Oportunidad histórica

La receta para acumular reservas genuinas

Es hora de dar el paso definitivo: liberar el dólar para que flote libremente, eliminar la obligación de liquidar divisas y empezar a cobrar retenciones directamente en dólares.
Un peso sin restricciones es infinitamente más atractivo que un peso con restricciones
Miguel Braun 07-11-2025
Compartir

El Gobierno de Javier Milei ha logrado avances significativos en la estabilización macroeconómica, con una inflación en descenso y un superávit fiscal que sorprendió a propios y extraños. Sin embargo, las restricciones cambiarias persisten y son un freno para el crecimiento económico, distorsionando precios e incentivos y manteniendo elevado el riesgo país. 

  • Es hora de dar el paso definitivo: liberar el dólar para que flote libremente, eliminar la obligación de liquidar divisas y empezar a cobrar retenciones directamente en dólares.

¿Por qué las bandas cambiarias no funcionan?

Las bandas suenan bien en teoría, pero en la práctica requieren dólares disponibles para intervenir en el mercado cuando el dólar toca el techo. ¿De dónde van a salir esos dólares? Ni el Tesoro ni el BCRA cuentan con dólares propios en cantidades suficientes. Cualquier intervención dependerá de divisas prestadas, como las del FMI o el swap con Estados Unidos. ¿Quién va a vender dólares la próxima vez que el tipo de cambio presione el techo de las bandas? 

La realidad es que si no hubiese sido por la ayuda del Tesoro americano, el equipo económico probablemente hubiera tenido que salir a vender los dólares del FMI antes de las elecciones, lo cual implicaba que aumente fuertemente el riesgo país y disminuyan las ganas del electorado de votar por La Libertad Avanza.

La obligación de liquidar divisas: una expropiación encubierta

La norma que obliga a los exportadores a liquidar sus dólares en el mercado oficial es lisa y llanamente un robo. El beneficiario final es el Tesoro, que acumula reservas a costa de quienes generan los dólares. Esto va muy en contra de las libertades económicas que Milei dice defender. Está mal moralmente que el Estado te obligue a vender los dólares que generaste con tu esfuerzo a cambio de pesos que ellos emiten, cuando las compras las hace el BCRA.

El sistema es tan perverso que incluso a las grandes empresas que colocan deuda en dólares las hacen liquidar los dólares recibidos provenientes de tomar la deuda, a pesos. Es decir las empresas toman deuda en dólares para financiar sus proyectos, ¡y el Estado Argentino en todo su esplendor las obliga a vender esos dólares que recibieron libremente a pesos! Es realmente confiscatorio: toman dólares y reciben pesos, para que el Tesoro o el BCRA puedan comprar reservas. Esto no es una acumulación genuina de reservas: es a punta de pistola, algo llamativo en un gobierno que dice respetar la propiedad privada.

¿No sería mejor eliminar la obligación de liquidar divisas y empezar a cobrar retenciones y otros impuestos directamente en dólares cuando los productos sean comprados en esa moneda? 

El Estado se aseguraría así ingresos mensuales estables en dólares, sin necesidad de "salir a comprar" divisas en el mercado. Pretender salir a comprar dólares y que el dólar se mantenga estable es una ilusión, porque los exportadores a quienes obligas a recibir pesos después también se quieren dolarizan con los pesos que reciben. ¿No es mucho mejor que se queden directamente con los dólares y vayan liquidando a medida que quieran o necesiten? ¿No daría eso mucho más confianza y seguridad a los exportadores?

Países vecinos como Chile, Uruguay o Brasil tienen riesgos país mucho más bajos que Argentina porque ninguno impone restricciones cambiarias ni obliga a liquidar divisas. Un mercado cambiario libre le demostraría al mundo que Argentina respeta la propiedad privada y no obliga a los exportadores a recibir pesos cuando ellos generan dólares.

Además, así los dólares podrían circular libremente en la economía y los bancos podrían empezar a otorgar créditos directamente en dólares. Sería la competencia de monedas de la que Milei tanto habla y el regreso de los créditos hipotecarios en dólares.

Los beneficios de retenciones en dólares y un dólar libre

Las retenciones en dólares garantizarían un flujo predecible en divisas, que le permitiría al Tesoro acumular reservas orgánicas. Esto derrumbaría el riesgo país, ya que los inversores verían un Tesoro con espalda propia para hacerse cargo de las deudas en dólares, además de todo el apoyo que ya tienen del FMI y el tesoro americano.

Los exportadores podrían retener sus dólares, lo que impulsaría las ventas al exterior. Más exportaciones significan más base imponible para retenciones, generando un espiral ascendente de ingresos en dólares y reforzando el superávit fiscal. El círculo se cierra con reservas crecientes y riesgo país en caída libre. 

En casos extremos de subas exageradas del dólar, el Tesoro igual tendría herramientas genuinas para bajarlo: anunciar retenciones cero por un tiempo limitado para quienes liquiden voluntariamente contra pesos, o incluso salir a vender dólares propios. 

La diferencia clave es que estos dólares justamente serían propios, fruto de cobrar las retenciones en dólares, y no dólares prestados del FMI o del swap con el tesoro americano. Nadie podría cuestionarlos si el Gobierno decide vender dólares propios para estabilizar el tipo de cambio, lo que está mal es usar dólares prestados que se necesitan para pagar deudas en caso de no poder rollearla y que además después en algún momento vas a tener que devolver, lo que le llevaría al gobierno a tener que comprar esos dólares que vende ahora en un futuro.

Confianza en el peso y previsibilidad real

Un peso sin restricciones es infinitamente más atractivo que un peso con restricciones. Cuanto más te obliguen a estar en pesos, menos ganas te dan. Cuantas más trabas cambiarias, mayor la desconfianza y el apetito por dolarizarse. Mantener las restricciones es lo que le impide a Argentina volver a la categoría de mercado emergente por ejemplo. Recordemos que una re categorización generaría nuevos flujos al mercado de acciones por USD 2.600 millones de manera casi automática, por la inclusión de las acciones argentinas en los índices de mercados emergentes.

Es cierto que liberar el dólar podría generar un overshooting inicial -un salto transitorio del tipo de cambio-, pero en el mediano y largo plazo se estabilizaría. Cuanto más suba el dólar, mayores serán los incentivos para vender y pasarse a hacer tasa en pesos. Así, a la larga, el mercado va a encontrar su precio de equilibrio.

De todas formas, si liberan estas restricciones, tampoco sería descabellado que el peso se empiece a apreciar, como viene sucediendo con las monedas de nuestros países vecinos en lo que va del año. Esto sería la consecuencia natural de mantener las dos anclas: la fiscal (superávit) y la monetaria (emisión cero) que el gobierno dice querer mantener. Perderían el ancla cambiaria pero ganarían confianza, previsibilidad y lo más importante: libertades económicas.

De esta manera, los inversores extranjeros volverían, las tasas de interés bajarían y el crecimiento aceleraría fuertemente. Milei y su equipo económico -Caputo, Bausili y compañía- tienen la oportunidad histórica de romper con el estatismo cambiario que asfixió a Argentina por décadas. 

Eliminen las restricciones cambiarias y la obligación de liquidar divisas, empiecen a cobrar retenciones en dólares y dejen flotar al peso. Si hacen eso, el riesgo país va a caer, las exportaciones van a explotar, el peso se va a apreciar y Argentina recuperará credibilidad global.

Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

En esta nota