La minería argentina atraviesa un momento de potencial extraordinario, pero también de profunda incertidumbre. Así lo expresaron ocho gobernadores de provincias productoras durante la segunda jornada de Arminera 2025, el mayor evento del sector. El reclamo fue unánime: sin reglas claras, no hay inversiones.
Los mandatarios encendieron luces de alarma por la falta de previsibilidad legal y económica, y pusieron el foco en el Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) propuesto por el Gobierno nacional, al que calificaron como un modelo que puede beneficiar a grandes capitales en detrimento de las economías regionales.
El panel "Mano a mano con las provincias", moderado por Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), reunió a Alberto Weretilneck (Río Negro), Claudio Vidal (Santa Cruz), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Sáenz (Salta).
"Si las reglas cambian todo el tiempo, no hay empresario que apueste a largo plazo. Y si no hay inversión, no hay desarrollo", advirtió uno de los gobernadores.
En un tono firme, varios mandatarios expresaron preocupación por el diseño del RIGI, que permitiría a grandes inversores acceder a beneficios fiscales y cambiarios por 30 años.
Para algunos gobernadores, el esquema pone en riesgo la soberanía provincial sobre los recursos naturales y desincentiva el desarrollo de proveedores locales y cadenas productivas regionales.
La crítica se extendió también a la falta de diálogo con las provincias, a las que muchas veces se les imponen medidas sin consulta previa. Todos coincidieron en la necesidad de una visión federal, con participación activa de las jurisdicciones que concentran la producción minera.
Más allá del optimismo habitual, la preocupación por la falta de inversiones concretas sobrevoló todo el encuentro.

Aunque el país cuenta con recursos minerales estratégicos y gran interés internacional, los anuncios de nuevos proyectos han sido escasos. En parte, por la inestabilidad regulatoria y también por el desgaste institucional entre Nación y provincias.
En paralelo, se desarrolló el panel con embajadores de Canadá, Francia, Perú y Suiza, quienes destacaron el potencial de la Argentina pero también insistieron en la necesidad de mayor seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica. Expresaron interés en acuerdos de cooperación tecnológica y ambiental, pero dejaron en claro que la competencia por capitales globales es feroz, y la Argentina debe ofrecer condiciones claras y sostenibles.
Arminera 2025 dejó una señal potente: las provincias productoras no están dispuestas a ser espectadoras del diseño minero nacional. Reclamaron voz, previsibilidad y equidad.
Sin un cambio de rumbo, el país corre el riesgo de desaprovechar una oportunidad histórica para liderar la transición energética y el desarrollo productivo regional.