Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, volvió a avanzar sobre la Casa Rosada con un nuevo megaproyecto y un pedido concreto: ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para garantizar beneficios fiscales y estabilidad normativa a una inversión de US$ 2.400 millones destinada a la producción de fertilizantes en Bahía Blanca.
La solicitud fue presentada este miércoles por Pampa Energía a través de su subsidiaria Fértil Pampa, en lo que representa otro movimiento estratégico del empresario dentro del paquete de grandes iniciativas que buscan cobertura bajo el esquema impulsado por el gobierno de Javier Milei.
El proyecto apunta a montar un complejo industrial de gran escala con capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada, un fertilizante clave para el sector agropecuario. La urea se obtiene a partir del gas natural, lo que convierte a la disponibilidad y precio de este insumo en un factor central para la viabilidad del negocio.
Según la documentación presentada ante organismos internacionales, el plan incluye la construcción de una planta de amoníaco, otra de dióxido de carbono y una o más unidades de producción de urea, además de infraestructura auxiliar: almacenamiento, logística de despacho y sistemas de provisión de gas, agua y electricidad.
Aunque la decisión final de inversión aún no fue tomada, el cronograma preliminar prevé una obra de hasta cuatro años. Durante ese período se generarían alrededor de 3.500 empleos directos, mientras que la operación del complejo demandaría entre 250 y 300 puestos permanentes una vez en marcha.
El proyecto ya fue presentado ante el Banco Interamericano de Desarrollo, donde solicitaron hasta US$ 1.500 millones, a través de BID Invest, con expectativa de aprobación hacia fin de año. También iniciaron conversaciones con el Banco Mundial para complementar la estructura financiera.

La producción global de urea está altamente concentrada en regiones hoy atravesadas por conflictos geopolíticos, especialmente en Medio Oriente, que representa cerca del 35% del total. La reciente escalada de tensiones en esa zona —con impacto sobre rutas clave como el Estrecho de Ormuz— empujó los precios al alza, con subas cercanas al 40% en las últimas semanas.
En ese contexto, el proyecto de Fértil Pampa no solo apunta a abastecer el mercado interno, reduciendo la dependencia de importaciones de fertilizantes nitrogenados, sino también a posicionarse como plataforma exportadora, con potencial para generar unos US$ 890 millones de dólares anuales en ventas externas.
Hoy, la Argentina cuenta con una única gran planta de fertilizantes: Profertil, que pertenecía a YPF y fue vendida el año pasado a Adecoagro por US$ 600 millones. La iniciativa de Pampa Energía buscaría modificar ese mapa productivo y ampliar la capacidad local en un insumo clave para la competitividad del agro.
El pedido de ingreso al RIGI se suma a otros proyectos ya impulsados por el grupo de Mindlin bajo el mismo esquema. Entre ellos, se destacan inversiones por US$ 4.500 millones en el desarrollo de shale oil en Rincón de Aranda, un plan de US$ 3.000 millones en Transportadora de Gas del Sur para el procesamiento de líquidos, y su participación en consorcios orientados a exportar gas natural licuado y petróleo.