Mayor desregulación

Mercado Eléctrico Mayorista: la nueva apuesta del Gobierno a la competencia libre

Javier Milei lanzó un proceso de reformas en el MEM, que cuestiona el rol de CAMMESA y reconfigura la distribución y el abastecimiento de energía.

La reforma apunta a desestructurar profundamente el sistema de distribución y los costos asociados con la energía.
La reforma apunta a desestructurar profundamente el sistema de distribución y los costos asociados con la energía. (Archivo)
29 enero de 2025

En una decisión que desafía el poder que actualmente ejerce CAMMESA sobre el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), el Gobierno de Javier Milei ha puesto en marcha una serie de reformas que, según la Secretaría de Energía, buscan "garantizar un sistema eléctrico más eficiente, competitivo y sostenible".

Sin embargo, lo que a simple vista parece un paso hacia la modernización del sector, esconde dudas y riesgos que podrían tener un impacto considerable en el futuro del mercado energético del país.

El plan de reforma abarca tres puntos clave: la descentralización de la gestión de combustibles, la promoción de contratos bilaterales libres dentro del mercado y el cumplimiento de los contratos vigentes. Aunque estos objetivos parecen sencillos de implementar, en la práctica, podrían desestructurar profundamente el sistema de distribución y los costos asociados con la energía.


  • Un cambio significativo es la propuesta de eliminar la centralidad de CAMMESA, la cual hasta el momento ha jugado un rol vital en la coordinación de la oferta y la demanda de energía, asegurando el equilibrio del mercado.

Durante la gestión de la cruzada contra el déficit fiscal, el Gobierno cortó prematuramente el suministro de fondos a la compañía, una decisión que ahora parece irreversible en el contexto de la nueva distribución energética.

Sin la intermediación de CAMMESA, las generadoras de energía tendrían que procurar sus propios combustibles, ya sea gas, fuel oil o energías renovables, como una forma de experimentar la competencia "libre". 

Este modelo de libre competencia, sin embargo, podría desatar una serie de riesgos impredecibles, en los cuales las reglas del mercado no siempre garantizan la equidad ni la eficiencia.



En este nuevo panorama, se abre la puerta a acuerdos privados entre las grandes empresas del sector. Recientemente, Pampa Energía ha firmado una alianza con La Serenísima y MSU Green Energy ha hecho lo propio con Sofitel, buscando asegurar un suministro constante de energía mediante contratos directos, a veces dejando fuera a pequeños consumidores o sectores menos favorecidos.

El 70% de la deuda de CAMMESA es con las generadoras eléctricas, el otro 30% con las productoras de gas
El 70% de la deuda de CAMMESA es con las generadoras eléctricas, el otro 30% con las productoras de gas

Este tipo de acuerdos refleja la creciente concentración del mercado energético en manos de unos pocos actores, lo que genera incertidumbre sobre cómo se gestionarán las demandas de electricidad en el futuro.



"La energía, un sector clave y en auge en Argentina, está en pleno proceso de transformación. Lo que antes parecía un recurso abundante y disponible, ahora requiere una reconfiguración de su distribución y almacenamiento, especialmente en el caso del gas licuado", sugieren los expertos.

En el medio surgen algunos interrogantes: 

  • ¿Qué sucederá con la deuda acumulada entre el Gobierno y CAMMESA, especialmente cuando se considera el impacto en la balanza comercial y la relación con actores clave como Luis Caputo
  • ¿Es posible que los nuevos acuerdos privados entre generadoras de energía terminen favoreciendo a clientes grandes en detrimento de barrios populares o zonas más vulnerables?
  • Si las distribuidoras optan por priorizar el abastecimiento a empresas de alto consumo, ¿quién se encargará de garantizar que las necesidades energéticas de las comunidades más desfavorecidas también sean atendidas?

El futuro del sistema eléctrico argentino, tal como lo propone este nuevo esquema de reformas, podría derivar en una estructura más fragmentada. 



Mientras algunos celebran los avances hacia un mercado más competitivo, otros temen que esta reforma afecte a los sectores más vulnerables.

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