Según el Foro Económico Mundial

Argentina sube en el ranking energético, pero tropieza donde más duele: inversiones e infraestructura

El país mejoró su posición en el índice global del Foro Económico Mundial gracias al acceso y la asequibilidad de la energía. Sin embargo, las debilidades en infraestructura, financiamiento y capital humano continúan siendo los principales obstáculos para acelerar la transición energética.
El desafío ya no pasa por los recursos disponibles, sino por la velocidad con la que pueda convertirlos en desarrollo. (Phoenix Global Resources)
19-06-2026
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Argentina logró avanzar en el ranking mundial de transición energética elaborado por el Foro Económico Mundial, aunque el salto quedó condicionado por problemas estructurales que todavía limitan su capacidad para consolidar un sistema energético más moderno, sostenible y competitivo.

El país elevó su puntuación de 55,6 a 57,4 puntos durante 2026 y escaló una posición entre 120 naciones evaluadas, ubicándose en el puesto 56. La mejora estuvo impulsada principalmente por el amplio acceso a la energía y por una mayor asequibilidad para hogares e industrias, en un contexto de reducción de los precios del gas y estabilidad relativa en las tarifas eléctricas.

El informe destaca que Argentina mantiene uno de los desempeños más sólidos de América Latina en materia de equidad energética, una fortaleza respaldada por la cobertura del servicio y la disponibilidad de recursos energéticos propios. Incluso figura entre los países mejor posicionados del mundo en seguridad de suministro, gracias a la diversidad de fuentes y a la abundancia de recursos naturales.

Sin embargo, detrás de esa mejora aparecen señales de alerta. La infraestructura energética fue el principal factor de deterioro durante el último año. La desaceleración en la incorporación de energías renovables, junto con retrocesos en transporte e infraestructura digital, redujo la capacidad del sistema para acompañar el crecimiento de la demanda y afrontar los desafíos de la transición.

A esto se suma una debilidad persistente en materia de inversiones. El acceso al financiamiento continúa limitado por el riesgo país, la volatilidad económica y las dificultades para acceder a crédito de largo plazo, una condición clave para impulsar proyectos energéticos de gran escala.

El diagnóstico también expone un déficit creciente en capital humano. La escasez de profesionales especializados en ingeniería, operación de redes y tecnologías limpias comienza a convertirse en una restricción para el desarrollo del sector. Según el análisis, la formación técnica será determinante para sostener la expansión energética en los próximos años.

Otro de los desafíos identificados es la flexibilidad del sistema eléctrico. Aunque Argentina cuenta con abundantes recursos energéticos, su capacidad para responder a cambios bruscos en la oferta y la demanda se redujo durante la última década. Para revertir esa tendencia, el informe recomienda acelerar inversiones en almacenamiento, modernización de redes y herramientas de gestión inteligente de la demanda.

En contraste, el país muestra una ventaja estratégica en minerales críticos para la transición energética. Su posición dentro del Triángulo del Litio lo ubica entre los actores con mayor potencial para abastecer las cadenas globales de suministro vinculadas a tecnologías limpias y electromovilidad.

El resultado final refleja una paradoja: Argentina cuenta con recursos energéticos abundantes, buena cobertura y un papel cada vez más relevante en la economía de la transición, pero todavía enfrenta dificultades para transformar ese potencial en infraestructura, innovación e inversiones. El desafío ya no pasa por los recursos disponibles, sino por la velocidad con la que pueda convertirlos en desarrollo.

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