Cañonero, de CMF: "Hay pesos excedentes por el equivalente a US$ 50.000 millones. Liberar el cepo es una amenaza"
Si bien el Gobierno tiene la alternativa de liberar el mercado cambiario anticipadamente, sufrir el impacto inflacionario potencial y obtener financiamiento para crecer más rápido, en las circunstancias actuales eso podría ser muy riesgoso y costoso.
Gustavo Cañonero, el presidente de CMF Asset Management, dice que "todavía estimamos un excedente de pesos equivalente a más de US$ 50.000 millones, y cualquier liberalización de los controles son una potencial amenaza a la estabilidad cambiaria y monetaria".
Cañonero, en su carta al inversor titulada "Técnicamente Fundamentalista", afirma que sin cepo, los tenedores privados de $72 billones de bonos públicos (más del 10% del PBI) "muy probablemente prefieran substituir parte de esa inversión, dificultando la capacidad financiera del gobierno y, al mismo tiempo, desafiando la estabilidad actual de los tipos de cambio".
"El probable mantenimiento del cepo explica la expectativa implícita en los mercados financieros de las tasas de inflación y devaluación para los próximos meses y la relativa convergencia en el retorno esperado de activos en pesos y en dólares", acota.
Para CMF, la falta de dólares personifica la principal fragilidad que enfrenta la estrategia oficial. Advierte de las necesidades de financiamiento externo que el país enfrenta en los próximos años. "Un cierre exitoso de esas necesidades este año dependió fundamentalmente de un formidable superávit comercial y del mantenimiento del cepo a los movimientos de capital. Para el año próximo, algunas proyecciones indican que el Banco Central podría perder casi US$ 10.000 millones del flujo proyectado para este año, principalmente a causa de una fuerte recuperación de las importaciones y de los servicios en el exterior, más la intervención remanente de la política de precio blend para las exportaciones".
En contraposición, explica CMF, muy particularmente a partir del blanqueo impositivo de este año, se ha visto un fuerte resurgir del financiamiento privado externo. Entre enero y noviembre, solamente el mercado de capitales local generó financiamiento por US$ 18.000 millones MEP, o más del doble del año previo. El banco espera que junto a la baja del riesgo país, el Gobierno también comience a recuperar sus propias fuentes de financiamiento externas, incluyendo la ayuda multilateral, en especial del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Una creciente confianza anti-inflacionaria debiera seguir sosteniendo la demanda por pesos, y permitir nuevas bajas en los tipos de interés. Igualmente, a los valores actuales, es posible también pensar que los activos en dólares ofrecen una atractiva combinación de retorno/riesgo", afirma Cañonero.
Las acciones argentinas han sido también grandes beneficiarias de los logros macroeconómicos alcanzados. "La mejor historia crediticia del sector privado, más la buena perspectiva que hay sobre algunos sectores específicos, explican parte de la euforia accionaria reciente. La relación de precio sobre ganancias sigue siendo relativamente muy baja en la Argentina. De todas maneras, acercarse a los patrones internacionales exigirá progresos robustos en el camino a una normalidad económica que no se ha podido sostener, por lo menos, en los últimos 30 años", advierte Cañonero.
Otras puntos del informe de CMF indican lo siguiente:
- "Los números fiscales continúan revelando que el superávit fiscal es el objetivo central del gobierno. El ajuste sobre partidas de gastos, que inicialmente lucía insostenible, se verificó sustentable. Y las autoridades tuvieron la habilidad de bloquear distintos intentos del Congreso incorporando subas de gastos sin ingresos asociados. Al día de hoy, nadie duda de la determinación del gobierno a sostener el superávit fiscal en 2025, donde un mayor ingreso impositivo, ayudado por una esperada recuperación económica, también permitiría compensar la pérdida de más de 1% del PBI que se deriva de la eliminación del impuesto PAIS".
- "Seguir bajando la inflación mientras se continúan ajustando los precios relativos es sin duda un objetivo desafiante, en particular dada la inercia histórica que la inflación ha mostrado en la experiencia argentina. Afortunadamente, el gobierno ha avanzado bastante en la normalización de precios relativos; aunque todavía le queda un esfuerzo adicional. De acuerdo al Presupuesto 2025, recientemente presentado al Congreso, ese esfuerzo representará 0,3% del PIB, contra los 0,4% del PIB que se estiman para este año".