Entrevista

Bartesaghi: "Si gana el Frente Amplio, las relaciones de Uruguay con Argentina van a enfriarse"

En las vísperas de las elecciones en Uruguay, El Economista dialogó con Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica de Uruguay
25-10-2024
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Por Damián Cichero

Este domingo 27 de octubre, unos 2,7 millones de uruguayos deberán asistir a las urnas para elegir a su nuevo presidente

En Uruguay, al igual que sucede en Chile, la Constitución no permite que los presidentes vayan en busca de la reelección. 

Por ello, una serie de candidatos se han postulado para remplazar Luis Lacalle Pou, quien este año finaliza su mandato de cinco años. 

En total, 11 fuerzas políticas presentarán un candidato como presidente para gobernar en el período 2025-2030.

Sin embargo, el candidato por el izquierdista Frente Amplio, Yamandú Orsi, y el representante del oficialista Partido Nacional, Álvaro Delgado, son quienes tienen chances reales de ganar. 

Según las últimas encuestas, Orsi, del Frente Amplio, tiene una clara ventaja, con una intención de voto de entre el 42% y 44%, aunque esto no le permitiría alcanzar el 50,1% necesario para imponerse en la primera vuelta. 

Por su parte, Delgado tiene una intención de voto de entre el 21 y 27%, aunque la coalición de la que él forma parte superaría el 40% de los votos. 

En el caso de que estas proyecciones se cumplan, los uruguayos deberían volver a las urnas el 24 de noviembre. 

Pero, además de elegir presidente, este 27 de octubre los uruguayos también deberán votar a favor o en contra de dos plebiscitos

El primero aborda la cuestión de los allanamientos nocturnos, aunque la mayoría de los ojos estarán puestos en el promovido por la central sindical PIT-CNT, y apoyado por agrupaciones sociales, que busca modificar el régimen de seguridad social.

Específicamente, se propone la equiparación de las jubilaciones y las pensiones al salario mínimo nacional, además de la posibilidad de que tanto hombres como mujeres puedan acceder a la jubilación a los 60 años, en vez de a los 65.

Por ello, ante la gran incertidumbre en torno a todas estas cuestiones, El Economista dialogó en exclusiva con Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica de Uruguay.

-Según la mayoría de los sondeos, el Frente Amplio tiene serias chances de imponerse en las elecciones ¿Cree que los comicios ya están definidos? El oficialismo habla de una mayoría silenciosa. 

Los sondeos le dan a Orsi la primera posición como candidato individual, aunque la coalición liderada por el oficialismo le estaría sacando una leve ventaja en las encuestas. 

El primer punto más importante es si Orsi alcanza la mayoría absoluta, lo que todo indica que va a ser difícil.

Y, en segundo lugar, pensando en una segunda vuelta, habrá que ver por cuánta diferencia gana Orsi o si la coalición sumada lo supera.

Pero la realidad es que esta es una campaña con muy poco interés, con muy poco fervor, por lo que resulta difícil adelantar los resultados de acuerdo con las encuestas.

Incluso Orsi ha estado muy ausente de los debates y de apariciones públicas, ya que no se ha querido exponer, mientras que otros candidatos que han querido tener una presencia más activa han cometido algunos errores. Entonces, es una campaña extraña y compleja de proyectar, por lo que diría que el resultado está abierto. 

-¿Qué explicaría la derrota del oficialismo? 

Si se concreta, será difícil de explicar porque, en términos generales, el gobierno de Luis Lacalle Pou fue un buen gobierno.

Le ha ido relativamente bien en términos económicos, de manejo de la pandemia, de apoyo a la infraestructura, e incluso en su intento de iniciar un cambio y una reforma a la educación o de las jubilaciones.

Lacalle Pou se ha enfrentado a algunas dificultades de manejos internos asociados a algunos cargos de su confianza que no estuvieron a la altura.

Un ejemplo de esto es el de su jefe de Seguridad, pero eso no se está reflejando en las encuestas de popularidad del presidente. Por lo tanto, uno podría decir que el presidente se va con una alta popularidad, que demuestra que ha tenido un buen vínculo con la población.

También se hizo todo lo posible para avanzar en la flexibilización del Mercosur y en la apertura al mundo, mientras que la reforma del Estado sigue algo pendiente en términos de sus costos administrativos.

La seguridad, a su vez, sigue siendo un asunto de debate constante en Uruguay, por lo que hay un conjunto de pendientes que el país aún espera que se solucionen.

Pero, en términos general, el actual oficialismo ha sido un buen gobierno, aunque parece que eso no se está trasladando al candidato del Partido Nacional.

Quizás el problema es que ha sido un gobierno más focalizado en el presidente, más presidencialista y menos partidario, por la imagen propia de un presidente activo, joven, muy cercano a la gente. 

Ahora, si existiera la chance de ser reelecto en Uruguay, las posibilidades para Lacalle Pou serían altísimas.  

 

-¿Cómo impactaría en el vínculo entre Argentina y Uruguay un gobierno del Frente Amplio (principalmente teniendo en cuenta la ideología de Javier Milei)? ¿Y en el Mercosur?

De darse la continuidad con Delgado y con el oficialismo, existiría una continuidad con Milei.

Las relaciones han mejorado desde que Milei llegó al poder, a lo que se suma que Argentina está tomando decisiones de apertura que favorecen a Uruguay.

Argentina también cuestiona el Mercosur y tiene una visión, en algunos temas, parecida a la de Uruguay, aunque no en todos.

Además, si Argentina se recupera y deja de devaluar, se genera una menor brecha cambiaria en las fronteras y más capacidad de consumo del argentino para ir a Punta del Este y a otros lugares.

Creo que Milei y Lacalle Pou se han llevado de forma muy pragmática, con una relación muy estrecha, mientras que a niveles de los ministerios se ha trabajado bien.

Pero, si gana Orsi, va a haber un gran alineamiento con Lula da Silva y una tentación creciente para volver a esta lógica de las izquierdas latinoamericanas, lo que alejaría a Milei de Uruguay.

Si gana el Frente Amplio, las relaciones con Argentina van a enfriarse y pueden tener dificultades. 

Respecto al Mercosur y los posicionamientos sobre lo que sucede en Bolivia y Venezuela, entre el oficialismo y Milei,  van a existir muchas más coincidencias de las que habrá con el Frente Amplio.

-La mayoría de los candidatos están preocupados por el plebiscito sobre seguridad social. ¿Cree que su aprobación sería perjudicial para Uruguay?

Yo creo que el plebiscito no va a ser aprobado, aunque quizás sí el de los allanamientos nocturnos, porque es un instrumento más para atacar la inseguridad, que preocupa a la población. 

Pero el de la seguridad social no debería ser aprobado, ya que sería un gran cambio cultural en Uruguay, que siempre ha respetado las reglas de juego y que siempre ha sido muy conservador a la hora de modificar algunas leyes y de dar señales de seguridad exterior. 

El deseo de todos es que no salga, y solo el sindicato y algunas personas que se ven tentadas de jubilarse a los 60 lo apoyan.

Creo que Uruguay va a dejar en claro que no está dispuesto a dinamitar o a hipotecar tantos años de prestigio.

Para seguir fomentando la llegada de inversiones, la población debe, sí o sí, demostrar una vez más al mundo que las reglas de juego de Uruguay no se cambian. 

Debemos demostrarles a las personas que interactúan con Uruguay que esto no va a cambiar.

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