Salen dólares por las orejas en los "Emiratos Unidos del Sur"
Los datos de comercio exterior de abril generaron réplicas fuertes. Dos datos llamaron la atención: primero, exportaciones por casi US$ 9.000 millones (US$ 8.914 millones, en concreto), 33,6% más que en igual mes de 2025. Por el otro lado, el saldo comercial: más de US$ 2.700 millones. En detalle, US$ 2.711 millones.
El dato sorprendió a todos y provocó reacomodamientos varios. Por ejemplo, los que venían pregonando que el dólar está demasiado bajo empezaron a perder socios. El usuario @nievejuancito lo admitió: "Me cuesta pensar que con este resultado externo este dólar está mal. Sí, ya sé, es la época de cosecha, el precio del petróleo alto y las impo tranquis porque la actividad esta floja. Pero los datos son los datos. Y quizás me (nos) tengo (nemos) que hacer la idea que vamos a ser 'caros' en dólares".
El funcionario Felipe Núñez, influencer de los brotes verdes, rebautizó el país como "Emiratos Arabes del Sur". Otros lo llamaron el tigre sudamericano, en comparación a los "tigres asiáticos", que crecieron con estrategias export-led.
La profecía de Javier Milei de que nos saldrán dólares por las orejas parece empezar a volverse realidad.
Recordatorio: los precios ayudaron y agrandaron el superávit comercial. Con los precios de 2025, el saldo hubiera sido enorme igual, pero menor: US$ 2.084 millones. Así como el petróleo aceleró la inflación mayorista de abril, también ayudó a agrandar el superávit comercial.
Esta semana, antes de que el Indec difundiera su ICA, desde Abeceb lanzaron un informe proyectando un 2026 con exportaciones por US$ 94.400 millones, lo que implicaría un crecimiento de 8,4% interanual y, además, la superación del récord en dólares corrientes registrado en 2022 (US$ 88.446 millones).
Conocimiento y otras provincias
Hay cambios profundos, más allá de espectacularidad del número. "La diversificación exportadora también tiene un componente no tradicional: la economía del conocimiento ya se ubica entre los cinco principales complejos exportadores del país, con ventas externas que superan los US$ 10.000 millones anuales. Su relevancia no pasa solo por el monto, sino por su capacidad de generar divisas con baja dependencia logística, alta intensidad de talento y encadenamientos transversales con el resto de la economía", dijeron en Abeceb. Esto contrasta, también, la idea de una primarización de la canasta exportadora. Hay margen para complejizar esa canasta y la economía del conocimiento ya está haciendo su aporte.
En un mapa exportador más federal y sectorialmente diversificado, los servicios basados en conocimiento consolidan un tercer vector junto al agro, la energía y la minería: aportan escala, estabilidad relativa y potencial de crecimiento sin requerir grandes volúmenes físicos de producción.
"Lo más importante es que este récord muestra una recomposición geográfica que refleja el cambio de matriz productiva y pone a nuevas provincias a jugar en el tablero del comercio global. Estas provincias ya muestran aumentos significativos en sus ventas al exterior, pero el crecimiento se va a potenciar en los próximos años y definitivamente, va a cambiar el mapa exportador", destacó Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb.
"Esta dinámica es producto de una conjugación virtuosa: una geopolítica en la que el acceso a la energía y minería es una prioridad y un proceso de inversiones y mejora de los marcos regulatorios (RIGI, Ley de Glaciares, una macro más estable) en nuestro país que potenció el desarrollo de estos sectores", explicó.
Más allá del agregado nacional, los datos revelan una recomposición geográfica de fondo: las provincias vinculadas a sectores dinámicos —principalmente hidrocarburos no convencionales y minería— emergen como las grandes ganadoras en participación exportadora, desplazando parcialmente la histórica preeminencia pampeana en la estructura del comercio exterior.
Neuquénse consolida, acaso, como el caso testigo de esta transformación. Lidera el avance con un aumento estimado para este año de 1,5 puntos porcentuales (pp) respecto de su promedio 2022-2025, alcanzando una participación del 6% del total exportado, gracias a la maduración de Vaca Muerta y la expansión sostenida de la producción de shale oil y shale gas. La provincia ya no solo abastece el mercado interno, sino que se posiciona como exportador neto de hidrocarburos, con perspectivas de escalar a medida que avancen los proyectos de infraestructura de evacuación (oleoductos y GNL).
Pese a la mayor participación relativa de las provincias extractivas, la región pampeana continúa siendo el principal motor exportador del país, con un crecimiento proyectado del 6,9% impulsado por una cosecha récord de granos y subproductos.
"2026 no solo marcaría un récord nominal, sino que consolidaría un cambio cualitativo en la composición de las exportaciones argentinas: a la fortaleza tradicional del agro se suma con peso creciente el aporte de Vaca Muerta, la minería metalífera y el litio", dice Izquierdo.
"Esta diversificación reduce la vulnerabilidad histórica del sector externo a los ciclos climáticos y de precios agrícolas", agrega. Ya no será necesario prenderle una vela a la soja o rezar para que llueva...aunque bienvenidas las commodities altas y las condiciones hídricas óptimas. ¿La máxima "una buena cosecha y nos salvamos" pierde potencia?
Además, concluye Izquierdo, "abre la puerta a un sendero de crecimiento exportador estructuralmente más sólido, siempre que se sostengan las condiciones macro y se materialicen las inversiones comprometidas".
Un saldo de US$ 20.000 o más
El saldo comercial de 2026 podría ser de casi US$ 20.000 millones, por encima de todas las expectativas previas y casi duplicando el dato de 2025, que fue de US$ 11.320 millones.
"Aunque es temprano para ser conclusivos, es importante tener en cuenta que son varios factores los que podrían derivar en un superávit comercial mayor. Respecto a las importaciones, la falta de dinamismo del consumo y del sector industrial viene implicando incrementos bajos e incluso caída en las importaciones, especialmente bienes de consumo e intermedios, aunque los mismos deberían comenzar a mejorar en la segunda mitad del año. Al mismo tiempo, el conflicto en Medio Oriente ya ha impactado positivamente no solo en los precios de la energía sino también de alimentos y metales (dado el peso del Golfo Pérsico en ambos), beneficiando la canasta exportadora argentina", dijeron.
En Max Capital fueron aún más allá. "La favorable perspectiva para la cosecha y los mayores precios de commodities deberían seguir sosteniendo las exportaciones durante el segundo trimestre de 2026, y creemos que el saldo comercial total podría superar los US$ 25.000 millones en 2026 bajo un tipo de cambio persistentemente fuerte, generando espacio para una acumulación de reservas cercana a US$ 14.000 millones".
Voces críticas
Hay voces críticas, también. En economía, nunca hay verdades absolutas y siempre hay margen de debate. Gustavo Reija, por ejemplo, habló de "enfermedad holandesa" y desindustrialización. "El récord exportador de abril 2026 es real y merece registro. La enfermedad holandesa que describe también es real y merece debate. Un país que exporta más mientras invierte menos en su capacidad productiva no está creciendo: está liquidando su futuro a precios de materias primas", sentenció.
"El ICA-Indec confirma que Argentina exporta petróleo crudo pero no polietileno, litio pero no baterías, cobre pero no cables, maíz pero no proteína animal procesada con valor FOB cinco veces superior. La brecha entre lo que se exporta y lo que podría exportarse con una etapa adicional de procesamiento industrial representa la política industrial que no existe", agregó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar