Heridos en la industria

La lista de perdedores se agranda

El abrupto cambio de condiciones económicas abrió una grieta entre sectores beneficiados y otros perjudicados. La crisis en algunas ramas industriales se acelera con cierres y despidos.

"Estamos en un proceso de transformación", dicen desde Abeceb
"Estamos en un proceso de transformación", dicen desde Abeceb EE
Gustavo Stok 18 agosto de 2025

"Si se quieren adaptar a este mundo, se adaptan; si no se adaptan, van a quebrar". La advertencia formulada en febrero pasado por el presidente Javier Milei a los empresarios industriales se convirtió con el correr de los meses en una premonición. La combinación explosiva conformada por un consumo interno estancado, boom de importaciones, aumento de costos y elevada carga impositiva está dejando un tendal de heridos en varios segmentos de la industria

Solo en los últimos treinta días, compañías textiles, siderúrgicas y lácteas, además de frigoríficos y productoras de papel, han paralizado su producción en forma temporaria o, en los casos más extremos, decidieron apurar el cierre. "Estamos en un proceso de transformación hacia un mercado más abierto y, en ese contexto, hay sectores más dinámicos y otros que están siendo impactados por el combo de ventas débiles y mayor competencia", dijo a El Economista Paloma Quadrana, consultora sectorial en Abeceb. "Buena parte de las empresas está en proceso de reajustar su mix de producción e importaciones", agregó.

La última Encuesta Coyuntural de la fundación Observatorio Pyme con resultados del segundo trimestre echa luz sobre los principales factores que vienen golpeando a esas firmas. Por un lado, para el 70% de las empresas la producción está estable o en baja con relación al trimestre anterior, y la preocupación por la debilidad de la demanda alcanza al 68% de las compañías. Por el otro, las empresas que afirman haber perdido mercado a manos de importadores ya ascienden al 33% del total, el máximo nivel de la serie iniciada en 2007. En ese marco, al que se agrega un incremento de las ventas nominales por debajo del aumento de los costos, el 67% de las empresas encuestadas está trabajando en agendas defensivas que incluyen desde el ajuste del personal a la sustitución de producción por mayores importaciones. 



Ese panorama generalizado afecta con mayor intensidad a algunos rubros. "La situación de la industria textil está amenazada por la pérdida del poder adquisitivo de la población que hizo que las familias volcaran sus ingresos al pago de cosas esenciales -alimentos, tarifas, colegios y prepagas- y por la facilitación de las importaciones a través de la baja de aranceles dispuesta por el gobierno, lo que en la práctica fue una reducción de impuestos que se les otorgó a empresas chinas", dijo a El Economista Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer. "Estamos ante una absoluta desventaja y ya perdimos desde el año pasado en el sector textil más de 10.000 puestos de trabajo solo en el sector formal, aunque esto no es nada con relación a lo que viene: como la indumentaria es por temporada, recién ahora se empieza a ver el impacto fuerte de las importaciones concretadas el año pasado y eso se profundizará en el verano", agregó.

La ropa importada, principalmente proveniente de China, ya cubre el 70% de la oferta en el mercado local, un alza frente al promedio histórico del 50%. Esa avalancha, luego de décadas de protección, está dejando fuera de carrera a varias empresas del sector. A fines de julio, Textilana, propietaria de la tradicional marca Mauro Sergio, despidió a 150 empleados en su planta ubicada en las afueras de Mar del Plata como parte de un proceso de reestructuración ante la caída de las ventas y un abultado stock. En tanto, la firma Coteca, propiedad de TN Platex, suspendió a unos 90 operarios del área de hilandería durante un mes. Esos ejemplos recientes son apenas una muestra de una tendencia más amplia: según la Asociación Obrera Textil de la República Argentina (AOTRA), en lo que va del año ya cerraron 68 pymes textiles. 

En el segmento del calzado, el panorama es similar. Grupo Dass, firma de capitales brasileños proveedora de marcas como Adidas, Nike, Umbro y Asics, despidió en julio a 164 trabajadores en su planta de Eldorado, Misiones. La empresa ya había cerrado en enero su fábrica de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires, con otros 360 cesanteados. Además, a fines de julio la firma pampeana Calzatex decidió la suspensión del 70% de su personal por la caída de las ventas. 



"Hay un combo perfecto: mientras los costos en dólares subieron muchísimo en el último año y medio, la baja de impuestos esperada, que era necesaria para competir con productos importados, no se concretó", dijo a El Economista Mariano Mayo, dueño de la marca de calzados Donne. "Mi empresa está con niveles de producción similares a los de 2017 o 2018, y no esperamos ninguna recuperación porque las grandes marcas están planificando el abastecimiento con productos importados". 

Tensión en la industria.
Tensión en la industria.

Más sectores

También la industria siderúrgica viene sufriendo la caída de la demanda en el mercado interno por el freno que se viene registrando tanto en la industria como en la construcción, a lo que se agrega el aumento de las importaciones de acero. A fines de julio, Acindar frenó la producción en el 80% de su planta en Villa Constitución (Santa Fe) por una semana y suspendió a casi 600 trabajadores. En la misma línea, Acerbrag, la acerera del brasileño Grupo Votorantim localizada en Bragado, anunció a comienzos de agosto una suspensión de sus operaciones por tiempo indeterminado.



Otro sector en problemas es el frigorífico ante el juego de pinzas provocado por la caída del consumo en el mercado interno, la escasez de hacienda tras la sequía de los últimos años y el descenso de las exportaciones medidas en toneladas. Solo en las últimas semanas, los frigoríficos San Telmo (ex Sadowa), Livorno y HV anunciaron un recorte de actividades y suspensión de personal. En tanto, los frigoríficos Euro y Devesa ya habían lanzado despidos masivos en los primeros meses del año.

Dificultades similares viene sufriendo el sector lácteo. Además de la profundización de la larga crisis que aqueja a Sancor, Lácteos Verónica presentó a fines de julio un plan, en el marco del Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), que propone despedir a 210 empleados, suspender a otros 200 por dos meses y abonar sólo el 75% de cada salario.

A la lista de empresas que vienen ajustándose se sumó en los últimos días Celulosa. La mayor fabricante de papel del país oficializó a comienzos de agosto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) que paralizó dos plantas de producción debido a que su capacidad de generación de caja se deterioró por un conjunto de factores que incluyen una caída en el nivel de ventas superior a 30% en el mercado doméstico y un incremento en los costos fijos medidos en dólares. 



Unos pierden, otros ganan

En los veinte meses que van del gobierno de Milei se abrió otra grieta profunda: la que separa a los ganadores y perdedores del actual esquema económico. Del otro lado de la raya de quienes sufren el abrupto cambio de escenario, hay sectores que vienen sacando rédito de un esquema más amigable para grandes inversiones que no dependen del mercado local y que, en general, se asientan en extraordinarias ventajas naturales. "Hay sectores muy dinámicos como Petróleo y Gas, Minería y Agro, que están en un contexto de crecimiento con un alza de las exportaciones ante una demanda global que crece", señaló Quadrana.

Esos sectores vienen siendo impulsados, además, por las oportunidades que abrió el Régimen para las Grandes Inversiones (RIGI). Entre los ganadores también se alistan las empresas de servicios públicos que se vieron favorecidas por la actualización de las tarifas y algunos rubros de bienes durables. "Las ventas de autos, maquinaria agrícola y electrodomésticos vienen creciendo muy bien en lo que va del año apalancados en la mejora del ingreso en dólares y en el mayor financiamiento, aunque eso ahora está en tensión con la reciente suba de las tasas de interés", dijo Quadrana. 

"Hacia adelante, las grandes diferencias que se ven entre sectores muy dinámicos y otros más rezagados seguirán, al menos, en lo que resta de 2025 y en el 2026 dado que habrá rubros a los que costará crecer en un contexto de expectativas de la evolución de la actividad un poco más conservadoras de las que teníamos hace unos meses".



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