El Gobierno de Javier Milei no puede seguir así. Decir esto no es golpista sino respetar los números. No tiene dólares. Quedan 24 jornadas hábiles para las elecciones. Con el techo activado, la aritmética manda: 24 ruedas vendiendo US$ 100 millones por día sumarían US$ 3.513 millones. Al ritmo promedio de las últimas tres jornadas (US$ 371 millones), serían US$ 10.000 millones, más del 70% de los "dólares FMI" y 227% de los vencimientos de enero con bonistas.
Y, después, como recordó ayer el diputado Juan Manuel López, quedan dos años más de gestión. Es decir, aún si logra sostener el techo de la banda a costa de quemar miles de millones de reservas, el Gobierno va a llegar al 27 de octubre con un tipo de cambio cuestionado y sin reservas.

Miguel Kiguel, uno de los consultores más experimentados del mercado, dicen que el Gobierno tiene que dar un "volantazo".
"El escenario económico se deterioró exponencialmente en los últimos días. La mala elección en la Provincia de Buenos Aires dejó al desnudo las principales fragilidades del programa de Milei: la política y las reservas. Mientras tanto, el Gobierno insiste en que el problema proviene únicamente del 'riesgo kuka' y se quedó sin reacción. La situación empieza a tornarse crítica y, ante la ausencia de golpes de efecto, algo habrá que cambiar", sentenció Kiguel. "La tormenta ya se desató".

A esta altura, dice Kiguel, todas las salidas son costosas: dejar flotar al dólar, seguir perdiendo reservas o volver a poner el cepo.
Los 3 volantazos que Milei debe hacer
Según Kiguel, el primer cambio debería venir por el esquema cambiario. "Las bandas ya no son creíbles y el Banco Central no puede quemar el préstamo del FMI para sostener un tipo de cambio artificialmente bajo. En nuestra visión, la mejor alternativa sería migrar hacia un esquema de flotación sin bandas, con un tipo de cambio lo suficientemente competitivo que permita comprar reservas. Es cierto que esta salida tendrá consecuencias en inflación y probablemente en votos, pero estirar el esquema actual, que ya quedó obsoleto, es aún más riesgoso. En apenas tres días en el tope de la banda, el Central vendió más de 1,000 millones de dólares, un ritmo insostenible con más de 20 ruedas por delante antes de las elecciones. Reinstalar el cepo sería, directamente, un suicidio", razona el N°1 de Econviews.

El segundo giro debería ser político. "Más allá de lo difícil que resulta tender puentes en plena campaña, y de haber maltratado a enemigos (y no tan enemigos), es imperioso un intento de diálogo. Un acercamiento más constructivo con el PRO, que aporte músculo político, podría sumar", sentencia.
Por último, la política monetaria debe volver a ser conducida por el BCRA y no por el Tesoro. "Eso implica, además, objetivos convencionales, sin inventos como la 'base monetaria amplia' o la eliminación de ventanillas de liquidez, con menos idas y vueltas regulatorias y mayor coordinación con el esquema cambiario", dice Kiguel.
En definitiva, dice Kiguel, el Gobierno de Milei está frente a un punto crítico. "La economía no le da margen para seguir acusando a terceros: o se decide a encarar un giro rápido y contundente, o el mercado lo hará por él, con costos aún más altos", sentencia.