¿Alcanzarán los dólares de la cuenta financiera para crecer, contener la brecha y acumular reservas?
El viernes pasado el Banco Central dio a conocer los datos vinculados al sector externo para 2024 (base caja), que arrojaron superávit tanto en la Cuenta Corriente como en la Cuenta Financiera del Balance Cambiario.
Pero si miramos con atención la dinámica de los últimos meses, aparecen las primeras señales de alerta: diciembre registró el séptimo déficit de Cuenta Corriente consecutivo.
¿Qué nos deparará 2025 en términos de disponibilidad de divisas? ¿Alcanzarán los dólares de la cuenta financiera para crecer, contener la brecha y acumular reservas?
La Cuenta Corriente cerró 2024 con un superávit de US$ 1.700 millones, generado por el saldo positivo de la cuenta de bienes (US$ 18.700 millones), que compensó los déficits de servicios (US$ 4.900 millones, generado por turismo) y del pago de intereses de deuda y utilidades (US$ 12.100 millones). Pero los datos anuales maquillan y suavizan dos dinámicas mensuales diferentes. En una primera etapa, de enero a mayo, caracterizada por un tipo de cambio real alto tras la devaluación de diciembre de 2023 y un ahorro de divisas producto de la calendarización del pago de importaciones, la Cuenta Corriente logró un superávit de US$ 9.160 millones y el BCRA pudo acumular reservas brutas por US$ 5.590 millones.
A partir de junio, en línea con el paulatino atraso del tipo de cambio que contuvo la inflación y medidas de flexibilización para el pago de importaciones, la Cuenta Corriente empezó a mostrar un comportamiento diferente. De hecho, mostró un déficit total que rondó los US$ 7.500 millones. A pesar del carry trade por parte de importadores, la cuenta de "bienes" pasó a acumular US$ 3.900 millones (vs primera etapa donde acumuló US$ 14.800 millones) y por la vigencia del dólar blend no se liquidaron US$ 9.950 millones al mercado oficial. Es más, en diciembre de 2024 llegó a ser deficitaria por US$ 39 millones, situación que sólo ocurrió 12 meses desde el 2003, dado por el aumento del pago de importaciones del sector automotriz. A pesar de esto, el BCRA pudo acumular reservas, pero exclusivamente gracias a la Cuenta Financiera y los dólares del blanqueo.
La Cuenta Financiera fue superavitaria por US$ 4.300 millones en 2024, contrarrestando con fuerza respecto al déficit de 2023 de US$ 18.100 millones. Al revés de la dinámica de la Cuenta Corriente, la Cuenta Financiera registró sus mejores meses en el segundo semestre y acumuló un superávit de US$ 8.150 millones. Éste se concentró principalmente en los meses de octubre y noviembre (US$ 6.100 millones) producto del blanqueo y por préstamos (financieros y comerciales) y títulos de deuda privados. En este semestre la emisión de Obligaciones Negociables por parte de empresas totalizó US$ US$ 7.100 millones y el financiamiento en dólares al sector privado rondó los US$ 2.400 millones, lo que permitió -junto con una demanda privada baja- al BCRA comprar en el mercado de cambios US$ 4.000 millones.
A pesar de este buen escenario, en la segunda parte del año el BCRA sólo logró aumentar US$ 948 millones sus reservas brutas. El superávit de Cuenta Financiera logró compensar el pago de deuda a Organismos Internacionales y la intervención directa en el dólar financiero (CCL). Durante el año pasado la intervención del BCRA en el CCL ya sea directa -comprando y vendiendo bonos- como indirecta -vigencia dólar blend descontado el pago de importaciones- rondó los US$ 8.200 millones, monto similar a 2023. Todo lo mencionado anteriormente influyó en las reservas netas del BCRA, que cerraron el 2024 en un terreno negativo por US$ 3.700 millones si contamos los depósitos del Gobierno en el BCRA y -US$ 9.700 millones sin.
¿Y el 2025 cómo viene?
De cara a 2025, el sector externo plantea grandes desafíos para el Gobierno y, principalmente, sobre la política cambiaria. Un primer desafío está vinculado a que el déficit de Cuenta Corriente se profundice en 2025 mediante dos vías.
- La primera relacionada al aumento de importaciones dado que la economía crecerá, según nuestras estimaciones, más de 5% y, además, se le adiciona la caída del impuesto PAIS en diciembre de 2024. La demanda privada de divisas en el mercado de cambios oficial en enero rondó los US$ 6.000 millones, 28% por encima del promedio 2024 (US$ 4.700 millones).
- La segunda vía se vincula al aumento del turismo. Dado el atraso cambiario -50% por debajo del 13 de diciembre de 2023, fecha de la devaluación inicial de LLA, a niveles de 2017-, la brecha baja y la caída del impuesto PAIS también para el dólar turista, es muy probable que el rojo de turismo se profundice en el verano. Un indicio de esto es que los consumos con tarjeta de crédito en dólares tocaron el máximo desde enero del 2002.
Un segundo desafío es el desarme del carry trade que se profundizó en la segunda parte del 2024, de cara a las elecciones de octubre del corriente año. Hoy en día los importadores, según nuestras estimaciones, mantienen el equivalente a US$ 2.500 millones invertidos en títulos en pesos, y los plazos fijos de privados rondan los US$ 25.000 millones (medido al CCL). El desarme de estas tenencias para ir a resguardarse a dólares por expectativas de devaluación post elecciones o por flexibilización del cepo, podría generar un aumento de la demanda de dólares y una presión sobre la brecha y reservas del Banco Central.
Esto último se vincula con el último desafío importante que tiene el Gobierno en 2025, que es mantener una brecha baja del dólar financiero. La dinámica actual que le permite al BCRA acumular dólares para intervenir en la brecha cambiaria -se estiman US$ 1.200 millones en enero, más que en todo 2024- depende de seguir volcando dólares en el CCL vía dólar blend y del endeudamiento privado que engrosa la oferta de divisas en el MULC.
En este primer mes del año la entidad monetaria está en búsqueda de otras vías para brindar aire a sus reservas, como el repo por US$ 1.000 millones y la baja de retenciones para el sector agroindustrial que anticiparía liquidaciones.
Sin embargo, el gran desafío en el frente externo para 2025 será conseguir las suficientes divisas para financiar el crecimiento de la economía, acumular reservas netas y mantener la brecha cambiaria contenida (o, en un caso extremo, flexibilizar el cepo). Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar