Nicolás Aguzin: "China crece gracias al sector privado y a pesar del Estado"
En el marco de la Expo EFI, el evento que organiza la consultora Invecq, la atención se centró en la mirada de Alejandro Nicolás Aguzin. Tras más de tres décadas en J.P. Morgan y un paso trascendental como director general del Hong Kong Exchanges & Clearing Ltd., el banquero ofreció, ante las consultas del economista Santiago Bulat —quien actuó de moderador—, un punto de vista preciso sobre el motor económico asiático y el lugar que puede ocupar Argentina en un mundo fragmentado.
Lejos de la caricatura de un control estatal asfixiante, el análisis apuntó al verdadero combustible del gigante asiático: un sector privado sometido a una competencia extrema. China posee, explicó Aguzin, un nivel de ahorro superior al 40% de su Producto Bruto, capital que antes se dirigía en exclusiva al sector bancario y hoy alimenta un mercado financiero de escala colosal.
La escala de este fenómeno se manifiesta en el vigor de su mercado de capitales. El año pasado, la plaza financiera de Hong Kong conquistó el primer puesto mundial en ofertas públicas iniciales (IPO), el mecanismo de bautismo bursátil donde las empresas venden sus acciones al público por primera vez para captar inversión. Con un volumen de US$ 37.000 millones —narra Nicolás Aguzin— la ciudad superó la actividad del New York Stock Exchange y del Nasdaq. Esta movilización de recursos constituye el combustible esencial que permite al sector privado financiar su crecimiento y consolidar su autonomía frente a las estructuras estatales.
Ese flujo de capital financia y permite la expansión privada. Al analizar el rol del gobierno chino, el experto Aguzin fue tajante: "La realidad es que China crece gracias al sector privado. Y no es el Estado el que produce el crecimiento. China crece a pesar del Estado".
Al profundizar en la fisonomía del modelo chino, Aguzin analizó la trayectoria de los vehículos eléctricos. Hace casi dos décadas, el magnate estadounidense Warren Buffett invirtió en BYD ("Build Your Dreams") —la automotriz más relevante de China— y multiplicó su capital más de treinta veces. No obstante, el costo de esa expansión resultó brutal: en 2019 competían 500 empresas y hoy restan solo 100, con proyecciones de una caída a 50 firmas. A pesar de esta depuración extrema, precisó el experto, el gigante asiático pasó de exportar un millón de unidades a siete millones en la actualidad.
"Una competencia feroz, el capitalismo más intensivo que uno se puede imaginar", definió Aguzin. Esta dinámica voraz permitió desarrollar automóviles de alta calidad por US$ 15.000, aunque destruyó el valor para los inversores de las cuatrocientas empresas caídas en desgracia. El mecanismo, uno de los más salvajes del planeta, genera innovación a costa de la rentabilidad general del índice accionario.
El diálogo derivó hacia la fricción geopolítica. Tras liderar una institución clave en la intersección entre Oriente y Occidente, la visión de Aguzin sobre el conflicto entre Estados Unidos y China carece de ingenuidad. "Me interesaba mucho ver cómo podíamos generar puentes entre este y oeste, tratar de que haya más diálogo y minimizar las probabilidades de un problema", explicó. No obstante, reconoció que la tarea es "sumamente difícil" debido a una competencia geopolítica que difícilmente se elimine en el corto plazo.
Allí reside la oportunidad local. Frente a un mundo fragmentado, Argentina enfrenta un escenario más auspicioso que perjudicial. "La oportunidad de Argentina y Asia es una simbiosis estructural que existe", destacó. Esta ventaja se manifiesta en sectores donde el gigante asiático es el mayor importador mundial: energía, minería y agroindustria. Se trata de áreas donde Argentina posee "ventajas a escala". A esto se suma la economía del conocimiento; el clima y la capacidad energética ofrecen condiciones "espectaculares" para la instalación de centros de datos.
El modelo asiático resulta irreplicable. "China no tiene interés en que otros países tengan un modelo similar; la visión es que cada nación debe desarrollar lo que le conviene a su economía y a su gente", precisó el experto.
La revolución de la inteligencia artificial ilustra otra diferencia estratégica. Mientras Estados Unidos se enfoca en la "tecnología de frontera" y la invención, China apuesta por la "implementación y difusión en su sociedad a escala". Sus sistemas de código abierto permiten adaptaciones a una fracción del precio occidental. "El costo americano sale entre 15 y 30 veces más por token que un modelo chino", advirtió el especialista, para señalar que en Asia más del 60% de las pequeñas y medianas empresas ya integran estas herramientas.
Para concluir el encuentro, se remarcó que el interés global por Argentina experimenta un repunte notable. "En los últimos dos años la gente quiere hablar de Argentina; ante tanto conflicto en el mundo, el país parece un lugar de protección", aseguró Aguzin. Es un momento crucial para emprendedores y ejecutivos. La recomendación final para los inversores fue pragmática: "Es muy difícil hacerlo a la distancia; probablemente sea una buena idea que se hagan un viaje y vengan a la Argentina". Ante la disyuntiva sobre el futuro de los activos locales, la postura final fue de optimismo: "Se abren muchas puertas con muy buen potencial".