Pampa Energía cerró el cuarto trimestre de 2025 con resultados que superaron ampliamente las previsiones del mercado. El negocio eléctrico y el crecimiento del shale oil en Vaca Muerta explican el salto.
La compañía registró una ganancia neta de US$161 millones, un 57% por encima de los US$102,5 millones que proyectaba el consenso de analistas relevado por Bloomberg.
El resultado también implicó un crecimiento del 52% frente al mismo período del año anterior, en un contexto marcado por la aceleración inflacionaria en Argentina y un tipo de cambio que avanzó a un ritmo menor.
Según informó la empresa, el desempeño estuvo impulsado principalmente por mejores márgenes operativos y por el reconocimiento de un crédito fiscal diferido no monetario, que impactó positivamente en el balance del trimestre.
La facturación total alcanzó US$ 507 millones, lo que representó un aumento interanual del 16% y quedó prácticamente en línea con las previsiones del mercado.
La compañía atribuyó el crecimiento a tres factores principales: mayor producción de petróleo en Vaca Muerta, mejores precios en el mercado eléctrico y mayores exportaciones de gas hacia Chile.
El segmento de generación eléctrica volvió a posicionarse como el principal motor de rentabilidad para la compañía.
Durante el trimestre, esta unidad registró ingresos por US$207 millones y un EBITDA ajustado de US$111 millones, lo que representó cerca del 48% del EBITDA total del grupo.
El negocio aportó US$172 millones de ganancia neta, incluso por encima del resultado consolidado de la empresa, lo que refleja el peso que tiene la generación eléctrica dentro del portafolio de Pampa. Además, el margen bruto del segmento aumentó 16% interanual, alcanzando US$26,6 por MWh.

El impulso del shale oil en Vaca Muerta
El negocio de petróleo y gas también mostró una expansión significativa en términos operativos. La producción total de hidrocarburos alcanzó 81.200 barriles equivalentes por día, lo que representó un crecimiento del 32% interanual.
El salto estuvo explicado principalmente por el desarrollo del shale oil en el bloque Rincón de Aranda, en la formación Vaca Muerta. En ese activo, la producción de petróleo se multiplicó por más de cuatro, pasando de 4.000 barriles diarios a 18.000 barriles por día. Sin embargo, a pesar del crecimiento operativo, el segmento de exploración y producción registró una pérdida neta de US$ 17 millones, debido principalmente al peso de las inversiones y costos asociados al desarrollo del shale.
Reservas en expansión
Uno de los datos más destacados del reporte fue el crecimiento de las reservas. Las reservas probadas (P1) de la compañía aumentaron 28% durante 2025, alcanzando 296 millones de barriles equivalentes, frente a los 231 millones registrados al cierre de 2024.
El principal impulso provino nuevamente de Vaca Muerta: Rincón de Aranda incrementó sus reservas 352% interanual; y Sierra Chata creció 41%. Actualmente, el shale representa el 69% de las reservas probadas de Pampa, frente al 57% que representaba un año antes.
El ratio de reemplazo de reservas alcanzó 3,2 veces, lo que significa que la empresa incorporó más de tres veces las reservas que produjo durante el período. Además, la vida promedio de las reservas se extendió de 8,6 años a 10,2 años.
Deuda en baja y fuerte inversión
En paralelo, la compañía logró reducir su deuda neta, que pasó de US$874 millones en septiembre a US$ 801 millones al cierre de diciembre.
Según explicó la empresa, la mejora respondió a la generación de flujo de caja libre y a menores requerimientos de garantías financieras.
El nivel de inversión, en cambio, se mantiene elevado. Solo en el cuarto trimestre, Pampa destinó US$ 343 millones a gastos de capital, principalmente en exploración y producción.
Para 2026, el plan de inversión contempla más de US$ 1.100 millones en el negocio de hidrocarburos, mientras que el segmento de generación eléctrica requerirá menos de US$ 100 millones.