Entrevista

Calle: "Argentina preserva un diálogo comercial con China y una alianza militar con EE.UU."

El analista internacional Fabián Calle conversó en exclusiva con El Economista
Fabián Calle
15-05-2026
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En los últimos años, el mundo ha entrado en un bucle de guerras (Ucrania, Gaza e Irán, entre otras) y crisis económicas que no hacen más que incrementar la tensión internacional. 

Muchos encuentran la explicación a estos sucesos en el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Pero, aunque es cierto que su forma de liderar divide más de lo que une, la mayoría de los conflictos parece ser causa de algo mucho más grande: el retroceso de Estados Unidos y, en paralelo, el ascenso de otras potencias, como China. 

Esto último ha quedado en evidencia esta misma semana, cuando el mundo se ha paralizado para observar la cumbre entre Trump y su par chino Xi Jinping en Pekín, lo que representa la primera visita de un presidente norteamericano al Gigante Asiático en casi 10 años. En pocas palabras, parecen ser Washington y Pekín quienes dictan las reglas de juego (y Argentina lo sabe).

Intentando profundizar sobre estas cuestiones, El Economista dialogó en exclusiva con Fabián Calle, analista internacional, quien dio su opinión sobre la carrera entre Estados Unidos y China, la guerra en Irán, el futuro de Europa y la actual estrategia de política exterior del gobierno de Javiel Milei. 

-Mas allá de la cumbre en particular entre Trump y Xi, ¿qué podemos esperar a mediano y largo plazo con respecto a los vínculos entre EE.UU. y China? ¿La competencia seguirá escalando?

Las dos superpotencias, que claramente están en una lógica de confrontación geopolítica de largo plazo, buscan espacios de interacción, de moderación y de consulta, como fue durante la Guerra Fría, cuando se dialogaba mucho más de lo que se veía públicamente.

En un escenario bipolar hay incentivos para que en ese oligopolio internacional haya una combinación de competencia de mediano, corto y largo plazo, y de ciertos espacios de consulta y de cooperación. Más cuando los dotan dentro del mercado capitalista mundial, a diferencia de la Unión Soviética, y un desorden económico mundial obviamente le pegaría a Estados Unidos y también a China. Es decir, están metidos en el mismo barco del comercio y de las finanzas: son dos potencias capitalistas, una liberal y la otra de Estado, así que tienen ahí algunas responsabilidades compartidas. 

A esto se suman temas de inteligencia artificial, con una China que no tiene restricciones supuestamente de opinión pública, ni de burocracia, ni de división de poderes. Por otro lado, en Estados Unidos hay debates sobre hasta qué punto se puede autonomizar la inteligencia artificial.

-¿Cuál cree que es el balance de la guerra contra Irán para Estados Unidos? No parece haber alcanzado todos sus objetivos. 

La foto de hoy con respecto a la guerra de Estados Unidos-Irán se podría sintetizar con Estados Unidos ganando la batalla, pero perdiendo la guerra, ya que a nivel estratégico no parece ser un buen resultado para Estados Unidos. No hay cambio de régimen ni hay control sobre el estrecho de Ormuz, y a esto se agrega que la cantidad de armamento que todavía posee Irán  ꟷsegún fuentes de la propia inteligencia americanaꟷ son elevados, tanto en misiles como en drones.

El bloqueo naval no parece quebrar el espíritu ni la economía iraní, que ya venía sufriendo desde hace mucho con sanciones de todo tipo. Por lo tanto, considero que es un resultado muy subóptimo para Washington y, si uno es más frontal y directo, una derrota estratégica.

-¿Cuál cree que es el futuro de la OTAN/Europa? Con o sin Trump, la alianza transatlántica con Washington parece deteriorase poco a poco, más allá de lo que sucedió durante la administración de Biden (hace casi 10 años Emmanuel Macron dijo que la alianza tenía "muerte ceberal"). 

La OTAN es Estados Unidos, es un invento por y para Estados Unidos. Lo lógico es que, frente a una Rusia que no tiene el poder de antes y a una Europa más fortalecida militarmente por la guerra de Ucrania, el Viejo Continente debería necesitar menos atención y presencia norteamericana.

Pero Estados Unidos va a seguir teniendo cabezas nucleares en varios países y miles de efectivos por más que saque 5.000 o 6.000 soldados. La presencia militar norteamericana no solo es para evitar una eventual guerra con la Unión Soviética antes, y ahora con Rusia, sino básicamente para que Europa tampoco se ponga del todo "los pantalones largos" y algún país de Europa empiece a sentirse el más influyente de la región ꟷbásicamente Alemaniaꟷ. A Estados Unidos le conviene que Europa gaste más, que invierta más, pero no que se transforme en un objeto coherente estratégico militar. 

-¿EL mundo actual es bi o multipolar? ¿Cree que es acertada la estrategia del gobierno de Milei de alinearse completamente detrás de EE.UU.?

Ahí la duda radica en si es multipolar o no. Si uno agarra las variables principales, hay dos animales en la selva que sobresalen mucho. En variables como PBI, población, gasto en defensa, innovación tecnológica, soft power a nivel internacional, poder económico, poder tecnológico, hay solo dos potencias, que son Estados Unidos y China. 

Esta idea de que hay tres o cuatro más o menos de la misma categoría no se refleja en ninguno de los indicadores anteriores, que son básicamente los indicadores de poder. Si se observa la proyección de poder naval, básicamente va a haber dos grandes jugadores, Estados Unidos y China. Estados Unidos ya lo es, buscará preservar su primacía, y China está implementando un programa de construcción naval masivo. 

Yo creo que, en este mundo bipolar, Milei entiende que estamos en el hemisferio americano, que estamos en la zona de seguridad de Estados Unidos, que se pueda hacer comercio de soja, trigo, pollo, cerdo con China, pero hay líneas rojas, como pueden ser los puertos chinos en la Patagonia o en el Atlántico Sur, el 5G y la hidrovía. 

Me parece que la estrategia del gobierno es bastante realista: preservar un diálogo diplomático, económico, comercial con China y, al mismo tiempo, reconocer que la alianza estratégica militar es con Estados Unidos. No muy diferente a lo que hicieron muchos gobiernos argentinos durante la Guerra Fría: comerciar con la URSS, venderle cereales y carne, comprarle algunas turbinas para represas, y mantener relaciones diplomáticas normales. Pero en esa época nunca se compró armamento soviético ni hubo bases soviéticas en la Argentina.

Ese es un buen espejo de lo que hicimos antes, y creo que la estrategia se encuentra en esta lógica de entender que el país está en la zona de seguridad de Estados Unidos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar