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Tipo de cambio: las mejores promesas son esas que no hay que cumplir

Argentina nuevamente se enfrenta a una oportunidad extraordinaria de avanzar a la normalidad. Ojalá tengamos la humildad necesaria para corregir los errores y elegir dirigirnos hacia ella.
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José Echagüe 25-09-2025
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Cuando todavía no se terminó de consumir la euforia de los anuncios del salvataje, Gita Gopinath "tuiteó" (sí, soy un nostálgico) el llamado de atención más duro y sutil imaginable. 

Vale la pena analizarlo con el máximo detalle:

Que Argentina reciba el apoyo del Tesoro americano para encontrar la salida de una crisis cambiaria es muy bueno. Que lo necesite seis meses después de haber recibido US$ 14.000 millones del FMI para resolver el mismo problema, no. Si queremos evitar el mismo resultado en el futuro, hay varias cosas que repensar.

La primera es el régimen cambiario. La experiencia de los últimos seis meses probó que el esquema de bandas no funcionó: el día que el TC testeó el techo de la banda, hubo que redefinir todo. Las bandas, como papá Noel, fueron un recurso imaginario que nunca estuvo ahi. Al final eran los padres: estuvimos flotando siempre (y lo seguimos haciendo). Habrá que asumirlo y avanzar más rápido hacia la flotación formal para asegurar el ansiado "durable progress", en los términos de Gopinath. 

La segunda son los objetivos de política. Argentina necesita imperiosamente acumular reservas como objetivo primordial. Si eso presiona el TC y vuelve la desinflación más lenta, será un costo que hay que incorporar. "Defender" un TC que no es el de equilibrio destartala todo el sistema: requiere tasas de interés reales demasiado altas o nos deja expuestos a un nivel vulnerabilidad macro crítico, que resulta demasiado caro para todos.

Es cierto que flotar puede implicar un tipo de cambio de equilibrio más alto. Eso es algo con lo que podemos vivir. En los últimos 25 años, es donde Argentina estuvo el 80% del tiempo.

Al igual que en abril pasado, el miedo a flotar está sobredimensionado. Hoy posiblemente más que nunca, y por varias razones: 

  1. Argentina tiene buenos fundamentals (equilibrio fiscal, déficit externo menor, inflación estabilizada con bajo pass-through y un shock de reservas empoderado producto del salvataje) que hacen que el TC de equilibrio no necesite una sobrerreacción desde el nivel actual.
  2. Con la economía en recesión y luego de seis meses de acumulación furiosa de activos externos, el apetito (los stocks) del sector privado para seguir comprando debería haberse moderado. 
  3. El TC real hoy es 20% mayor que al momento de salir del cepo, eso también debería atenuar la demanda. 
  4. Con un TC que nos permita acumular reservas de manera orgánica (que evidentemente no fue el de los últimos meses), la prima de riesgo va a bajar y se va a acercar la posibilidad de retomar acceso voluntario a mercado. Y no hay mecanismo más efectivo de acumulación de reservas que evitar tener que pagar la deuda al contado.
  5. Tener un TC que flote le suma credibilidad a la política económica, en la medida que evita tener que andar cambiando reglas todo el tiempo (con sus costos económicos asociados), como fue el caso de la modificación temporal de las retenciones al agro.

El tercer mensaje del tuit de Gopinath es político: el apoyo externo es importante, pero el Gobierno necesita acumular apoyo local para avanzar con las reformas. 

Eso puede interpretarse como ganar elecciones, pero como los números para alcanzar una mayoría simple oficialista parlamentaria en esta elección son matemáticamente imposibles (79% de los votos en diputados y 125% para senadores), acumular apoyo implica mucho más desarrollar la habilidad de alcanzar acuerdos con otros. Los últimos meses estuvieron lejos de ser una masterclass en esta agenda.

Argentina nuevamente se enfrenta a una oportunidad extraordinaria de avanzar a la normalidad. Ojalá tengamos la humildad necesaria para corregir los errores y elegir dirigirnos hacia ella. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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