Sigue la cuarentena monetaria: "Ningún peso va a la calle"
En una licitación extraordinaria y fuera de agenda, el Tesoro logró captar $3,8 billones a través de un bono TAMAR con vencimiento el 28 de noviembre. El instrumento fue ofrecido únicamente a los bancos, con una tasa equivalente a la TAMAR mayorista más un 1% (cerca de 51% anual).
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, celebró el resultado: "Esta licitación contribuye a completar el objetivo de absorción monetaria luego de la suba de encajes implementada por el BCRA".
La movida se inscribe dentro del plan Caputo para reforzar la contracción monetaria, luego de que en la licitación anterior quedaran $5,8 billones sin renovar. La idea oficial: evitar que ese excedente de pesos presione sobre el dólar o la inflación en plena campaña electoral.
¿Por qué fue una licitación "atípica"?
Según analistas de Puente, se trató de una operación inusual: un solo instrumento, dirigido en exclusiva a los bancos y con un spread muy bajo frente a la colocación previa (1% contra 6%-7,5%).
El economista Gabriel Caamaño (Outlier) explicó que las entidades se vieron "forzadas" a participar, ya que los nuevos encajes dispuestos por el BCRA (que subieron del 45% al 50% en depósitos a la vista) podían integrarse con este título. En otras palabras, los bancos tenían la opción de dejar sus pesos inmovilizados a tasa cero o volcarlos en este bono.
Aun así, tras la operación quedó un remanente cercano a $2 billones en el mercado.
Impacto inmediato en las tasas
El resultado tuvo un efecto rápido: la tasa de caución, que había trepado al 80% en días previos, se desplomó al 15%-40% tras la licitación.
El analista Pablo Lazzati (Insider Finance) destacó tres puntos:
- Se adjudicó casi el 100% de las ofertas.
- La tasa fue razonable y en línea con lo esperado.
- El impacto en cauciones ayudó a normalizar la plaza financiera.
Por su parte, Christian Buteler advirtió que los pesos no renovados en la licitación previa "derrumban hoy la tasa de caución", mostrando el efecto inmediato de la absorción monetaria.
Una estrategia con costo económico
Más allá del éxito parcial, los analistas advierten sobre el costo. La licitación refuerza el sesgo contractivo y asegura tasas reales históricamente positivas, lo que enfría el crédito y puede impactar en la actividad económica.
El economista Leandro Ziccarelli fue tajante: "¿Valía la pena chocar el mercado de dinero para bajar $100 el dólar? Vamos a pagar un costo grande".
Contexto político y electoral
El movimiento se da en un marco sensible: a menos de tres meses de las elecciones, el equipo de Luis Caputo apuesta a sostener una relativa pax cambiaria. El mensaje es claro: ni un peso suelto para ir al dólar.
Como en la cuarentena, hay encierro para los pesos y solo podrán circular los que tienen "permiso especial", es decir, los que sean necesarios para que la economía funcione.
¿Plan de estabilización o parche electoral?
El Gobierno logró absorber gran parte de los pesos sobrantes, pero a un costo elevado en términos de tasas y actividad económica. El apretón monetario busca ganar tiempo y mantener la calma en el mercado cambiario, aunque los analistas advierten que no todo el excedente fue absorbido y que la presión podría reaparecer en las próximas semanas.
El plan Caputo está en marcha, pero su efectividad —y sus consecuencias— quedarán a prueba en un escenario político y económico de máxima tensión. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar