La “nueva Argentina” empieza a aparecer en los números: US$ 3.504 millones de superávit comercial
El sector externo de Argentina atraviesa uno de sus momentos más favorables en décadas. En mayo, registró un superávit comercial de US$ 3.504 millones, el más alto para un mes de mayo en más de 20 años y casi seis veces superior al registrado en mayo de 2025 (US$ 607 millones). Con este resultado, el país acumula 30 meses consecutivos de saldo comercial positivo y ya alcanzó en apenas cinco meses el superávit que había logrado en todo 2025.
Con este resultado, el país acumula 30 meses consecutivos de saldo comercial positivo y ya alcanzó en apenas cinco meses el superávit que había logrado en todo 2025.
El factor decisivo detrás de este desempeño fue el fuerte crecimiento de las exportaciones. Las ventas externas sumaron US$ 9.537 millones, un récord histórico, con una expansión interanual de 34,4%. Al mismo tiempo, las importaciones cayeron 7%, hasta US$ 6.033 millones. La combinación de exportaciones récord e importaciones en retroceso explica el salto del saldo comercial.
La energía fue la gran protagonista. El sector de combustibles y energía explicó casi la mitad del aumento exportador total. De los US$ 2.442 millones adicionales exportados respecto de mayo de 2025, unos US$ 1.091 millones provinieron de este rubro. El principal motor fue el petróleo crudo, cuyas exportaciones se triplicaron interanualmente y alcanzaron US$ 1.172 millones. Este fenómeno refleja el creciente aporte de Vaca Muerta al comercio exterior argentino y consolida al sector energético como uno de los principales generadores de divisas del país.
El agro también tuvo un desempeño destacado. Las exportaciones de porotos de soja crecieron 31,4%, mientras que los cereales avanzaron 17,2%. Los derivados del complejo sojero mostraron incrementos relevantes: el aceite de soja subió 14,2% y las harinas y pellets 12,9%. A esto se sumaron mejoras significativas en carne vacuna, que aumentó 39%, y en otros productos agroindustriales.
Otro sector que comenzó a ganar peso es la minería. Las exportaciones de litio y oro aportaron alrededor de US$ 180 millones adicionales, mostrando que el complejo minero empieza a consolidarse como una tercera fuente estratégica de generación de dólares junto al agro y la energía.
Son los tres sectores estrellas de la “nueva Argentina” que tiene Javier Milei en su mente.
Del lado de las importaciones, la caída estuvo asociada principalmente a una menor demanda interna. Se observaron fuertes bajas en combustibles, autopartes, bienes de capital y vehículos. Según ABECEB, ningún rubro importado mostró crecimiento en cantidades, una señal de que la actividad económica y el consumo todavía presentan cierta debilidad.
En el acumulado de enero a mayo, el superávit comercial alcanzó US$ 11.783 millones, casi US$ 10.000 millones más que en igual período de 2025. La cifra ya equivale al saldo positivo de todo el año pasado.
Hacia adelante, ABECEB proyecta que las exportaciones podrían acercarse a los US$ 100.000 millones en 2026, impulsadas por el agro, la energía y la minería. Bajo este escenario, el superávit comercial anual podría ubicarse alrededor de US$ 20.000 millones o incluso superarlo, prácticamente duplicando los US$ 11.320 millones registrados en 2025. De confirmarse estas previsiones, Argentina cerraría uno de los mejores años de su historia reciente en materia de generación de divisas a través del comercio exterior.
Sin embargo, otras consultoras advierten que la segunda mitad del año podría mostrar una moderación. Según LCG, junio debería registrar una menor liquidación del complejo agroexportador respecto de mayo, tradicionalmente el mes más fuerte para el ingreso de divisas del campo. Aun así, los niveles seguirían siendo elevados.
Además, la reciente baja del precio internacional del petróleo, en un contexto de menor tensión geopolítica en Medio Oriente, podría reducir parte del impulso extraordinario que mostraron las exportaciones energéticas en los últimos meses. Lo mismo ocurre con el oro, cuyo precio comenzó a descomprimirse a medida que disminuyó la incertidumbre global, afectando potencialmente otro de los rubros que más aportó al crecimiento exportador.
Por el lado de las importaciones, LCG considera que mientras la actividad económica no muestre una recuperación más sólida, las compras al exterior deberían mantenerse en niveles similares a los actuales. Esto implica que, aun con un menor dinamismo exportador respecto del primer semestre, el saldo comercial seguiría siendo ampliamente positivo.
En otras palabras, el escenario base sigue siendo favorable para Argentina, pero difícilmente los próximos meses repitan la combinación excepcional de cosecha, precios internacionales y boom energético que permitió alcanzar los récords observados durante la primera mitad de 2026. El desafío será sostener un superávit elevado cuando desaparezcan algunos de los vientos de cola que impulsaron los resultados recientes. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar