Balotaje en Chile: mientras Jara espera un milagro, Kast se prepara para un futuro muy desafiante
Todo listo de cara al balotaje presidencial del próximo domingo en Chile: más de 15 millones de personas estarán habilitadas para elegir a su nuevo mandatario para el período 2026-2030.
Quienes se enfrentarán en la histórica contienda son la candidata oficialista del Partido Comunista Jeannette Jara y el líder republicano José Antonio Kast, quienes clasificaron a la segunda vuelta tras sacar 26,8% y 23,9% el pasado 16 de noviembre, respectivamente.
Sin embargo, de cara a esta nueva contienda, la balanza parece que se inclinará en favor de Kast, quien lidera los sondeos con una intención de voto que ronda entre el 55% y el 60%.
Así, Kast se tomaría revancha de lo que sucedió en las elecciones de 2021, cuando se impuso en la primera ronda, pero perdió en el balotaje ante el actual presidente Gabriel Boric (este último no se presenta porque la Constitución no permite dos mandatos consecutivos).
Según encuestadoras como Cadem, quienes votarían por Kast destacan, principalmente, su programa de gobierno centrado en seguridad, inmigración y economía.
Más allá de las proyecciones, es también importante remarcar que en este balotaje el voto es obligatorio, tal como ocurrió en la primera vuelta. Así, teniendo en cuenta que el 16 de noviembre hubo una participación de más del 85%, una gran cantidad de votantes indecisos podrían modificar las tendencias.
Las propuestas
Jara, quien fue ministra del Trabajo del actual gobierno, llega al balotaje con un mensaje centrado en un mayor acceso a las redes de protección social y en medidas para enfrentar los problemas de seguridad y migración.
En lo económico, la candidata propuso la creación de un "ingreso vital" cercano a los US$ 800 mensuales, para mejorar la situación económica de las familias más vulnerables. El mismo sería financiado gradualmente con subsidios estatales a pequeñas y medianas empresas. "En mi gobierno queremos poner más plata en tu bolsillo", declaró Jara en algún momento.
Además, prometió reducir el precio de la luz y que el Estado entregue un apoyo económico a los jóvenes de entre 25 y 40 años para la compra de una vivienda.
Por su parte, Kast llega con un discurso de "mano dura" centrado en los temas de seguridad y migración, así como también en la reducción del gasto fiscal.
El representante republicano propone construir cárceles de máxima seguridad, endurecer las penas a los infractores de la ley, una revisión de cómo se aplica la legítima defensa y establecer una fuerza especial para recuperar zonas del país dominadas por la delincuencia. "Chile volverá a ser un país seguro", aseguró.
Por otro lado, en cuanto a los temas migratorios, prometió deportaciones masivas de inmigrantes en situación irregular y, al estilo Donald Trump, con vuelos chárteres que los llevarían de regreso a sus países de origen y cuyo costo debería ser financiado, en parte, por los propios pasajeros.
También propuso que la migración irregular se convierta en un delito y que los extranjeros indocumentados no tengan acceso a los beneficios básicos que provee el Estado, como educación, vivienda o salud.
Por otro lado, en el ámbito económico, Kast buscará impulsar la "austeridad", recortando el gasto fiscal en US$ 6.000 millones en un plazo de 18 meses.
A su vez, bajo su mandato, intentará bajar el impuesto corporativo del actual 27% al 23% para las empresas medianas y grandes, y eliminará el impuesto a las ganancias de capital en la venta de acciones en algunos casos.
Un futuro complicado para Kast
De no mediar sorpresas, Kast se convertirá en el 38° presidente chileno. Sin embargo, al igual que le sucedió a Boric, su popularidad podría caer rápidamente.
En primer lugar, esto se debe a que, al igual que en 2021, Kast sacó menos del 30% en la primera vuelta, lo que deja en evidencia que más de la mitad de los chilenos no comparten sus ideas.
Por ejemplo, las encuestas ya muestran que la opinión pública apoya abrumadoramente mantener los derechos al aborto ya existentes, algo a lo que Kast se opone fervientemente (en las últimas semanas ha dejado de hablar del tema).
El aborto en Chile, que fue completamente prohibido bajo la dictadura militar del general Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990, fue parcialmente despenalizado en 2017, cuando se legalizó solo en casos de riesgo para la vida de la mujer, inviabilidad fetal y violación.
En este sentido, Kast ha intentado no solo bloquear una propuesta de relajación de las restricciones al aborto respaldada por la administración de Gabriel Boric, sino también revertir las excepciones existentes a la prohibición.
Pero, independientemente de esto, la realidad es que la economía chilena no tiene grandes objetivos a corto plazo: con una inflación interanual de menos del 3,5% y con un PIB que podría crecer hasta 2,5% este año, es difícil esperar significativas mejoras a futuro.
Por otra parte, la tasa de desempleo está cerca del 8,4%, no muy por encima del 7,4% de 2019.
Así, quizás la única gran carta ganadora para Kast será, sobre la base de sus ideales compartidos con Donald Trump, reforzar las históricas relaciones de su país con Estados Unidos en un momento en el que el interés de Washington por la región va en aumento a la hora de contener el crecimiento de China.
En este sentido, un triunfo de Kast podría representar un dolor de cabeza para Javier Milei, hasta ahora el mayor aliado de Trump en América del Sur. Y, a esto se sumaría que, en 2021, el también candidato chileno afirmó que buscaba disputarle ciertos territorios a Argentina.
Específicamente, ese año, el entonces jefe de Gabinete Santiago Cafiero difundió un mapa de la Argentina con su plataforma continental, que incluye zonas reclamadas por Chile.
Y Kast escribió en reacción a la publicación de ese mapa: "Argentina ya nos ha robado suficiente territorio a los chilenos. Espero que el Gobierno se ponga firme frente a los delirios expansionistas de la izquierda radical argentina".
Específicamente, el reclamo de Kast fue respecto a la plataforma submarina que separa a América del Sur de la Antártida.
Por lo tanto, si bien Kast y Milei comparten ciertas similitudes ideológicas, lo cierto es que ambos deberán ser prudentes a la hora de evitar que la histórica relación trasandina no se continúe deteriorando tras lo que fueron los años en el poder de Boric. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar