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"Señor, una sola golondrina no hace verano"

La afirmación "la macro está en orden" es un error y lo es porque hoy sólo se refiere a que las cuentas fiscales están en "un orden".
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Carlos Leyba 20-06-2026
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El título lo dijo El Quijote (CapXIII)…Tenerlo en cuenta, llegando el invierno. Debo reiterar, lo que con otros economistas hemos compartido y señalado. Muchas voces repiten el mantra "la macro está en orden". Error. 

La "macro" es, básicamente, la suma de los agregados de la Contabilidad Nacional: el Producto, la suma del valor agregado en un año, es igual a la suma de Consumo, Inversión, Exportaciones menos Importaciones

Importan otras mediciones que marcan la potencial estabilidad o inestabilidad de los equilibrios alcanzados: algunas son inflación, desempleo, pobreza, Reservas en BCRA o la salud de las cuentas públicas. Por ejemplo no hay equilibrio sin pleno empleo, etc. 

Las cuentas públicas y la "visión" del observador

En esas "mediciones" hay complejidades: por ser conversada en estos tiempos, es complejo hablar de "salud de las cuentas públicas" porque incluye "la salud" de un sistema tributario  o de qué se compuso el gasto público. 

Expresar "las cuentas públicas están bien" no debería ser sólo decir "lo que gastamos igual a lo recaudado". Deberíamos aclarar en qué hemos gastado y en qué no; y qué hemos recaudado y qué dejado de recaudar. El diagnóstico de salud de esas mediciones, como el diagnóstico de salud de las componentes de la macro, cambian según la "visión" del observador. 

La afirmación "la macro está en orden" es un error y lo es porque hoy sólo se refiere a que las cuentas fiscales están en "un orden" o que las exportaciones están para el asombro o que la inflación está bajando respecto de los tiempos del espanto de Fernández y Massa o los primeros meses de Milei.

Orden macro, micro y pensamiento situado

Afirmación errónea y simplista, deja afuera de debate cuál es el "orden de la macro" en términos de la Contabilidad Nacional. Si miramos a todos los agregados la macro, íntegra, ella obviamente no está en orden. 

Pero a partir de aquella afirmación falsa desaparece el debate acerca de qué piensan los que gobiernan que hay que hacer para buscar ese orden integral lejano y necesario, o qué es lo que proponen, los que aspiran a reemplazar a esta gestión, para poner el orden o en la macro. 

La catilinaria mayoritaria, en general de profesionales dedicados a la consultoría empresarial, es "la macro está en orden" y que a la "micro" el orden no llegó. ¿Hablan de partes por el todo?

Gracián: "El todo es la suma de las partes" y es imposible conocer el todo si no conocemos las partes y conocer las partes si no conocemos el todo. 

Es urgente conversar acerca de la economía, toda, y antes de que llegue el invierno...No es un debate para fanáticos, requiere de pensamiento situado

Aclaremos. Cuando afirmamos que "las cosas están en orden o en desorden" lo hacemos en torno de nuestra idea de orden, nuestra "visión". 

Para H. Bergson, las palabras "orden" o "desorden", expresan un estado de ánimo: decimos "desorden" cuando nos enfrentamos a una organización diferente a la que buscamos; "orden" cuando nos encontramos con aquello que queremos ver. 

Es honestidad intelectual poner en "voz alta nuestra visión" acerca del orden para darle sentido a las afirmaciones. 

Qué significa realmente que la macro esté en orden

Para muchos economistas, más dedicados a la política económica que al consejo empresarial, la "macro está en orden" cuando, primero, la inversión alcanza el nivel requerido para mantener productiva la estructura de capital existente y cuando crece, en cantidad y calidad, la estructura de capital de modo de garantizar el crecimiento de la productividad y el nivel de empleo necesario para que no existan bolsones de desempleo y sus derivaciones sociales negativas. 

Y, segundo, cuando el nivel de consumo de bienes y servicios es tal que, con los patrones culturales dominantes, no existen bolsones de subconsumo y cuando la producción (y las importaciones financiables) abastecen sin presiones inflacionarias a esas demandas. En tercer lugar – aunque se requiere de "todo a la vez" – cuando las exportaciones son suficientes para que la economía fluya sin verse compelida a contraer deuda externa

Si con esas tres condiciones el PIB crece más que la población, el PIB por habitante crece y entonces la "macro está en orden". 

Pero, ¿ese orden, es un equilibrio estable? Depende, entre otras muchas cosas, de que los precios relativos no manifiesten atrasos que generarán un impacto inflacionario y un desincentivo a la inversión. La inflación es una señal de "inestabilidad" del orden macro; y los precios relativos desacomodados predicen un futuro impacto inflacionario, salvo que la demanda global disminuya tal que muchos precios declinen, incluyendo los salarios reales…es decir, salvo que la macro "no esté en orden".

Otras, de las que hemos llamado "mediciones", señalan la calidad de la estabilidad del equilibrio. Por ejemplo, el desequilibrio fiscal, particularmente, cuando por razones como el abuso del endeudamiento o del incumplimiento de pagos, hace que, el acceso a financiación de ese desequilibrio sea de alto riesgo. 

