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"Lo viejo funciona": las oportunidades que puede brindar la Silver Economy a las organizaciones

Mientras crece la población mayor de 60 años, empresas y expertos apuestan por su potencial económico, rompiendo prejuicios y liderando una nueva era laboral.
"Lo viejo funciona mejor": el giro inesperado en empresas argentinas EE
30-05-2025
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La longevidad está transformando el mundo del trabajo, el consumo y la innovación. En Argentina, más del 16% de la población tiene más de 60 años. Si bien debido a los cambios demográficos del país, se generan discusiones sobre la sostenibilidad de las jubilaciones, el envejecimiento también ofrece una oportunidad económica y laboral. En este contexto, la llamada silver economy o economía plateada está ganando terreno como un nuevo eje de desarrollo en países donde la expectativa de vida es alta.

A nivel mundial, genera alrededor de US$ 22 billones anuales, mientras que en países como Argentina y Colombia representa el 40% del PBI, de acuerdo con cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta engloba productos, servicios y modelos de negocio diseñados para responder a las necesidades de las personas mayores. En palabras de expertos, implica dejar de ver a este segmento como un pasivo y empezar a considerarlo como un motor del crecimiento, tanto el sector privado como el público.

Una de las empresas que ya registró este cambio fue Ualá, que en 2023 lanzó el programa Ualá+50, una iniciativa destinada a incorporar personas mayores de 50 años a su equipo. Lejos de ser un gesto simbólico, el programa abrió vacantes en áreas como Experiencia de Usuario y Operaciones. La decisión fue impulsada para reconocer el valor del talento senior en un entorno laboral dominado, hasta ahora, por perfiles de menos de 35 años.

En paralelo, distintos actores del mundo corporativo están empezando a cuestionar sesgos. "A nivel global varias empresas han tomado nota de este tipo de prejuicios y han impulsado políticas internas de inclusión y diversidad que luchan contra la discriminación etaria", dice Ezequiel Palacios, director asociado de Glue Executive Search. "En estos contextos, no es para nada descabellado pensar en un equipo integrado por jóvenes con conocimientos en nuevas herramientas tecnológicas y un profesional mayor experto en creación e implementación de estrategias", comenta.

Grandes compañías están reformulando sus políticas de retiro como una medida de responsabilidad social y una estrategia de sostenibilidad del negocio. Entre las prácticas más destacadas se encuentra la transición gradual a la jubilación, en la que los trabajadores mayores reducen sus horas laborales de manera paulatina, muchas veces enfocándose en proyectos puntuales o en roles de mentoría.

Otra práctica en crecimiento es la de la transferencia de conocimiento intergeneracional. En lugar de perder el know-how acumulado durante décadas, se crean espacios donde ese saber se comparte con los perfiles más jóvenes. Esta dinámica ayuda a construir una cultura organizacional más sólida y menos vulnerable a la rotación del personal.

  • Las empresas también pueden acompañar este proceso desde el plano emocional y financiero. Implementar talleres de planificación del retiro, asesoramiento económico o espacios de escucha debe ser visto como una inversión en bienestar y en reputación institucional.

En este contexto, el rol de los headhunter y consultoras de talento cobra mayor importancia. "Los headhunters son vitales para identificar y posicionar talento senior en empresas ya que usan su red y conocimientos del mercado para encontrar candidatos ideales. Evalúan no solo la experiencia y habilidades, sino también el encaje cultural y la visión estratégica", comenta Gonzalo Velazco, General Manager en Logística de La Serenísima. "Además, ayudan en las negociaciones y asesoran sobre cómo atraer y retener a estos ejecutivos. En definitiva, los headhunters conectan a las empresas con el talento senior adecuado, facilitando así el aprovechamiento de su vasta experiencia", afirma Velazco.

Uno de los desafíos que se presentan es el de cambiar la narrativa pública. Mientras en muchos discursos se asocia la edad con decadencia o pérdida de productividad, la realidad muestra otra cosa. Las personas mayores están estudiando, emprenden, consumen tecnología y participan activamente en la vida económica. Un estudio del BID señala que los mayores de 60 años representan 11% de la población de América Latina y más del 50% de ellos querría seguir trabajando si tuviera las condiciones adecuadas.

"Por eso, pensar la longevidad como un problema es una visión sesgada. La verdadera pregunta es cómo construir un entorno donde envejecer no sea sinónimo de ser excluido del mundo del trabajo o del diseño de productos. Allí, el sector privado tiene más posibilidades que el público para innovar, adaptar y liderar el cambio. En definitiva, lo viejo no solo funciona. A veces, funciona mejor", afirma Palacios.

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