América Latina se posiciona en la economía del carbono

El nuevo "commodity" que puede traer miles de millones de divisas al país

Con mercados en plena expansión, marcos regulatorios en marcha y precios superiores al mercado voluntario, la región acelera su rol como exportadora global de créditos de carbono.
América Latina muestra un avance en cuatro ejes: regulación, desarrollo de proyectos, articulación público-privada e inserción en nuevos mercados. (Archivo)
Daniel Barneda 15-04-2026
Compartir

América Latina avanza de manera firme en la consolidación de los mercados internacionales de carbono y se posiciona como un potencial proveedor estratégico de créditos en un sistema global que ya comenzó a operar bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París.

El proceso incluye acuerdos bilaterales entre países, primeras transferencias de unidades de mitigación y el desarrollo de marcos regulatorios nacionales que habilitan inversiones concretas en proyectos de reducción o captura de emisiones.

Según los datos expuestos en el encuentro regional de la Red Carbono LATAM —con participación de la Mesa Argentina de Carbono y referentes de Chile, Perú y Paraguay— la región ya concentra una porción relevante del mercado emergente: 11 países están en condiciones de vender créditos, lo que representa cerca del 20% de los acuerdos globales en negociación o firma.

Uno de los elementos clave del nuevo esquema es el diferencial de precios: los créditos bajo el Artículo 6 pueden valer entre dos y cinco veces más que los del mercado voluntario, lo que mejora la viabilidad económica de proyectos que antes no lograban financiamiento.

Chile: liderazgo regulatorio y proyectos en marcha

Chile aparece como uno de los países más avanzados en la región. Ya cuenta con un marco normativo definido y cinco proyectos autorizados por su Ministerio del Medio Ambiente, de los cuales tres tienen validación en acuerdos internacionales.

Esto representa una cartera de inversiones estimada en US$ 1.400 millones, en un esquema que combina certidumbre regulatoria y articulación con mercados globales.

Perú, por su parte, concentra su estrategia en proyectos forestales y de soluciones basadas en la naturaleza, especialmente en la Amazonía, donde ya tiene experiencia en programas REDD+ de gran escala.

El país identificó 66 medidas de mitigación y avanza en sistemas para escalar proyectos y canalizar financiamiento internacional. El objetivo es conectar el impacto ambiental local con la demanda global de créditos de carbono.

Paraguay avanza con un perfil claramente orientado a la exportación. Su estrategia se apoya en una matriz energética renovable y en el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza.

Actualmente trabaja en la implementación de su Registro Nacional de Carbono y en la regulación de transferencias internacionales, con el objetivo de posicionarse como proveedor competitivo en el mercado global.

Argentina: una oportunidad a escala macro

En este escenario regional, Argentina aparece como uno de los países con mayor potencial. Según estimaciones del Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería, podría generar al menos 131,4 millones de créditos de carbono por año.

Esto implicaría ingresos potenciales de entre US$1.400 y US$ 3.900 millones anuales, en función de los precios internacionales.

El diferencial de valor del Artículo 6 permitiría además viabilizar proyectos en sectores clave como energía, agroindustria, bosques y gestión de residuos.

"La implementación del Artículo 6 representa una oportunidad concreta para transformar el capital natural del país en una fuente de divisas, inversión y desarrollo federal", señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Más allá de las diferencias entre países, América Latina muestra un avance simultáneo en cuatro ejes clave: regulación, desarrollo de proyectos, articulación público-privada e inserción en mercados internacionales.

En ese marco, la coordinación regional, a través de espacios como la Red Carbono LATAM, aparece como un factor decisivo para escalar la participación de la región en la economía global del carbono y convertirla en un actor relevante en la transición climática mundial. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar