El "álbum de familia" registra la historia familiar y revela -a través de los años- eso que, en cada gesto, nos descubre el "aire de familia".
La foto en el Hotel Llao Llao, donde cada año se reúnen los "ricos nuevos", ha quedado registrada por F. Donovan (LN, 1/5) en una nota que resume que, la prédica libertaria, sucumbe cuando de intereses se trata, ante las mieles del Estado: "Contra toda prédica libertaria, el Estado parece más presente que nunca" (FD). Tal cual.
Al más importante de los "ricos nuevos" -el nuevo terrateniente más grande del país, de alguna manera, heredero de George Soros- lo registramos aplaudiendo a rabiar a Cristina K, cuando estaba a punto de otorgarle a la "Isla de Marchi" para un proyecto inmobiliario gigante. Desde Menem ese tipo de reparto de miles del Estado ha sido generoso y sigue junto con los Menem de hoy. Aire de familia.
El "super terrateniente" convoca a los "ricos nuevos" a una reunión a la que muchos, tal vez la mayoría, llegan desde el exterior donde residen. Ellos moralmente han resignado ser plenamente argentinos porque no quieren "pagar la cuota del consorcio": no otra cosa es lo que se ahorran cambiando la residencia física y tributaria. Alma de ratones.
La "hicieron" acá, pero para no pagar impuestos -en eso se les nota "el origen"- residen en el exterior e invierten, lo que deberían invertir aquí, por ejemplo, en "cuestiones argentinas" como vino y carne, en el exterior. Al excedente lo guardan afuera, lo que define su adscripción a la cultura extractiva.
Extraer. Coherencia que los hace aplaudir al modelo mileista de "extracción". En este tiempo, de desgraciado protagonismo en el poder real de los "ricos nuevos", se añora -como no hacerlo- a la "vieja oligarquía ganadera" que hacía patria expandiendo frontera. "Cultivar el suelo es servir a la Patria", M. Belgrano y a la "vieja burguesía industrial", que forjaba clase media generando trabajo productivo. Por eso C. Pellegrini señalaba "sin industria no hay Nación".
Aquellos eran tiempos de alianza implícita entre poder del Estado (la política) y capital productivo: el "partido de la producción" para crear Nación, lo que ocurre con la expansión de la clase media y el combate a la pobreza: inclusión.
Un camino abandonado por los que hoy hacen política sin partido, sin programa, sin doctrina. Política para apropiarse (¡marketing político!) del poder en tanto sustantivo y no para lograr el "poder verbo" que es el de hacer progreso. ¿2027 una oportunidad?
Una economía de producción construye una sociedad de inclusión, lo que ahora no tenemos y que sí construíamos hasta hace medio siglo.
Aquel modelo está en su ocaso mientras el dominante modelo extractivista se impone como modelo disciplinario de exclusión. El de Milei, Sturzenegger y Caputo que celebran porque "siembra changas y autoempleo". Pero todavía no alcanza, ni siquiera, para hacer bajar el "riesgo país" para convertirnos en sujeto de crédito. Razón por la cual, a pesar de los millones del carry, seguimos siendo "protagonistas de mendicidad" a la espera que un Estado, o una organización multilateral de Estados, nos auxilie. Estamos gobernados por los enemigos del Estado: anarquistas, financistas impotentes, cuyo salvavidas es el horrible Estado... "El mercado" - por ahora - no les cree: su pronóstico es todavía negro.
Estos "ricos nuevos" han impuesto su agenda y por eso celebran el espanto del Presidente reducido a ser una máquina de insultos y provocaciones. Saben que se trata de ruido para apagar el escándalo de casos como $Libra, Andis-Spagnuolo, Adorni, etc.
A pesar de los millones del carry, seguimos siendo "protagonistas de mendicidad" a la espera que un Estado, o una organización multilateral de Estados, nos auxilie.
Nada nuevo desde la emergencia de los "ricos nuevos" en el Poder. Un Poder inundado por funcionarios inversores en Miami (¡que gustos berretas!) que olvidan de registrar sus bienes en el ARCA.
No son los primeros: desde el menemismo para acá hay un "aire de familia". Los Kirchner -pasión hotelera- y su imperio en "su lugar en el mundo" fundaron una constructora porque manejarían la obra pública, negociaron con Repsol el 25 % de YPF a cambio del reparto de utilidades: inevitable consecuencia, nos quedamos sin petróleo. "Aire de familia" en las SIRA de Massa. El álbum trae fotografías de "El Carlo" y "la carpa": Narcogate (1991) Amira y el coronel Ibrahim al Ibrahim, que no hablaba español, designado en la Aduana: la Ferrari 348 TB, Guardapolvazo (1994) el escándalo de ENTel y María Julia (1996); la SIDE, el Senado y Emir Yoma: armas y swiftgate. Víctor Alderete y el PAMI, Robo para la Corona. Fotos.
El aire de familia y el escenario de fracasos de los gobiernos y "los éxitos económicos personales" de los que manejaron el poder en las últimas décadas.
La tragedia moral de los argentinos es que, tener "plata", no importa cómo, los hace buenos: no hay condena social.
¿Y la Justicia? Gran deuda de la democracia. En EEUU, un juez federal requiere una trayectoria profesional de varios años, tal vez más de 20, como abogado o académico, acrisolado prestigio, informe del FBI sobre su vida y evaluación de las asociaciones profesionales. Reputación. Ahora estamos a tiro de parientes. Enfermos.
Volvamos. Aire de familia: grandes concesionarios, obra pública, petroleros, juego, bancos y otras yerbas, "crotos de ayer" convertidos en magnates de hoy, no por invenciones sino por el favor del Estado, odiado y ordeñado por ellos mismos. Los triunfadores de hoy, los "ricos nuevos", lo son por ser maestros del lobby.
Un expresidente lo aclaró por TV :"Es un delito lo que hizo mi padre, él era parte de un sistema que se vio extorsionado por el kirchnerismo. Igual se la quedó". Decía Chesterton: "En la extorsión hay dos delitos, el del extorsionador y el del extorsionado". Los saben los Eskenazi y el hijo de Aldo Ducler (financista de Néstor) por la extorsión: "O me dan US$ 20 millones o denunció los delitos ante la SEC". Los protagonistas de la escandalosa "compra" de YPF, lograron la condena de Ducler y el olvido de documentación del más escandaloso affaire de la historia argentina. Los "jueces" no leen a Chesterton.
"Aire de familia" de estos últimos cincuenta años (hay excepciones). ¿Cuándo empezó el auge de la decadencia moral? Un testimonio de lo vivido, modesto punto de vista, cuando Montoneros, la guerrilla urbana, instaló en los jóvenes de clase media, que matar, asesinar, estaba bien si las víctimas eran los que ellos condenaban. Desde entonces, sobrevino lo peor: la sevicia como razón de Estado. La respuesta infame al "elogio del asesinato" de la guerrilla fue la escandalosa violación de la moral del Estado de la Dictadura criminal de lesa humanidad.
Medio siglo de escándalos silenciados es la consecuencia moral de haber violado el "no matarás" y, en consecuencia, la consagración de que, en cada espacio de poder, se encuentre oportunidad de saqueo. Territorio moralmente minado es propicio para los audaces que, de hecho, están construyendo muros para evitar el Progreso que es "el aumento de la capacidad de satisfacer las necesidades sociales" para construir ciudadanía.
No es de ahora: el último medio siglo es el del aumento del número de pobres y de la degradación social que se nos ha hecho paisaje cotidiano.
Es el apogeo del mantra de Milei recitado en las tenidas del Llao Llao ante la secta de los "ganadores de la mesa": dinero sin rastros de los que evaden, de los que fugan capital, que están allí consagrados como héroes. Milei en el Llao Llao dijo "El que evade es un héroe porque logró escapar de las garras del Estado". (19/4/24) Y los "ricos nuevos" aplaudieron.
Para ellos el Estado debe ser aniquilado si interfiere en su camino de exclusiones. Para ellos, el Estado, ya cumplió la función, fue ordeñado: concesiones otorgadas. Hay más.
Parte de ellos, en The Washington Post (8/25), publicaron un aviso para promoción de Milei: "Argentina puede sacar fuerza de sus riquísimos recursos. El principal de ellos reside en su propio legado: una nación de inmigrantes que huyeron de la guerra y la pobreza en busca del sueño argentino".
Revelador gesto de desprecio (y desagradecimiento) a los millones de argentinos, aborígenes, orgullosos hijos del mestizaje, los que llevan sangre de la Independencia y de los muchos que recibieron generosamente a los que, según ellos, llegaron "huyendo de la guerra y la pobreza". Para esta cáfila de apátridas, los "ricos nuevos", los "argentinos viejos", ricos en tradición y valores, no son parte del "principal legado". Los mayores de estos "ricos nuevos", desembarcaron en una tierra generosa que ya era "una Nación" en marcha hacia el progreso y que los acogió sin discriminación alguna, sin barreras a su progreso e inclusión.
Ellos son los que al grito de "el que evade es un héroe" promueven el modelo de exclusión que es el de "extracción", mientras viven su holgura afuera del país. Mientras la Argentina de adentro cada día muestra "hambre de futuro" (LN) y parte de ese futuro se nos escapa por la evasión que sus gobiernos - no importa el partido - blanquearon y van a blanquear, con olvido fiscal que es la contra cara del olvido de los excluidos. ¿Por qué todos los funcionarios públicos, que en algunos es mucha, no tienen su dinero en la Argentina? ¿Si ellos no creen en el país y en su futuro, porque demandan la fe en otros? "Ricos nuevos".
Si queremos construir Nación, debemos comprometernos a construir un Poder Judicial basado en la reputación y una burocracia weberiana con capacidad y calidad moral para impedir desmadres del poder ocasional y una política con fortaleza programática y moral sobre el futuro, que impida que, desde 2027, se repita el modelo que los "ricos nuevos" han logrado imponerle a la sociedad.
Volver a formar partidos de la producción que hicieron la estructura material para la Argentina inclusiva.
Estás, las fotos del álbum de la Argentina vieja incluyente, la de la oligarquía ganadera y la burguesía industrial, inspiran otro aire de familia que tuvimos y tenemos que volver a respirar. Un nuevo álbum de familia del que otra vez estemos orgullosos.