Gracias a San Bessent, patrono de los mercados
Cuando el panorama financiero argentino parecía deteriorarse sin freno, volvió a aparecer el "rescate americano". Así lo describe el economista Miguel Kiguel, titular de Econviews, en su último informe semanal, donde analiza el impacto del apoyo de Estados Unidos en medio de la tensión cambiaria.
Un alivio inesperado
"Hasta el miércoles a la tarde, el Tesoro venía perdiendo dólares a un ritmo preocupante: vendió casi todo lo que había comprado a fines de septiembre para contener al dólar, y el Central se preparaba para salir a la cancha", escribe Kiguel.
Pero bastó con que circulara el rumor de que el acuerdo con el Tesoro de Estados Unidos estaba cerrado para que "los bonos, las acciones y el dólar respiraran".
El Gobierno, explica el economista, enfrentaba un dilema difícil: "Ajustar el esquema cambiario antes de las elecciones, con un costo político altísimo, o resistir la corrida vendiendo dólares, con un costo en reservas igualmente alto".
Finalmente, "eligieron aguantar como sea y esperar noticias del norte".
El paquete de asistencia: un rescate inédito
Kiguel detalla que, mientras Luis Caputo y su equipo seguían en Washington buscando cerrar el paquete de asistencia, llegó el comunicado de Bessent, donde se reconoció que "el país atraviesa un momento de 'aguda iliquidez'" y se lanzó una promesa contundente: "Solo Estados Unidos puede actuar con rapidez. Y actuaremos".
El anuncio trajo alivio y medidas concretas:
- Compra directa de pesos por parte del Tesoro norteamericano, es decir, venta de dólares para sostener el tipo de cambio, algo "inédito en la relación bilateral".
- Un swap por US$ 20.000 millones con el Banco Central, a través del FMI usando Derechos Especiales de Giro.
- Y la promesa de actuar "de manera excepcional para brindar estabilidad a los mercados".
Según Kiguel, "el anuncio final llegaría el martes, después del encuentro entre Milei y Trump en la Casa Blanca". Y la expectativa, incluso antes del anuncio formal, "ya ayudó a frenar la hemorragia".
Bandas cambiarias y colchón de reservas
"Algo que llamó la atención es que Bessent avaló las bandas cambiarias, aunque deja abierta la posibilidad de que el techo pueda ser diferente", señala el economista.
En resumen, explica, "el swap reforzaría las reservas contables, otorgando un 'colchón' adicional de dólares (no sabemos si habrá cambios con el swap chino) para enfrentar una eventual corrida".
Además, "podría haber fondos adicionales para la intervención directa en el mercado cambiario (que ya se usaron hoy), sumado a la posibilidad de que el Tesoro compre bonos argentinos".
Para Kiguel, "un combo muy positivo para la Argentina". Pero aclara: "Lo que falta ahora es la letra chica, que va a mostrar lo que Argentina tendrá que hacer a cambio".
El rol del FMI y las metas incumplidas
Una incógnita central es el papel que tendrá el Fondo Monetario Internacional. "El comunicado habla de que Argentina va a cumplir con el programa actual. Lo viene haciendo con las metas fiscales, pero por ahora está incumpliendo las metas de acumulación de reservas", advierte Kiguel.
"El programa establecía que las reservas debían subir en US$ 10.000 millones de acá a mediados del año que viene, y en el camino hay que pagar unos US$ 6.500 millones entre bonos externos y Bopreales", dijo Kiguel.
Ese será, anticipa, "un tema que se pondrá sobre la mesa y que estará en la letra chica del acuerdo con el Tesoro americano".
Rally en los mercados y alivio financiero
El anuncio generó un rally importante en bonos y en acciones, y bajó el riesgo país, "en gran medida porque se nota que el apoyo de EE.UU. es mucho más fuerte de lo que se pensaba", añade Kiguel.
El alivio también llegó al mercado de pesos: "La huida hacia activos dolarizados había llevado las Lecaps más cortas por encima del 5% mensual y la licitación de deuda de la próxima semana se anticipaba difícil".
De todos modos, advierte que "la liquidez sigue ajustada. Las ventas de divisas del Tesoro y de bonos dólar linked del Central absorben pesos y empujan las tasas de corto plazo hacia arriba."
Dolarización y estabilidad
Kiguel es categórico respecto al debate sobre la dolarización: "Esto también debería volver a cerrar el debate que resurgió por la dolarización, que seguramente fue una cortina de humo para tapar los problemas cambiarios".
"La realidad es que técnicamente no hay dólares suficientes para respaldar los pesos en circulación ni los encajes bancarios: las reservas netas siguen siendo negativas. Seguir alimentando esa discusión sólo incentiva la demanda de dólares y complica la estabilización", sentenció.
El último salvavidas
El economista concluye con una advertencia clara: "El apoyo de Estados Unidos puede darle aire y tiempo, pero no resuelve los desequilibrios de fondo."
Este nuevo salvataje ofrece otra oportunidad para recalibrar el programa, repensar el esquema cambiario y cómo acumular reservas. "Si se aprovecha bien, puede marcar un punto de inflexión; si se desperdicia, probablemente sea el último salvavidas", concluyó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar