El gas argentino podría entrar en una nueva fase de expansión. Un informe de Fitch Ratings plantea que la producción alcanzaría un máximo histórico en 2026, luego de crecer cerca de 15% entre 2021 y 2025, con el desarrollo de Vaca Muerta como principal motor.
La clave, según publicó la agencia Bloomberg, ya no pasa solo por perforar más pozos sino por destrabar cuellos de botella en transporte. Durante años, la falta de capacidad en gasoductos limitó la evacuación del gas neuquino. Ese escenario empieza a cambiar.
Fitch destaca la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, adjudicada a Transportadora de Gas del Sur (TGS), que contempla una inversión cercana a US$700 millones para sumar tres plantas compresoras y obras asociadas.
La capacidad del sistema pasará de 21 a 35 millones de metros cúbicos diarios. En términos prácticos: hasta 14 millones de metros cúbicos adicionales por día podrán fluir desde Vaca Muerta hacia los grandes centros de consumo.
Con más gas disponible en el Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral, el país podría reducir su dependencia de importaciones de GNL y de combustibles alternativos en invierno, cuando la demanda se dispara y el sistema suele tensionarse.
El informe también pone el foco en el proyecto Argentina LNG, liderado por YPF. Si avanza hacia la decisión final de inversión, podría modificar el perfil energético del país: de importador estacional a exportador emergente de gas natural licuado.
Para que ese salto se concrete, Fitch advierte que serán necesarias condiciones regulatorias estables, reglas de exportación claras y procesos de aprobación ágiles. Sin ese marco, el potencial podría diluirse.

A pesar del panorama más dinámico, la calificadora aclara que el impacto sobre las calificaciones corporativas argentinas es, por ahora, limitado. La mayoría de las notas están condicionadas por el techo soberano de Argentina, actualmente en "B-", que refleja riesgos de transferencia y convertibilidad.
No obstante, un escenario de exportaciones energéticas más robustas podría fortalecer la balanza comercial y mejorar la acumulación de reservas, factores que a mediano plazo jugarían a favor del perfil crediticio del país.
El análisis cruza la cordillera. En Chile, generadoras como Enel Chile, Engie Energía Chile y Colbun podrían beneficiarse de un suministro argentino más estable por gasoducto, reduciendo su dependencia del GNL importado por vía marítima.
El gas explicó cerca del 15% de la generación eléctrica chilena en 2025 y cumple un rol clave en la transición energética, en paralelo al retiro progresivo del carbón hacia 2040.
Entre las productoras argentinas, además de YPF, Fitch menciona a Tecpetrol, Pampa Energía y Pluspetrol como compañías que podrían mejorar ingresos por mayor producción de gas.
Sin embargo, el informe es claro: el petróleo continúa siendo el principal generador de caja y el destino prioritario del capital, por su vinculación directa con precios internacionales.
Tras el fuerte salto inversor de 2024 y 2025, Fitch anticipa que el gasto de capital tendería a moderarse entre fines de 2026 y 2028, a medida que concluyan los grandes proyectos en ejecución.