Esta es la respuesta a la pregunta que se hace todo el mercado argentino
¿Cómo pueden las reservas netas mantenerse estables durante meses, pese a las compras diarias de dólares del BCRA?
"Esta es una pregunta frecuente de clientes", reconocen desde Max Capital.
La respuesta corta: porque las compras diarias no consideran los pagos y desembolsos de deuda soberana, tanto de bonos en dólares como de organismos multilaterales, además de intervenciones en el mercado paralelo. Además, las reservas brutas, además, reflejan cambios en los encajes en dólares y variaciones de valuación.
"Los pagos de deuda y las intervenciones en el mercado paralelo han sido los principales factores detrás de la estabilidad de las reservas pese a las compras diarias. En 2024, las compras alcanzaron US$ 20.000 millones, pero la acumulación fue de solo US$ 6.000 millones", dice el informe semanal de Max, firmado por Alejo Costa, Head of Economic Research & Strategy de Max.
Además, amplía: "En lo que va de 2025, las compras suman US$ 2.600 millones, pero las reservas brutas cayeron US$ 810 millones y las reservas netas, US$ 1.700 millones, principalmente por el pago restante de los bonos en dólares de enero".
Desde diciembre, dice Costa, el BCRA compró US$ 3.300 millones, pero las reservas cayeron US$ 1.400 millones en el mismo período.
Esto se debe principalmente a 4 factores:
- El pago pendiente de deuda en dólares en enero, parte del cual ya se había transferido al BoNY en octubre
- La reducción de depósitos y, por ende, de los encajes en dólares en el BCRA
- El acuerdo de Repo por US$ 1.000 millones con cinco bancos en enero (menos el colateral en bonos del Tesoro americano)
- Las intervenciones del BCRA en el mercado paralelo.
"La caída en los encajes responde en parte a los retiros de depósitos tras el fin del blanqueo", detalla el trabajo.
Desde noviembre, se retiraron US$ 4.000 millones del sistema, revirtiendo parte del aumento de US$ 15.000 millones registrado entre septiembre y octubre.
En diciembre, el BCRA intervino en el mercado paralelo por US$ 324 millones y hasta mediados de enero por unos US$ 620 millones. Los volúmenes de Bonar30 sugieren que siguió interviniendo desde entonces, aunque a un ritmo algo menor que en diciembre y enero.
"Parte de la dificultad para leer el mercado de cambios es que el mercado cambiario oficial, donde el BCRA ha sido en promedio comprador de dólares, refleja solo una parte del mercado cambiario. El resto de las transacciones se realiza a través del CCL o directamente en dólares. Por ejemplo, el turismo al exterior suele usar dólares o recurrir al mercado paralelo para pagar con tarjeta en esa moneda", agrega Costa.
Lo que viene para las reservas en 2025
"Creemos que la acumulación de reservas se acelerará entre marzo y junio, pero después de ese período se producirá un drenaje de reservas", dicen desde Max Capital.
Los precios de los bonos en dólares se vieron afectados por temores relacionados con la moneda, aunque las presiones de venta locales también han sido un factor relevante recientemente.
Febrero y marzo deberían ser un período relativamente estable para las reservas netas, con el Banco Central destinando compras en el mercado oficial a pagos de deuda e intervenciones en el CCL.
"La reducción temporal de los aranceles a la exportación debería adelantar algunas exportaciones, a pesar de las expectativas de un posible ajuste tras la salida de las restricciones, lo que probablemente impulsará a los instrumentos atados al dólar y las tasas de futuros a medida que se acerque junio y las empresas busquen cobertura", dicen.
¿Sigue el crawling peg de 1%?
Según Costa, el Gobierno continuará inicialmente con la política actual, incluso bajo un programa del FMI que podría anunciarse en marzo y aprobarse en abril a través del Congreso. "El crawling peg del 1% se extendería y, una vez que la inflación baje a alrededor del 1,5% durante tres meses (algo que podría ocurrir cercano a junio), el crawling peg podría ser eliminado, permitiendo una flotación, aunque con restricciones", proyectan.
El Gobierno parece confiar en que una flotación entre junio y octubre no será un problema, ya que la moneda se mantendría fuerte. Con el tiempo, imaginan, "y tras destinar parte de los fondos del FMI para facilitar la salida de ciertos bolsillos de liquidez restringidos que actualmente están invertidos localmente, se levantarían las restricciones a la cuenta financiera y la represión financiera, eliminando trabas y adoptando una flotación pura".
Sin embargo, no creen que ese ocurra ocurra antes de las elecciones del 26 de de octubre.
Luego de esa instancia, "un objetivo de Reservas Internacionales Netas (RIN) bajo un programa del FMI debería llevar a una moneda más débil después de las elecciones, lo que requeriría compras que, en nuestra opinión, implicarán un ajuste cambiario en el futuro", dicee Costa. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar