El futuro energético

Política energética sostenible: la hoja de ruta que Argentina necesita

El crecimiento de Vaca Muerta impulsa la proyección exportadora de gas y petróleo, pero también plantea desafíos urgentes: concentración de poder, falta de diversificación y ausencia de almacenamiento estratégico.

Si la seguridad interna de suministro de gas natural se ve afectada, la política exportadora se verá afectada.
Si la seguridad interna de suministro de gas natural se ve afectada, la política exportadora se verá afectada. Oldelval

El desarrollo de Vaca Muerta está produciendo grandes cambios en el sistema energético argentino. La infraestructura en desarrollo y aquella que está en la fase final de aprobación nos muestran un futuro exportador tanto de petróleo como de gas natural.

Para que el potencial de Vaca Muerta sea cabalmente explotado son necesarios cuantiosos recursos financieros que no podrán ser totalmente aportados por las empresas locales, más allá del gran esfuerzo que vienen realizando. Es imperioso atraer más empresas de fuste internacional y para esto nuestro país debe dar claras muestras de estabilidad y calidad institucional en el largo plazo. 

También debemos estar atentos y prevenir la ocurrencia de ciertas situaciones que podrían obstaculizar este promisorio futuro.



El rápido e imparable crecimiento de la participación de Vaca Muerta en la oferta nacional de gas natural y petróleo puede convertirse en un problema. Y digo esto por dos razones. 

Primero, porque la decreciente diversificación de la oferta de gas atenta contra la seguridad de suministro ante cualquier problema técnico u operativo.

Segundo, porque la concentración creciente de la oferta en una sola roca de una sola cuenca prácticamente de una sola provincia significa concentración creciente de poder político y gremial. El conflicto de febrero 2021es una muestra de todo esto.



Por otro lado, la política exportadora de gas natural permitirá el gran desarrollo de las potencialidades de Vaca Muerta, pero no debemos ignorar al mercado interno marcado por su gran estacionalidad. 

La reciente crisis nos enseña que la estacionalidad de la demanda de gas, marcada por el consumo residencial, produce efectos indeseados cuando no es cabalmente atendida. 

Argentina es el único gran mercado que no dispone de almacenamiento de gas para atender situaciones de emergencia. 



Si la seguridad interna de suministro de gas natural se ve afectada, la política exportadora se verá afectada. 

La seguridad de suministro doméstica es condición de factibilidad de una política exportadora exitosa y duradera. Argentina debe organizar una suerte de reserva estratégica para atender las emergencias del mercado interno y para esto puede recurrir a la exportación, considerando al mercado interno un cliente más de aquella. 

Pero debe hacerlo mediante contratos formales que establezcan derechos y obligaciones sin lesionar el derecho a la propiedad privada de los exportadores. Los eventuales costos de estos acuerdos deben ser pasados a la demanda en forma íntegra y transparente. 



Para llevar adelante este "seguro de suministro" tampoco debemos exagerar intentado cubrir eventos de muy baja probabilidad de ocurrencia, cuyo costo sea mayor al del daño presunto

Esta es una tarea que deben llevar adelante las autoridades porque es el Estado Nacional el responsable de última instancia del abastecimiento energético. No debemos dejar esta importante cuestión en manos del mercado. 

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