Por qué según un economista cercano a Luis Caputo el riesgo país argentino sigue siendo peor que Angola, El Salvador, Nigeria y Pakistán
La paz financiera no alcanza, todavía, para que el riesgo país de la Argentina baje fuertemente. Todavía con un índice en torno a los 630 puntos, el país compite con naciones poco relevantes: según el banco CMF, el riesgo país argentino sigue compitiendo con soberanos con grandes desafíos como Rusia y Bolivia, y todavía está por sobre los mismos de Ecuador, Angola, El Salvador, Nigeria, Pakistán y Egipto.
"Lamentablemente, el pasado nos condena. Una extensa negociación luego del default del 2001, más de 10 años de maltrato a los tenedores de deuda que no participaron en los canjes del 2005 y 2007, y una casi unilateral restructuración en el año 2020, son parte del prontuario soberano que tiene costos altísimos y duraderos, como se está verificando", explicó el informe escrito por Gustavo Cañonero, ex VP del Banco Central durante el final del macrismo y un economista allegado a Luis Caputo.
Cañonero dice que producto de nuestra historia, "el financiamiento de la renovación de la deuda del sector público sigue siendo el gran desafío a futuro". "Durante el año 2025, el gobierno no pudo comprar reservas internacionales, pero el superávit comercial, junto con el crédito privado, sirvieron para satisfacer más de US$ 33.000 millones de demanda privada, incluyendo turismo y atesoramiento. La realidad es que la ayuda extraordinaria del Fondo Monetario Internacional, y más recientemente, el apoyo de la administración Trump, permitieron al gobierno sobrellevar un año complejo", advierte.
En lo que respecta al año próximo, el primer mes postelecciones intermedias sugiere una mucho mejor perspectiva respecto al financiamiento neto del exterior, según CMF. Primero, las corporaciones argentinas fueron las primeras en aprovechar el cambio de humor, emitiendo casi US$ 5.000 millones en bonos internacionales, sólo en el mes de noviembre. Segundo, el gobierno ya lanzó un bono que vence en 2029 levementa por arriba del 9%. Tercero, una estabilidad nominal sostenida puede permitir algo de remonetización, generando demanda genuina por pesos que debieran surgir del mercado cambiario, dado el superávit fiscal actual.
"Sólo la remonetización que genera el crecimiento nominal podría ofrecer US$ 8-9 mil millones de reservas; incorporar la recuperación de niveles de monetización del gobierno de Macri, que implicarían otros posibles US$ 20.000 millones", apunta el director de CMF.
Cañonero apunta a que una firme confianza en la mejora del panorama financiero externo es lo que explica que el gobierno no se apresure a comprar reservas internacionales, aun a pesar de las exigencias del Fondo Monetario. "Es verdad que un esquema de compra de reservas podría ser un catalizador muy efectivo para darle un salto de calidad a la situación financiera del gobierno. Pero en el contexto actual, ello implica arriesgar un cambio en la política cambiaria que tanto le ha servido a esta administración. Por ello, es lógico esperar que el gobierno vaya evaluando cómo se da el sendero previsto, para ir corrigiendo en la medida de lo necesario, pero no anticipándose a la continuación de un escenario adverso o un mercado externo que sigue cerrado", afirmó.
Y dice que el ajuste fiscal logrado permite anticipar que la razón deuda pública neta/PBI va camino a reducirse de 48% en octubre de 2023 a menos de 40% hacia el final del actual mandato presidencial en 2027.
"Desafortunadamente, y aunque ese nivel de endeudamiento proyectado esté entre los menores de los mercados emergentes, el gobierno argentino todavía no ha logrado refinanciar 2% del PBI anual (excluyendo a organismos internacionales), que también representa necesidades financieras relativamente bajas en la misma métrica emergente. El año próximo ofrece una nueva gran oportunidad, con una confianza mejorada en los mercados internacionales luego de las elecciones intermedias, y la estabilidad local ganando robustez y sustentabilidad, para brindar políticamente el plan de las autoridades", concluye Cañonero.