Comicios

La derecha planetaria tiene los ojos puestos en Budapest: qué pasará en Hungría este domingo

Este domingo, Hungría celebrará elecciones y, por primera vez en 16 años, el primer ministro Viktor Orbán tiene serias chances de perder el poder. Por su parte, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea observarán los comicios con gran atención

La derecha planetaria tiene los ojos puestos en Budapest: qué pasará en Hungría este domingo
9 abril de 2026

Viktor Orbán está con un pie y medio fuera del gobierno en Hungría: de cara a las elecciones de este domingo, la mayoría de los sondeos proyectan que el partido de centroderecha Tisza se impondrá con comodidad sobre el oficialista Fidesz, que ha gobernado durante los últimos 16 años con mayoría absoluta. 

Orbán, el primer ministro con más años en el cargo de la Unión Europea, lidera Hungría desde 2010. El mandatario ha consolidado su poder mediante la restricción de los derechos de los medios independientes y democráticos, y la construcción de una "democracia iliberal" que le ha ganado seguidores en la extrema derecha europea y en el movimiento Make America Great Again (MAGA), de Trump.

Sin embargo, tres años de estancamiento económico y aumento vertiginoso del costo de la vida, junto con el enriquecimiento de oligarcas cercanos al gobierno, han hecho que pierda mucha popularidad: según la encuesta del Instituto Idea, Tisza, liderado por el exmiembro del gobierno Péter Magyar, contaba con el apoyo del 50% de los votantes decididos, mientras que el 37% apoyaba a Fidesz.



Sin embargo, cerca del 21% de los encuestados dijo que aún no había decidido cómo votaría. Según los analistas, este factor, a lo que se suma un rediseño del mapa electoral a favor del Fidesz y una alta proporción de húngaros étnicos en países vecinos —que en su mayoría apoyan al partido gobernante— crean un ambiente de incertidumbre. Así, desde una supermayoría de Tisza —capaz de cambiar la constitución— hasta una mayoría de Fidesz, ambas situaciones siguen siendo posibles.

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Viktor Orbán estuvo presente en Buenos Aires el día de la asunción de Javier Milei

Una elección clave para Europa y EE.UU.

Las elecciones húngaras serán observadas con gran atención por la Unión Europea, ya que la campaña de Orbán también se ha visto alterada por informes de prensa que afirman que su gobierno ha colaborado con Moscú.



"Estas son unas de las elecciones más trascendentales en Europa y para Europa en muchos años", dijo Grégoire Roos, director de los Programas Europa, Rusia y Eurasia en Chatham House.

"En Moscú, Hungría ha sido vista como un valioso interlocutor problemático dentro de la UE —manteniendo lazos energéticos... y adoptando, con diferencia, el tono más duro respecto a Ucrania que cualquier otro país de la UE. En Estados Unidos, Hungría ha llamado la atención como un laboratorio de la política soberanista", agregó.

La importancia de Hungría para Moscú es tan relevante que el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que "muchas fuerzas en Europa, muchas fuerzas en Bruselas, no querrían que Orbán ganara de nuevo las elecciones".



Hungría, que ha criticado las sanciones de la UE a Moscú, sigue dependiendo, en gran medida, del petróleo y gas rusos. Así, por ejemplo, citando una disputa con Kiev sobre un oleoducto dañado por la guerra, Orbán ha bloqueado un préstamo de la UE a Ucrania acordado en diciembre.

Por otra parte, el apoyo público de la administración Trump a Orbán se coronó esta semana con la visita del vicepresidente estadounidense J. D. Vance, quien atacó lo que calificó como la "vergonzosa" interferencia de la UE en la votación. Trump ha respaldado personalmente la candidatura de Orbán a la reelección. 

Pero el líder de la oposición húngara, Magyar, acusó a Washington de interferir en las elecciones del país: "Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras. Este es nuestro país (...) la historia húngara no se escribe en Washington, Moscú ni Bruselas".



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El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, junto a Orbán

Problemas a corto plazo 

Durante su campaña, Magyar prometió recuperar los 17.000 millones de euros de la UE, equivalente a aproximadamente el 10% del PIB anual del país. Los pagos, que fueron bloqueados por el retroceso democrático de Hungría, incluyen 10.000 millones de euros asignados a Hungría bajo la financiación de la UE tras la recuperación de la pandemia del Covid.

Pero, de cara a la fecha límite del 31 de agosto, los funcionarios del partido Tisza, de Magyar, ya están simulando cómo conseguir parte de los fondos congelados, principalmente si se tiene en cuenta la dificultad que enfrentarán para revocar muchas de las reformas constitucionales de Orbán.



Por su parte, la Comisión Europea insiste en que no liberará ningún dinero hasta que Hungría cumpla con estas reformas, independientemente del resultado electoral. Según las normas actuales, el gobierno húngaro debe cumplir 27 condiciones impuestas por la UE —oficialmente conocidas como "superhitos"— que reformarán las normas de contratación del país y aumentarán la independencia judicial y la libertad académica como condición previa para reclamar cualquier financiación.

La buena noticia para Magyar es que el gobierno de Orbán ya ha abordado en parte las condiciones de la UE y, según un informe de 2025 realizado por grupos de la sociedad civil húngara, diecisiete de las condiciones se han cumplido completamente, nueve se han cumplido parcialmente y una sigue pendiente. 

Los 7.000 millones de euros congelados restantes están vinculados a pagos separados de la UE realizados a regiones más pobres, que están reguladas por normas diferentes. Magyar tiene más tiempo para reclamar esos fondos a medida que expiren después de 2028.



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