Repercusiones

¿Salida o riesgo? La liberación del cepo genera expectativas, pero también dudas en el sector energético

Aunque el levantamiento del cepo busca atraer capitales, economistas advierten que sin respaldo macroeconómico, puede repetirse el escenario de crisis.
La clave estará en la capacidad del gobierno de consolidar un entorno macroeconómico sostenible, con reservas sólidas y previsibilidad (Archivo)
Daniel Barneda 18-04-2025
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Mientras el Gobierno avanza con la salida del cepo como parte de su plan de estabilización económica, especialistas advierten que se trata de una condición necesaria pero no suficiente para atraer inversiones genuinas. 

La reciente decisión del Gobierno de avanzar hacia una salida del cepo cambiario se presenta como un paso clave en la estrategia oficial para atraer inversiones, normalizar la economía y recomponer el vínculo con los mercados internacionales. 

Sin embargo, el entusiasmo inicial convive con advertencias sobre la fragilidad del contexto macroeconómico y los riesgos que podrían poner en jaque la estabilidad buscada.

Desde una mirada técnica, el economista Pablo Besmedrisnik, director de VDC Consultora, considera que la eliminación de las restricciones al mercado de cambios es un paso inevitable si se busca construir una economía más previsible y con capacidad de atraer capital productivo. 

"La salida del cepo implica acercarse a una normalidad macroeconómica que permita el desarrollo sostenido y la posibilidad de ser sujeto de crédito", sostuvo.

Uno de los aspectos centrales que destaca Besmedrisnik es el impacto que tiene esta medida sobre la inversión extranjera directa. "La posibilidad de girar dividendos es significativa. Nadie invierte a largo plazo si no puede repatriar utilidades. En el sector energético, donde operan muchos jugadores internacionales, esto es clave para tomar decisiones", explicó.

Sin embargo, aclara que la liberalización del mercado de cambios no garantiza por sí sola una ola de inversiones. "Es una condición necesaria, pero no suficiente. Debe estar acompañada por estabilidad política, económica y cambiaria, además de un entorno competitivo real. Solo así el sector podrá crecer de manera sostenida", subrayó.

"La posibilidad de girar dividendos es significativa. Nadie invierte a largo plazo si no puede repatriar utilidades", explican.

En paralelo, el ex secretario de Finanzas de la Nación, Eduardo Setti, ofreció una mirada más crítica y advirtió sobre los riesgos de repetir errores del pasado. 

En declaraciones radiales, señaló que el levantamiento del cepo se da en un contexto de fuerte endeudamiento con el FMI, sin respaldo suficiente de reservas y en un escenario recesivo.

"El Gobierno vuelve a tomar deuda para sostener un tipo de cambio atrasado. Esto ya lo vimos. En 2018 ocurrió lo mismo y terminó en una crisis. Cada vez que se atrasa el tipo de cambio y luego se devalúa, lo paga la gente: asalariados, jubilados, todos los que viven de ingresos fijos", sostuvo Setti.

Además, alertó sobre el riesgo de un nuevo ciclo de carry trade que podría generar beneficios para unos pocos y compromisos de largo plazo para el país. 

"Cuando suba la demanda de dólares y el tipo de cambio se acerque a $1400, van a tener que intervenir con los dólares prestados. Y ahí estamos de nuevo en 2018: sin reservas, con una corrida y con los dólares yéndose en manos de los que especularon", advirtió.

Tanto desde una mirada económica como política, el consenso parece estar en que la salida del cepo puede abrir oportunidades, pero no sin riesgos. La clave estará en la capacidad del gobierno de consolidar un entorno macroeconómico sostenible, con reservas sólidas, reglas claras y previsibilidad para los inversores.

En un contexto donde los mercados responden con entusiasmo inicial pero aún con cautela, la pregunta que sobrevuela es si esta vez la historia será distinta o si, como ya ocurrió en el pasado, el optimismo durará solo hasta el próximo cimbronazo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar