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Burbujas financieras & Contrarian Investing

Las burbujas financieras no son novedad. La fiebre por la IA repite viejos errores. ¿Qué enseña el value investing sobre sobrevivir —y ganar— en este escenario?
Wall Street .
Ignacio Rosenfeld 31-07-2025
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"El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Esta frase podría también hacerse eco de los fracasos o estrépitos que frecuente, y paradójicamente, nos sorprenden con las "burbujas económicas/financieras". Y ello es así porque tal como ahora hablamos de una burbuja en el segmento de la IA hace menos de 20 años se hablaba de lo mismo respecto de las hipotecas subprime, y hace 25 años de las puntocom, y en 1840 de los ferrocarriles en Inglaterra, y a principios de 1700 de la "South Sea Company", y así y así, desde vaya uno a saber cuándo.

En definitiva, las burbujas forman parte del espíritu competitivo del ser humano, las cuales conjugan ese ánimo de querer llegar siempre primero y de no quedarse afuera. 

Entonces, ¿por qué sorprendernos ahora de la burbuja de la IA? Hacerlo sería como emular la candidez del Dr. Pangloss, el cual con cierta inocencia expresaba en la obra "Cándido" de Voltaire: "¿No es éste el mejor de los mundos?", o cómo a menudo sostienen los asesores financieros con exceso de optimismo: "Esta vez es diferente".

Ahora bien, más allá del escepticismo que nos pueda generar el frenesí de las burbujas debemos reconocer que dentro de la efervescencia y agotamiento de las mismas por lo general se generan estructuras que las trascienden, es decir, estructuras que son capaces de aprovechar el fragor y envión de las circunstancias para posicionarse como líderes/guías de una nueva realidad. Al decir del filósofo alemán Georg Hegel, son estructuras que saben capturar el "zeitgeist" -espíritu de la época-, llevando a la sociedad, o al menos su status económico y tecnológico, a una instancia superior, o al menos a una instancia nueva. 

Por tal razón es que frente a tales eventos debemos posicionarnos con una mirada más bien crítica que escéptica, a fin de poder interpretar de la mejor manera a) hacia dónde van las cosas y b) quién conducirá/capitalizará mejor ese cambio. 

  • Como surge del pensamiento de Bill Gates: "El éxito es ver el futuro y llegar antes que el resto", y ese approach es el que debe adoptarse ante aquellos escenarios que se anotan como disruptivos. 

Siguiendo con lo anterior, uno de los mantras típicos que se repiten con cierta ansiedad en cada época de burbuja es: "Estamos llegando al pico histórico de cotización" o "Estamos presenciando valuaciones muy exigentes". Ahora bien, cuando se observa la evolución de los respectivos PIB de los países dicho pesimismo desaparece y es más, los especialistas se comienzan a preocupar cuando "no se alcanzan nuevos picos máximos históricos", dando lugar a pronósticos más severos como "desaceleración" y "estancamiento".

Retomando el análisis de las burbujas, las mismas son la expresión de un "overshooting" sostenido en un período de tiempo más o menos extendido. Dicho ello, el overshooting es un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda, pudiendo ser positivo -cuando el exceso viene por el lado de la demanda- y negativo -cuando el exceso viene por el lado de la oferta-, teniendo que ver ese gran movimiento con un "súbito cambio" en la visión o expectativas que se tenía respecto de ese bien o servicio-. Pero, ¿dichos cambios son por lo general tan súbitos, tan inesperados? Ante ello, es la impronta psicológica del hombre la que sale a relucir.

La corriente inversora -por calificarla de algún modo- que mejor pone sobre la mesa esta circunstancia es la del "Value Investing", cuyos máximos exponentes son Warren Buffet, Charlie Munger y Peter Lynch, entre muchos otros nombres ilustres más. Para esta corriente, lo significativo/esencial es desentrañar el "valor intrínseco" de las empresas a fin de poder aprovechar las divergencias entre "precio" y "valor" que recurrentemente ofrece el mercado -como dice Buffet: "Price is what you pay, value is what you get"-

Y tal valor intrínseco es generado y cimentado con el paso del tiempo, razón por la cual terminan siendo más relevantes aquellos datos/métricas que se sostienen y mejoran en el tiempo que el hecho de acertar cuál será "the next big thing" -en definitiva, se apunta a la robustez/solidez de un negocio, el cual generalmente se traduce en una mejor garantía para definir el éxito a largo plazo de una inversión-.  

Naturalmente, el Value Investing tendrá mayor relación con el "Contrarian Investing" dado que siempre tendrá una "posición contraria" a la visión preponderante del mercado -más aún en época de burbujas-, siendo sus seguidores reputados por lo general como "aguafiestas" o "anticuados", y ello principalmente porque uno de sus approaches es desenmascarar/exponer valuaciones exorbitantes -el otro approach es el ya mencionado, el de descubrir activos infravalorados-. 

Bajo tales circunstancias, y como mencionáramos previamente, los inversores, brokers, etc., se desviven por no quedarse fuera de la vorágine, siendo movidos por el FOMO -"Fear Of Missing Out"-, mientras que el value investor no tiene tal miedo, posicionándose cautelosamente en la vereda de enfrente, analizando qué oportunidades están siendo desatendidas por simplemente no focalizar en los números -datos/métricas-. 

En fin, las burbujas financieras siempre existirán y dentro de su seno justo es reconocer que también es factible que surjan empresas que las sobrevivan, siendo tarea del inversor -razonable- interpretar no sólo cuáles sobrevivirán sino también cuáles resurgirán, para lo cual le será inexorable soportar durante la travesía la adopción de una posición "generalmente contraria" si es que busca tener éxito al final del camino.   Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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