Roberto Brandt: "La guerra asimétrica reconfigura el tablero energético"
Roberto Brandt, consultor internacional en energía, fue entrevistado por Fernando Meiter en su programa de streaming, donde ofreció un análisis profundo sobre el impacto del conflicto en Medio Oriente en el mercado energético argentino.
El experto destacó que la guerra en esa región debe entenderse como una "guerra asimétrica" o "híbrida", en la que Irán, al no poder competir directamente con las potencias militares como EE.UU. e Israel, ha optado por trasladar el foco de la batalla al ámbito económico, particularmente con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, un paso crucial para el tránsito de recursos energéticos.
Según el especialista, el impacto de este conflicto en el suministro global de energía y recursos esenciales es el más grande desde la Segunda Guerra Mundial. La amenaza al Estrecho de Ormuz, donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de insumos clave como fertilizantes y helio, genera una disrupción de enormes proporciones.
El 40% de la urea mundial, que es vital para la producción agrícola, transita por esa ruta, lo que pone en riesgo el suministro de fertilizantes y dispara el costo de alimentos esenciales como maíz y trigo, contribuyendo a la inflación alimentaria a nivel global.
Además, la crisis del petróleo no solo afecta a los precios del crudo, sino que genera una cadena de efectos negativos sobre los costos de otros insumos fundamentales. La escasez de fertilizantes, por ejemplo, se traducirá en una inflación global que afectará directamente a la canasta básica de alimentos.
El conflicto acelera el establecimiento de un nuevo orden geopolítico bipolar, con EE.UU. y China como los actores principales, mientras que Europa aparece como la gran perdedora.
Brandt destaca que Europa se encuentra atrapada entre su dependencia energética del gas ruso y la creciente vulnerabilidad energética, lo que la obliga a replantear sus objetivos en términos de sostenibilidad y transición energética. A su vez, EE.UU. se posiciona como un "ganador relativo", aprovechando su rol de exportador neto de energía, especialmente gas natural.
Argentina: ventajas y riesgos geopolíticos
En cuanto a Argentina, Brandt subraya que el país enfrenta una situación mixta. Por un lado, el aumento en los precios del petróleo, impulsado por la crisis en Medio Oriente, representa una oportunidad para las exportaciones argentinas, especialmente gracias a la producción de Vaca Muerta.
Este contexto podría ayudar a amortiguar el impacto negativo en la balanza comercial. Sin embargo, a pesar de los beneficios de las exportaciones energéticas, Argentina sigue siendo vulnerable debido a las altas importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda interna, especialmente durante el invierno.
Por otro lado, el experto hizo una advertencia sobre la política exterior de Argentina. "El país ha adoptado una postura alineada casi automáticamente con EE.UU. e Israel, lo cual podría ser conveniente a corto plazo, pero podría tener costos geopolíticos a largo plazo. Argentina debe proceder con cautela y pragmatismo, evitando compromisos excesivos que podrían generar tensiones innecesarias en el futuro", afirmó.
El análisis de Brandt concluye que la normalización del mercado energético mundial no será rápida. La recuperación de la infraestructura dañada por los ataques en Medio Oriente tomará tiempo, lo que obligará a la economía global a operar bajo la premisa de precios más altos por un largo período, con lo que él denomina un "premio de riesgo" en el precio del barril de petróleo.
La incertidumbre continuará dominando el mercado energético, y las economías dependientes de los recursos energéticos deberán adaptarse a esta nueva realidad geopolítica. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar