Pedro Tellechea Ruiz dejó de ser el presidente de PDVSA en Caracas, Venezuela. El anuncio fue hecho días atrás por el Ministerio Público quien informó la detención del funcionario luego de una exhaustiva investigación científica y judicial.
En un posteo de Instagram de Tarek William Saab, Fiscal Nacional de Venezuela, se comunicó que Tellechea, junto a sus más inmediatos colaboradores, fue arrestado por la comisión de graves delitos que atentan contra los más altos intereses de la nación, donde destaca entre las diferentes causas que se le siguen, la entrega del Sistema de Control y Mando Automatizado, conocido como el cerebro de PDVSA, a una empresa controlada por los Servicios de Inteligencia de EEUU, vulnerando así todos los mecanismos legales y nuestra soberanía nacional.
Por el momento la Fiscalía no ha informado qué otras personas han sido capturadas junto al ex ministro dentro de las acciones que, asegura la institución fiscal.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había nombrado a Tellechea presidente de PDVSA en enero de 2023 y, dos meses y medio después, lo designó también como ministro de Petróleo, en sustitución de Tareck El Aissami, que había renunciado en medio de una investigación a una trama de corrupción en la petrolera estatal, que dejó más de medio centenar de detenidos, de acuerdo a la información publicada por medios oficiales.
Ahora Maduro confirmó a Héctor Obregón como nuevo presidente de la estatal Pdvsa. Obregón es un abogado que Maduro agregó al directorio ejecutivo de Pdvsa el año pasado junto con Tellechea. Obregón estuvo con responsabilidades gubernamentales incluso en el Ministerio de Finanzas y en el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes).

El impacto en la filial argentina
Como era de esperar, la medida impactó directamente en la filial de PDVSA en Argentina que, según trascendidos, su presidente, Carlos Corredor sería reemplazado en las próximas horas.
Se suma además una denuncia por estafa sobre el manejo de la Hidrovía Paraguay-Paraná, uno de los corredores fluviales más importantes de Sudamérica, enfrenta una crisis no solo provocada por la bajante extrema del río, sino también agravada por la desidia y el comportamiento fraudulento de directivos de PDVSA Argentina.
Fuentes del sector dejaron traslucir que "bajo la gestión de Carlos Corredor y Diego Capraro, presidente de Naviera Conosur S.A., las decisiones negligentes y unilaterales han causado múltiples problemas y hasta afectando a la flota y al comercio internacional".
Según trascendió, Carlos Corredor se presentó en Asunción y revocó de manera unilateral y sin cumplir con lo establecido en las leyes del Paraguay, un contrato afectando el comercio y logrando la detención de la flota compuesta por 2 remolcadores y 12 barcazas que hacían transporte de material en la ruta Paraguay - Brasil, mientras se busca la devaluación de activos presuntamente para beneficios personales.
DE acuerdo a lo publicado por el medio especializado Paraguay Fluvial & Logística, la única intención de este grupo de venezolanos integrado por Carlos Corredor, Lay Higuera Frank como su asesora y operadora en Venezuela y Diego Capraro como el operador en la región, sería buscar reducir el valor de los activos de las empresas ofreciendo en venta las mismas a un costo irrisorio pero beneficioso para ellos dada la comisión que recibirían de avanzar en la venta de las empresas y en su defecto, su otra misión es hacer entrega de los activos restantes de las empresa al gobierno norteamericano.
Investigaciones y denuncias revelan que la intención de este grupo directivo no es solo negligencia operativa, sino una estrategia deliberada para devaluar los activos de las empresas, sugirió el medio local.
A todo esto, al borde de la quiebra la situación de PDVSA Argentina en el país es más que incierta. Casi sin estructura de personal, la empresa seguiría subsistiendo con fondos provenientes de la filial de Bolivia.
Trascendió que en los últimos meses la empresa venezolana habría contratado a un nuevo estudio jurídico (Salas Salcedo) para lidiar con los cientos de juicios por despidos con los ex trabajadores de PDVSA Argentina y sus empresas mixtas (Petrolera del Cono Sur y Fluvialba) para bajar el nivel de conflictividad de los litigios.
A pesar de no tener más operaciones ni negocios en el país, la empresa sigue alquilando un piso en la calle Reconquista 1166 en el barrio de Retiro. Allí trabajan no más de 3 empleados que dedican su tiempo en recibir demandas laborales, organizar audiencias de testigos y responder las notificaciones de la AFIP.
Con más de 200 expedientes judiciales pendientes y sentencias en contra, las empresas de PDVSA en la región enfrentan una quiebra inminente. Mientras tanto, las decisiones de los directivos continúan afectando el comercio internacional y la imagen de confianza en la hidrovía, que se encuentra en su peor crisis operativa en años.
Desde hace siete años, las embarcaciones fluviales del grupo FIL se encuentran en su mayoría en estado de obsolescencia operacional. En Paraguay también existen centenares de personas y empresas aguardando cobrar importantes deudas que PDVSA y FLUVIALBA conjuntamente con sus filiales a nivel regional, algunas judicializadas y varias otras con acuerdos incumplidos.
- La crisis de PDVSA Argentina ocurre en medio del peor momento de las relaciones bilaterales entre Argentina y Venezuela.