Esos desequilibrios desatan un efecto dominó que destruye o impide el orden macro.

En este último caso –el argentino de los últimos 50 años– todo desequilibrio fiscal, cualquiera sea la causa con la que se quiera justificarlo, si no tiende a recomponer al orden macro, es una fuente de profundización del desorden. 

Lo que llamamos "mediciones" pueden disparar el desorden de una macro en orden o tornar crítica la situación de una macro desordenada. Lo que no es cierto y es importante señalar es que ni la estabilidad de precios ni el equilibrio fiscal, per se, generan el orden de la macro o el camino de acceso, aunque sin ellos todo "orden" será efímero. 

En todo caso ambas condiciones –estabilidad de precios y equilibrio fiscal– pueden contribuir a ordenar la macro, pero de ninguna manera disparan ese orden. Pocas veces, si alguna, lo necesario es suficiente. Nunca la ausencia de lo necesario posibilita lo que sí logra lo suficiente. 

Exportaciones, deuda y el futuro financiero

La excelente noticia de estos días tiene que ver con una de las más críticas componentes de la macro: las exportaciones. Las cuentas comerciales externas están más que bien: números positivos irrefutables y extraordinarios. El saldo de la balanza comercial del mes fue de US$ 3.500 millones

Básicamente porque las exportaciones vuelan (US$ 9.500 millones) y también porque las importaciones caen 7% (US$ 6.000 millones). Los dos datos son importantes e impactan estructuralmente, aunque de distinta manera según los ojos de quien mira: "Nada hay verdad ni mentira; todo es según el color" (Campoamor). 

La "visión Caputo-Anker- Arriazu" celebra en esos números por su forma de ver el futuro y la sociedad que se está construyendo y la que desean construir que es simplemente horrible (la política es construir Nación).

El fortalecimiento de la capacidad de repagar la deuda externa nominada en dólares, un estupendo aporte a la futura caída del riesgo país y al aumento de la capacidad para financiar en el mercado la deuda externa y convertirla a más largo plazo y, tal vez, a menor costo. Los descomunales compromisos de pagos futuros se alivian por este porvenir venturoso de las exportaciones. 

La deuda externa ha sido la consecuencia de una política económica orientada, gobernada y por "la deuda externa". 

La bola de nieve se construyó –en tiempos de los petrodólares- a partir de "la tablita de Arriazu": fueron US$ 40.000 millones para una economía que no estaba endeudada y que, pato o gallareta, financiaron el retorno de dólares que habían hecho "bicicleta". 

No para pagar, por ejemplo, infraestructura o grandes emprendimientos productivos, lo que no hicimos. No. Deuda para financiar "pedal". Desde entonces (y sin excepciones) la economía nacional ha sido una "economía para la deuda": el reino del default y las renegociaciones para salvar a los beneficiarios del carry y del "deme dos". Melodía de 50 años. Uno podría decir la cigarra nos gobierna y recita discursos de la Hormiga. 

Ningún dólar de esas deudas gigantescas -tal vez exagero- se ha utilizado para "construir capital". Por ejemplo, gran parte de los créditos "blandos" del BID se han usado para financiar "estudios, proyectos, consultoría" local, que es pagada "con pesos". Los organismos financiaron en dólares al Tesoro para pagar consultores en pesos. Los estudios no generan dólares para devolver a los organismos. 

Tampoco los préstamos utilizados para el retorno del pedal, generaron expansión de la capacidad productiva con la que devolver. La responsabilidad en 50 años es de todos los gobiernos. La noticia del saldo comercial es excelente para las finanzas mundiales: abundancia de dólares anuncia más a futuro y aparece, por primera vez, la tranquilidad que, al "defaulteador" serial, le sobraran dólares para cumplir y se ha tornado sujeto de crédito internacional. 

El clima está. J. C. Daza, el financista chileno que conduce en el Quinto Piso y es garantía para las finanzas de Wall Street y que por eso está entre nosotros y por quien S. Bessent rescató a los que se hundían, anunció el futuro venturoso para acreedores y financistas: asegurando, sin sonrojarse, "la macro está en orden". 

Para quienes tiene otra "visión", la buena nueva financiera, no indica que la macro está en orden. 

Pero tampoco es una mala noticia. Disponer de esos dólares y de ese potencial es una buena noticia, aunque no anuncia que la macro esté en orden o estén las condiciones para que lo esté. 

De ninguna manera están las condiciones si la dominante hoy es cierre neto de empresas, caída neta de empleo, caída de importación de bienes de capital, bajísima tasa de inversión reproductiva, reducción del consumo masivo y mora escandalosa en los créditos de las personas. La paradoja es "crecimiento" con caída del valor agregado por el empleo y los salarios. ¿Qué es la macro?

Demasiadas señales de que las cosas están mal, aunque a Daza le vaya bien. Nada hace pensar que, en esta confusión profesional, se preparen para el invierno…¿No saben que "una sola golondrina no hace verano"? Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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