Biocombustibles: la meta es no perder el tren que lideran Brasil y Paraguay en la región
"No podemos perder el tren", repiten legisladores y referentes del sector agroindustrial cuando se habla del futuro de los biocombustibles en Argentina.
En el Congreso Maizar 2025, el mensaje fue contundente: la falta de una nueva ley que promueva el agregado de valor al maíz mediante bioetanol y que actualice los cortes obligatorios con combustibles fósiles amenaza con dejar al país relegado en una carrera que Brasil y Paraguay ya lideran en la región.
- El panel estuvo conformado por los diputados nacionales Belén Avico (Córdoba, PRO), Carlos Gutiérrez (Córdoba, HCF) y Atilio Benedetti (Entre Ríos, UCR), con la moderación de Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Allí, los tres legisladores coincidieron en la urgencia de avanzar con una nueva normativa que impulse la bioenergía, tanto por sus beneficios ambientales como por su impacto productivo y macroeconómico.
Avico remarcó el rol estratégico de Córdoba, que produce el 75% del bioetanol de maíz del país y que, además, aporta una tonelada de cada tres cosechadas a nivel nacional. Sin embargo, dos de cada tres toneladas se exportan sin procesar.
"Agregar valor en origen es clave para mejorar la productividad de nuestras pymes, generar empleo y reducir el peso logístico", afirmó. Solo el traslado de maíz desde Río Cuarto a Rosario representa 25% del valor del grano, señaló.
La legisladora enfatizó la necesidad de avanzar en un nuevo marco legal que eleve el corte de bioetanol al 15% en las naftas. Hoy, el corte mínimo se ubica en el 12%, muy por debajo de países vecinos.
Benedetti, productor agropecuario además de diputado, se declaró admirador del modelo brasileño, donde el trabajo conjunto entre el sector público y el privado permitió transformar al país en una potencia bioenergética.
Destacó que Entre Ríos agrega valor al maíz mayormente mediante la producción de proteína animal, pero insistió en que Argentina necesita una política clara de estímulo para los biocombustibles.
"El actual Gobierno prioriza el ajuste fiscal y no considera al cambio climático como una prioridad, lo que complejiza avanzar en una ley de biocombustibles", apuntó Benedetti. A pesar de ello, reconoció que el oficialismo estaría dispuesto a acompañar una suba moderada del corte, del 12% al 15% para el bioetanol, y del 7,5% al 10% para el biodiésel, en los próximos dos años.
- También advirtió sobre los riesgos fiscales que implica la menor carga tributaria de los combustibles renovables, lo que muchas veces frena el apoyo de Hacienda.
Desde Córdoba, Carlos Gutiérrez pidió avanzar hacia una matriz productiva más verde y federal. Con tono crítico, lamentó que tras 19 años de la primera ley de biocombustibles, Argentina aún discute aspectos básicos, mientras países como Brasil avanzan con políticas estables, consenso político y visión estratégica.
Gutiérrez fue uno de los firmantes del proyecto que promueve la liga de provincias bioenergéticas, al que considera el más sólido en contenido y apoyo político. En contraste, cuestionó la postura oficial de permitir la importación de biocombustibles, medida que, a su juicio, iría en contra de los intereses de la producción nacional. "Si gobernara Donald Trump, no habría forma de importar bioetanol", ironizó.
Además, pidió limitar el ingreso de las petroleras al negocio de biocombustibles por debajo del 12% del corte, a diferencia del proyecto oficial que impulsa una liberalización completa del mercado. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar