Yamandú Orsi, el presidente del Uruguay, estará completando a fin de este mes su primer año de gestión abrazado a la frase de que su gobierno es ejecutor de la "revolución de las cosas simples", que busca transmitir la idea de transformaciones profundas en temas sensibles para la población.
Aunque hablar de revolución suena bien proviniendo de un partido de centroizquierda, el Frente Amplio, parte de la militancia y de su electorado muestran cierto desencanto con lo hecho hasta ahora, según varios analistas y sondeos de percepción ciudadana. A su vez, desde la oposición política hablan de una revolución fallida.
Por otro lado, la agenda política ha estado tomada en parte por decisiones que revierten otras del anterior gobierno, que presidía Luis Lacalle Pou, del centroderechista Partido Nacional. La más resonante fue la rescisión, este mes, del contrato con un astillero español para la construcción de dos patrulleras oceánica para la Armada uruguaya, alegando inconsistencias y visos de "estafa" al Estado. El caso entretiene a los dirigentes y militantes políticos orientales, pero está lejos de la atención de la ciudadanía despolitizada.
Orsi, un profesor de Historia que antes fue intendente (gobernador) del departamento (provincia) de Canelones, asumió la Presidencia el 1° de marzo del 2025, en un mandato que se extiende por cinco años. Sin el carisma, la locuacidad ni la ascendencia que tenían los otros dos mandatarios del Frente Amplio que tuvo el país (Tabaré Vázquez en 2005-2010 y 2015-2020, y José "Pepe" Mujica en 2010-2015, ambos ya fallecidos), la suya parece hasta ahora una "revolución" sin gran efervescencia.
Dentro de esa retórica, una acción concreta de su gobierno ha sido la entrega de un "bono" de 2.500 pesos uruguayos -algo más de US$ 60- que empezó en 2025 con los alumnos de la educación pública inicial y los escolares de los hogares más pobres, y se extenderá este año y los siguientes hasta universalizarse a unos 306.000 niños en 2028.
La "idea de no mover las estanterías que plantea Orsi, o la 'revolución de las pequeñas cosas', no sintoniza totalmente con el núcleo más duro militante del Frente Amplio fuera del Movimiento de Participación Popular", el sector mayoritario dentro de esa coalición de izquierdas, evalúa el director de la consultora Factum, Eduardo Bottinelli.
Una encuesta de Equipos Consultores divulgada en diciembre pasado arrojó un saldo neto equilibrado entre las opiniones que avalan (36%) y que desaprueban (36%) la gestión del gobierno, mientras el resto no se inclina para ninguno de los dos lados. Entre toda la ciudadanía, el porcentaje de aprobación bajó desde en torno a 43% en los primeros meses de gestión; la caída fue de diez puntos (del 70% al 60%) entre los votantes frenteamplistas.
Según Bottinelli, las expectativas más altas estaban puestas en una fuerte recuperación salarial, y en una mejora de las condiciones de trabajo, de la educación, de la situación de pobreza en general y, en especial, de la pobreza infantil. "Era como una especie de mandato del votante del Frente Amplio (...), que esperaba respuestas rápidas. Un primer momento de desilusión tiene que ver con atacar esas grandes políticas en el contexto en el que se está", comentó, entrevistado por la revista Búsqueda al aproximarse este primer aniversario.
La "herencia" y la economía
En su inicio la actual administración debió hacerse cargo de algunos problemas concretos latentes, como la crisis financiera de una de las mayores instituciones de atención médica privada o la situación de iliquidez de la caja de pasividades de los profesionales universitarios, que requirieron leyes de rápido trámite. También recibió un déficit fiscal anual alto -por encima del 4% del Producto Interno Bruto (PIB)- y superior al que las nuevas autoridades esperaban.
En ese marco, algunos integrantes del gabinete de Orsi, en particular el ministro de Economía, Gabriel Oddone, han tomado protagonismo político, en su caso al proponer -y lograr la aprobación- de una Ley de Presupuesto quinquenal que apunta a abatir el déficit fiscal de manera gradual por la vía de aumentos de recaudación. Uno de los cambios es al régimen de tax holiday, que en los últimos años movió a muchos argentinos a pedir la residencia fiscal en el Uruguay.

A su vez, Oddone, quien se jubiló de la consultoría empresarial privada antes de integrarse al gabinete ministerial de Orsi, está impulsando algunas reformas microeconómicas "pro-crecimiento", convencido de que las bajas tasas de expansión promedio de los años recientes -en torno a un 1%- amenazan la sostenibilidad del sistema de bienestar del Uruguay.
Sin embargo, la economía no ha logrado despegar -el PIB registró un crecimiento interanual de un 1,2% en enero-setiembre del 2025, el último dato disponible-, lo que empezó a reflejarse en una desaceleración en el ritmo de creación de empleos. Algunos recientes cierres o restructuras de grandes empresas, con despidos masivos por distintas razones, podría sumar tensiones al mercado laboral oriental.
La delincuencia
Desde hace algunos años, una de las preocupaciones principales de los uruguayos es la inseguridad pública, según las encuestas. La población se empezó a familiarizar con la truculenta delincuencia narco, más común en algunos países sudamericanos y caribeños.
Los datos del 2025 mostraron algunos resultados esperanzadores: respecto al año anterior, cayeron las denuncias de rapiñas (10%), el número de hurtos (8,3%) y de homicidios (3,4%, a e369, una tasa de 10,3 cada 100.000 habitantes), en tanto aumentó la cifra de abigeatos (11,9%). "Nadie está satisfecho, porque debemos lograr resultados mejores, pero la tendencia es positiva", afirmó, cuidándose de no apresurar un festejo, el gerente del Área de Estadística y Criminología Aplicada del Ministerio del Interior, Diego Sanjurjo.
Mientras Orsi y su gobierno empujan su "revolución", la oposición política intenta hacer resistencia algo menguada. Tiene a su principal figura -el expresidente Lacalle Pou- en un estratégico período sabático, para después volver al ruedo en las elecciones del 2029. Además, en este período la llamada "coalición republicana" que gobernó entre 2020 y 2025 perdió a uno de sus partidos, Cabildo Abierto, que incluso le ha prestado votos al oficialismo.

Pablo Mieres, líder del minoritario Partido Independiente y ministro de Trabajo en la administración presidida por Lacalle Pou, señaló la semana pasada en una columna publicada en el portal El Observador que el primer año de la "revolución de las cosas simples" no "muestra ninguna realización relevante" en materia de reducción de la pobreza infantil o de las personas en situación de calle y, en cambio, lo que hubo fue un "avance del crimen organizado" y un "desmontaje de la transformación educativa iniciada en el período" anterior.
"Si hiciéramos una encuesta entre los uruguayos preguntando si en este año que ha transcurrido ha tenido mejoras significativas en su vida cotidiana o si ha observado cambios en las 'cosas simples' de todos los días, seguramente confirmaríamos que la tal revolución proclamada, tampoco ha ocurrido", sentenció el político.