Arabia Saudita intensifica su "guerra contra las drogas" en medio de una creciente crisis de consumo, motorizada por el captagon
- En el puerto de Jeddah, un oficial enmascarado corta un panel de yeso para descubrir millones de pastillas de anfetaminas de color arena ocultas en un cargamento de materiales de construcción.
- En un cruce fronterizo con Jordania, la guardia fronteriza incauta más de 300.000 tabletas del estimulante captagon escondidas en tanques de combustible y compartimentos de llantas de repuesto en camiones.
- Mientras tanto, en Najran, al suroeste del país, seis personas son ejecutadas por intentar contrabandear hachís y anfetaminas.
Estos incidentes, todos ocurridos este mes y reportados en un artículo de Ahmed Al Omran en el FT, son parte de un flujo constante de informes de las autoridades sauditas.
La estrategia forma parte de una agresiva campaña denominada como una "guerra contra las drogas", lanzada para combatir una crisis que no deja de intensificarse.
Un mercado atractivo para el narcotráfico
Arabia Saudita ha sido durante mucho tiempo un objetivo clave para los traficantes de drogas en la región. Sus extensas fronteras desérticas con países como Jordania y Yemen facilitan el acceso a un mercado consumidor considerado lucrativo por los contrabandistas.
Médicos e investigadores sauditas advierten que el consumo de drogas está en aumento, impulsado no solo por la proliferación de sustancias como el captagon, sino también por la desorientación social derivada de los rápidos cambios económicos y sociales implementados bajo el programa Visión 2030 del príncipe heredero Mohammed bin Salman.
"Es un problema que va creciendo", afirma un médico que trabaja con pacientes adictos en la provincia oriental de Arabia Saudita, citado por el FT.
La respuesta oficial: entre rehabilitación y castigos severos
La preocupación oficial por el abuso de drogas ha llevado a un cambio drástico en las tácticas del Gobierno. Por primera vez, se han autorizado centros de rehabilitación privados. Además, se puso fin a una moratoria sobre las ejecuciones por delitos relacionados con drogas, reinstaurando uno de los regímenes punitivos más severos del mundo.
Hasta la fecha, Arabia Saudita ha llevado a cabo casi 100 ejecuciones por delitos relacionados con drogas en 2024, comparado con solo dos en 2023, según Amnistía Internacional.
Datos oficiales sobre el consumo de drogas son escasos, pero el Ministerio de Salud estima que más de 200.000 personas son consumidores compulsivos en un país con una población de 32 millones.
Impacto de los cambios sociales y económicos
El programa Visión 2030, lanzado en 2016 para modernizar el reino, ha traído consigo reformas significativas como la integración de mujeres en la vida pública y el levantamiento de restricciones sobre actividades de entretenimiento. Sin embargo, estas transformaciones también han generado tensiones dentro de las familias, especialmente para los jóvenes, según Alaa Nabil Mahsoon, investigadora de la Universidad Rey Abdulaziz en Jeddah.
Mahsoon destaca que, aunque las libertades y oportunidades para las mujeres han mejorado, persisten desafíos a nivel familiar. Algunas mujeres, señala, recurren a las drogas para afrontar tensiones o la falta de seguridad emocional en sus hogares.
El captagon: la droga más preocupante
El captagon, un estimulante sintético producido principalmente en Siria, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para las autoridades.
Aunque las incautaciones de esta droga han disminuido en el último año, expertos advierten que los traficantes han sofisticado sus métodos para evadir controles fronterizos.
Caroline Rose, autora de un informe sobre el captagon del New Lines Institute, señala que Arabia Saudita sigue siendo el principal mercado de destino para esta droga, y los traficantes están constantemente innovando para sortear las medidas de seguridad.
El captagon es un estimulante sintético compuesto principalmente de fenetilina, producido principalmente en Siria y distribuido por Oriente Medio. Conocido como la "droga de los yihadistas", se consume ampliamente en Arabia Saudita y otras regiones debido a su bajo costo y potentes efectos.
Genera euforia, aumento de energía y disminución de la fatiga, lo que lo hace popular entre estudiantes y trabajadores. Sin embargo, su consumo prolongado puede causar dependencia, insomnio, paranoia, y daños graves al sistema nervioso y cardiovascular.
Rehabilitación: una batalla difícil
Mientras se endurecen los castigos, el Gobierno también ha reconocido la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva de salud pública. Desde 2020, se han licenciado centros privados de rehabilitación, y la ley saudita no persigue a quienes buscan ayuda voluntariamente.
Sin embargo, Khalid al-Mshari, director ejecutivo del primer centro de rehabilitación privado del país, advierte que el camino hacia la recuperación es arduo. "Esto es una enfermedad crónica", dice. "Un adicto puede estar sobrio durante 10 o 15 años, pero el riesgo de recaída siempre estará presente".
La lucha contra las drogas en Arabia Saudita refleja un intento de equilibrar reformas sociales con los desafíos que estas generan. Mientras tanto, la "guerra contra las drogas" continúa, con un enfoque que mezcla rehabilitación, vigilancia estricta y castigos extremos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar