La columna semanal de Carlos Leyba: "Las apariencias engañan"
Los números de 2024 dejan instalada la posibilidad de una, nueva, poderosa y peligrosa, estructuración de la economía real y a la vez deslumbran con los éxitos de una repetida y frágil, economía financiera, celebrada por muchos colegas y la mayoría de los comentaristas.
Empecemos por la "economía real". Las estimaciones para el 2025 señalan crecimiento importante. En verdad sólo una recuperación. El PIB, a fin de 2025, será igual al alcanzado en 2022 y por habitante será 3% menor que entonces. ¿Volvemos para atrás para tomar carrera?
La economía urbana seguirá para atrás y este es el problema mayor. Sin política industrial, el PIB agregado de industria, comercio, construcción y turismo estará 5% por debajo de 2022 y "por habitante" 8% debajo.
Sigue el deterioro al amparo de la renuncia a tener, básicamente, una política de desarrollo de la competitividad industrial.
La compensación de ese panorama negativo será el crecimiento de la economía primaria: de ella se espera un crecimiento real de 14%; lo que representa 10% por habitante. El campo, superada la sequía; los hidrocarburos y la nueva cordillera de la minería, escalan una nueva estructura productiva.
No es una casualidad: no sólo hay un tipo de cambio que castiga nuestro valor agregado, sino que habilita livianamente el ingreso del valor agregado en el exterior. Un mecanismo "disciplinador" de trabajadores y empresarios, consecuencia de la deliberada ausencia de las prácticas que realizan nuestros vecinos, como Brasil.
Las reiteradas experiencias, en 50 años, de esa estrategia disciplinadora y la ausencia de una estrategia de desarrollo consistente, han resultado en el colosal estancamiento de la productividad promedio del país y su desintegración económica territorial y poblacional, a pesar de los progresos extraordinarios del campo argentino a partir de la revolución de la soja y las técnicas productivas.
Por otra parte, los sectores, de los que depende ahora el crecimiento, están en el umbral de mutaciones imprevisibles. Por ejemplo, el "Proyecto Vertentes" habilitará 47,2 millones de hectáreas elegibles -más que la Pampa Humeda- en varios estados federados de Brasil, contará con una subvención de US$ 24,6 millones procedentes del Banco Mundial. De la misma manera la estrategia "drill baby drill" puede comprometer la atracción de Vaca Muerta.
Por eso la estrategia de especialización o "todos los huevos en una misma canasta" nunca ha sido inteligente y por eso H.M. Markowitz, M.H.Miller y W.F. Sharpe ganaron el llamado Nobel en 1990. El desarrollo económico tiene que ver con el scrabble: cuantas más letras tenés más palabras podés escribir. Acceder al desarrollo es diversificación.
Lo que se derivará de estas lluvias, de las que 2024 fue un anticipo, es el barro de una estructuración primarizante que profundiza el estancamiento.
Pero frente a esto, la economía financiera acusa los beneficios del llamado "ordenamiento macroeconómico". Beneficios para pocos, pero de mucha escucha pública: la admiración que generan los exitosos. Si a la hora de hacer dólares a los pesos multiplicados, los dólares no están, la pérdida "moral" sería enorme. Pero algunos gobiernos, responsables de cumplir sueños, han logrado créditos o reventado reservas, para que no se pierda "la reputación".
La economía real delata los costos presentes y nos anuncia los futuros que pagaremos en el largo plazo, como consecuencia de una dominante concepción "triunfalista" del ordenamiento llamado "macroeconómico" que, hoy por hoy, nos amenaza con una larga continuidad.
Una continuidad nacida de los éxitos financieros, precedidos del fracaso económico y social y corrupción de largas décadas, protagonizadas por los más conocidos hombres públicos; y de la absoluta ausencia de una propuesta alternativa que pueda superar al poderoso marketing del oficialismo que acumula energía de odio (y de combate) con nuevos enemigos. El pasado es irreversible. Y "la política" se ausentó del futuro.
La paradoja del año que terminó es que "la base económica" del fracaso no sólo continúa, sino que su profundización amenaza como consecuencia de la repetición de diagnósticos y medicinas que nos han llevado a continuados fracasos.
La más recurrida es el "atraso cambiario". El remedio mata al enfermo, iatrogenia, pero durante la administración, las apariencias engañan y el médico goza de inusitado prestigio.
Se ha ganado mucha plata con el pedal financiero. Forma parte de los 400 MM US fuera del sistema que cada tanto un blanqueo, cada vez más generoso, festeja la evasión. Héroes dijo Milei. Una economía que generó excedentes, que no tuvo crecimiento y fue una fábrica de pobres. La población, en 50 años, creció 25 millones de habitantes y hoy suma 18 millones de pobres: 70% de los cuales son jóvenes rodeados de marginalidad pedagógica.
Al respecto, y en base a trabajos de IERAL, F. Olivera (LN 6/2/25) apunta el drama del estancamiento de la productividad. Dice, desde 2006 a la fecha, dos décadas en las que otros países, como Brasil -consecuencias de sus políticas de promoción del crecimiento- y Rumania, como consecuencia de cambio de sistema, demostraron que el crecimiento de la productividad es posible. En América Latina, con la excepción de aquella Argentina que murió con la Guerrilla, la Dictadura y las aventuras económicas derivadas, el crecimiento no está acompañado por el mismo ritmo del progreso entendido como "el aumento de la satisfacción de las necesidades sociales". Nos hemos latinoamericanizando.
Nuestra caída de la productividad generó el incremento descomunal de la pobreza y ese deterioro de las condiciones de vida a su vez multiplicó la caída en la productividad que es muchísimo más vieja que lo señalado por Francisco Olivera. Según M. Rapetti, en 2020 el PIB ph fue igual al de 1974; si proyectamos a 2025 el PIB ph será, en caso de crecer como esperamos, sólo 19% más alto que en 1974: medio siglo. Productividad económica estancada y no disfrutamos de "un Bono Demográfico", como indican los registros etarios, sino que cargamos con una gigantesca hipoteca demográfica: más de la mitad de los niños son pobres.
Las proyecciones más generosas señalan un pantano del que es imposible salir sin un "remolque". Es el pantano social en el que estamos y sin una estrategia sistémica de "remolque". La de Milei es la fe en los mercados.
En ese campo, el dato es la inversión. Y más allá de la recuperación registrada en diciembre, la inversión bruta fija- en 2024 cayó 13,7%. La Construcción se desplomó 21,6%, consecuencia del retiro de la obra pública -decisión gubernamental definitiva (equilibrio fiscal) y, menor construcción privada por el atraso cambiario, que se profundizará. "El peso fuerte", para Milei es un objetivo que es consecuencia del "retiro del Estado" y de quemar dólares para bajar el tipo de cambio. Retiro e incendio generan apreciación cambiaria y primarización y desintegración de la economía, con enormes costos sociales. Tenemos el Big Mac más caro del mundo después de Suiza, pero con una productividad estancada hace medio siglo.
Los párrafos anteriores requieren algunas aclaraciones. Muchos colegas han aceptado de buen grado la expresión "orden macroeconómico" a la mera contabilización de las cuentas públicas, la tasa de inflación y la estabilidad del tipo de cambio, inclusive sin analizar en detalle origen y consecuencia de lo que mide cada indicador.
Tenemos el Big Mac más caro del mundo después de Suiza, pero con una productividad estancada hace medio siglo.
Pero sos indicadores no son la totalidad de los agregados de la macroeconomía. Es incorrecto afirmar la "estabilidad de la macroeconomía" refiriéndose a cuentas públicas, inflación, cotización del tipo de cambio. La macroeconomía refiere "todos los agregados" el PIB, sus componentes y la cuenta del sector externo y del nivel de empleo y desempleo. Lo que nos dicen los números de 2024 y lo que podemos suponer de 2025 es que estamos lejos de una economía saludable como se pretenden describir con "estabilidad macroeconómica" que no se conforma con equilibrio fiscal, reducción de la inflación y apreciación del peso. La situación de la macro economía no es de equilibrio, ni es sólida; y la evidencia que es esa la percepción del elenco gobernante, en su intimidad, es que hasta 2026 no comprometen el fin del cepo que es la herramienta propia del discurso contrario y que, además, a pesar del saldo comercial favorable, para reconstruir reservas procuran aumentar la deuda en dólares que es el recurso que no generamos de manera suficiente aunque la industria -gran demandante de insumos y partes importadas- permanezca estancada y sin generar empleo.
Milei tiene una carta puente: los dólares FMI que le genere Donald Trump, lo que es posible. Y tiene una carta "ganadora" en el RIGI. Paradójicamente, para un liberal libertario, es la estrategia más heterodoxa y estatista de elegir campeones empresarios: recursos fiscales, exenciones tributarias y arancelarias y cambiarias. No hay nada como un almuerzo gratis (Milton Friedman) y el RIGI es pensión completa por muchos años.
Puede que esas inversiones lleguen, efectos positivos tendrán. Pero ¿podemos estimar efectos y consecuencias en el sistema? Cada proyecto es una geografía y una realidad. ¿Hay equipos interdisciplinarios estudiando potencialidades y consecuencias y diseñando aprovechamientos y control de daños?
No hay nada como un almuerzo gratis (Milton Friedman) y el RIGI es pensión completa por muchos años.
La paradoja libertaria del RIGI es una inmensa intervención estatal -de dimensión fiscal nunca alcanzada- que prescinde de un análisis de consecuencias y de políticas públicas consistentes. Corren el riesgo de tener que intervenir más allá de lo que su filosofía propone. Salvo que sean "lógicos hasta el final" y dejen que pase lo que pase.
Sin plan para las consecuencias RIGI, no pareciera se estén preparando para el aluvión. Todavía nada grande llegó, pero se les hace agua la boca como a Chaplin mirando, detrás de la vidriera, al pollo dar vueltas en el asador. Las apariencias engañan. No solamente al consumidor sino al proveedor de lo que, hasta ahora, es una promesa. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar