El jueves, el Gobierno habría recibido de parte del analista que más escucha una última encuesta que le otorgaba a Fuerza Patria una ventaja de 5 puntos en las elecciones de este domingo en Buenos Aires.
Ese parece ser el número clave para el Gobierno. Una derrota mayor sería vista como un duro golpe que se acentuaría en los días siguientes con turbulencias en el mercado financiero. Si pierde por menos, y más aún si gana, la reacción sería la opuesta. En cualquier caso, el Gobierno al que todos daban como ganador hasta hace dos meses, no se siente incómodo con el cuadro de las últimas semanas en el que va de "punto" a la elección porque en esas condiciones se moderan las expectativas y una eventual derrota ajustada puede ser vendida como un éxito.
En cualquier caso, el mercado parece estar exagerando las consecuencias económicas de estas elecciones. El partido relevante se juega en las legislativas de octubre, y los resultados de este domingo pueden dar una pauta sobre lo que puede ocurrir en esa instancia, pero no dirán nada concluyente. En primer lugar, porque en las elecciones provinciales los aparatos políticos tienen mayor influencia dado que la concurrencia es menor que en las nacionales. En esta instancia las diferencias en la participación pueden ser muy significativas porque el electorado bonaerense no se conectó masivamente con la disputa por los cargos legislativos provinciales.
El posicionamiento frente al gobierno nacional que será el principal determinante del voto y la agenda provincial quedó relegada a un segundo plano. Las consignas de la campaña así lo demuestran. El oficialismo nacional es "Kirchnerismo nunca más", para el provincial es impedir que "la motosierra entre a Buenos Aires". Las razones del voto serán, en definitiva, las mismas en ambas instancias.
Si el resultado de las elecciones muestra una diferencia alejada de los 5 puntos en uno u otro sentido, podría sentirse un impacto en los mercados que apostarían por un resultado similar en octubre. De lo contrario, no deberían alterar en lo esencial la agenda económica, más allá de algún ruido transitorio en los mercados.

