Donald Trump juega con fuego y genera un terremoto en la economía global
MANHATTAN.- El presidente Donald Trump viene diciendo que "tarifa" es su palabra favorita.
Este lunes, anunció que todos los bienes de México y Canadá que ingresan a Estados Unidos pagarán una tarifa de 25%.
Durante un mes, ambos vecinos intentaron, sin éxito, evitar la medida comercial, lo que provocó una rápida caída en los precios de las acciones. El S&P perdió 1,8%, la mayor caída diaria de 2025.
Lo que más preocupa es cómo sigue la cosa. Porque ahora la economía global entra en una dinámica complicada. Una guerra comercial, porque los otros países tomarán medidas "retaliatorias".
A todo esto, los aranceles sobre China también aumentarán en 10 puntos porcentuales adicionales por segunda vez en dos meses, elevando el total sobre algunos productos chinos al 45%.
Stockeo de paltas y cerveza
"Los nuevos impuestos a las importaciones probablemente aumentarán los precios de mercado del tequila, la cerveza y las paltas mexicanas, junto con el petróleo crudo y la madera de Canadá, poniendo a prueba la paciencia de los consumidores con el enfoque de Trump", dijeron desde Washington Post.
Los demócratas perdieron la elección, en parte, por haber tenido inflación. Por ende, Trump ahora amenaza con hace regresar ese flagelo. Además, quedará claro que es una reacción a una medida suya.
El anuncio de Trump se motiva en los flujos transfronterizos de migrantes indocumentados y drogas, especialmente el fentanilo.
Además, el presidente tiene un objetivo más amplio: incentivar a los fabricantes a regresar a EE.UU. después de que el comercio liberalizado y el outsourcing desde mediados de la década de 1990 contribuyeran a la pérdida de 4,5 millones de empleos en el sector manufacturero.
La mayoría de los economistas insisten en que la automatización fue la principal causa de esa caída y atribuyen al comercio libre años de baja inflación y una mayor variedad de productos para los consumidores estadounidenses.
"Mañana, aranceles: 25% sobre Canadá y 25% sobre México. Y eso comenzará", dijo Trump a los periodistas. "Así que van a tener un arancel. Lo que tienen que hacer es construir sus plantas de automóviles y otras cosas en EE.UU., en cuyo caso no tendrán aranceles".
El anuncio de Trump, hecho en la Sala Roosevelt, generó una rápida respuesta de grupos empresariales, sindicatos y socios comerciales afectados. Expresaron su oposición el Consejo Nacional de Comercio Exterior, el Consejo de Bebidas Espirituosas Destiladas y la Asociación Internacional de Maquinistas.
Incluso algunos partidarios de la reforma comercial de Trump fueron críticos.
"Los aranceles son buenos cuando detienen el comercio desleal que podría perjudicar a los productores y trabajadores de EE.UU., pero tenemos un comercio equilibrado con Canadá, y los aranceles no afectan el contrabando de cosas como el fentanilo", dijo Lori Wallach, directora del programa Rethink Trade en el American Economic Liberties Project, según el WaPo.
Trump tiene ambiciosos objetivos con su política de aranceles altos, incluyendo el regreso a EE.UU. de plantas automotrices y de autopartes en el Medio Oeste que se trasladaron a Canadá y México, así como de los fabricantes de muebles de Carolina del Norte que se mudaron a China.
Aun así, muchos analistas son escépticos sobre las perspectivas a largo plazo.
"Esta acción destruye efectivamente el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA), interrumpe la economía integrada de América del Norte que hemos tardado décadas en construir y obliga a los fabricantes estadounidenses a reorganizar apresuradamente sus cadenas de suministro", dijo William Reinsch, especialista en comercio en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "Mientras tanto, la economía se verá afectada, los consumidores pagarán precios más altos, la inflación volverá y los trabajadores y agricultores perderán sus empleos debido a la inevitable represalia".
Tanto Canadá como México han prometido tomar represalias.
El Gobierno canadiense planea responder con aranceles sobre hasta US$ 107.000 millones en bienes de EE.UU., incluyendo naranjas de Florida, motocicletas de Pensilvania y electrodomésticos de Ohio. El objetivo es maximizar el impacto en estados clave para las elecciones o aquellos con una base de votantes de Trump.
Varias provincias canadienses han anunciado sus propias medidas de represalia, incluyendo la retirada de alcohol estadounidense de los estantes y la limitación de oportunidades de contratación para empresas estadounidenses.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, prometió cancelar un contrato de casi US$ 70 millones con Starlink de Elon Musk y amenazó con cortar las exportaciones de electricidad a varios estados de EE. UU.
"No puedo entender por qué este tipo está atacando a sus vecinos, aliados y amigos más cercanos", dijo Ford a los periodistas el lunes. "Si quieren intentar aniquilar a Ontario, haré todo lo posible, incluido cortar su energía, con una sonrisa en el rostro. Y estoy animando a todas las demás provincias a hacer lo mismo".
China ya impuso aranceles en represalia sobre exportaciones estadounidenses de maquinaria agrícola, carbón y gas natural licuado en respuesta al arancel adicional del 10% que Trump aplicó a productos chinos el mes pasado. Su acción del lunes, citando los continuos envíos de precursores de fentanilo desde China, agregó otro 10% de arancel.
En México, Ana Lilia Moreno, del think tank México Evalúa, dijo que los aranceles de Trump empujarían a México a una recesión. Citó un estudio de expertos en comercio global del Brookings Institution que estima que México podría perder entre 1,4 y 2,2 millones de empleos debido a las sanciones. México podría responder con sus propios aranceles, iniciando una guerra comercial total.
"Esto básicamente se traducirá en una crisis", dijo. "Tendrá un efecto en cadena en otros mercados no vinculados al comercio exterior", como el mercado inmobiliario.
Trump minimiza el impacto de los aranceles en los precios y la inflación, afirmando -erróneamente- que los países extranjeros pagarán la factura, aunque reconoce que los estadounidenses podrían sentir "algo de dolor".
Los aranceles anunciados el lunes podrían añadir casi un punto porcentual completo a la inflación, que actualmente se sitúa en 2,6% anual, según un estudio del Banco de la Reserva Federal de Boston.
Los aranceles costarán a cada hogar estadounidense promedio US$ 1.200 al año, según un análisis del Instituto Peterson de Economía Internacional. Como proporción del ingreso después de impuestos, eso es tres veces más de lo que pagarán los hogares del 1% más rico.
El anuncio de Trump siguió a sugerencias anteriores del secretario de Comercio, Howard Lutnick, de que podría optar por impuestos a las importaciones menos severos.
México había adoptado una estrategia para tratar de acercar posiciones con Trump en varios frentes a la vez, dijo el NYT. Por ejemplo, tomar medidas contra los cárteles productores de fentanilo, frenar la migración y limitar la influencia económica de China.
En los últimos días, por ejemplo, las autoridades mexicanas entregaron a Estados Unidos a decenas de importantes narcos y revelaron que están aceptando información de inteligencia provista por los drones de la CIA para cazar a otros.
- Las incautaciones del opioide sintético se han producido casi con regularidad en las últimas semanas, incluida la captura la semana pasada de seis kilos de fentanilo en el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, en un paquete con destino a Nueva Jersey.
Parece que no bastó.
Buffet: "Una declaración de guerra"
Warren Buffett, el famoso inversor que dirige Berkshire Hathaway, describió los aranceles como "una declaración de guerra" en una entrevista con CBS que se emitió el domingo.
"Con el tiempo, son ataques a los bienes", dijo Buffett, apodado el Oráculo de Omaha, respondiendo a una pregunta sobre su impacto inflacionario, sugiriendo que, como resultado, los consumidores enfrentarán precios más altos. "Quiero decir, el Ratoncito Pérez no los va a pagar", dijo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar