de legisladores provinciales, que son los que le interesan a Kicillof para avanzar con sus proyectos en la Legislatura, podría independizarse completamente de la elección nacional.
"Kicillof puede dejar que Cristina ponga los diputados bonaerenses que se le ocurran, pero los legisladores provinciales los maneja él", explicó Malamud.