Un borrador de la reforma laboral al que accedió Infobae, que el Gobierno de Javier Milei discute con representantes empresarios, introduce cambios profundos en el régimen de vacaciones y en la organización del tiempo de trabajo.
- El texto reescribe los criterios para otorgar el descanso anual, amplía la flexibilidad para pactos individuales y habilita nuevas herramientas para adaptar la jornada laboral a las necesidades productivas.
El documento propone que las vacaciones se otorguen entre el 1° de octubre y el 30 de abril, aunque permite excepciones mediante acuerdos entre empleador y trabajador, con aval de la autoridad de aplicación. Además, eleva a 45 días la notificación obligatoria para comunicar el inicio del descanso y habilita el fraccionamiento en períodos mínimos de una semana, siempre por acuerdo mutuo. Cada trabajador deberá acceder al menos una vez cada tres años al receso de verano, aun cuando la empresa organice descansos en fechas diferenciadas.
El borrador también regula qué ocurre ante una licencia por enfermedad durante las vacaciones: si el descanso se interrumpe, el empleado deberá retomar su puesto una vez concluido el período originalmente fijado y podrá reprogramar los días restantes bajo los criterios de la ley. En cuanto a la remuneración, se establece que el pago debe realizarse al inicio del período vacacional, calculado según el esquema correspondiente: división del sueldo mensual por 25; monto habitual del último día trabajado para pagos diarios u horarios; o promedio anual o semestral para salarios variables.
- Las modificaciones incluyen además una fuerte apuesta a la flexibilización de la jornada laboral.
El borrador habilita que los convenios colectivos puedan pactar regímenes adaptados a cada actividad, como horas extras, banco de horas o francos compensatorios, siempre respetando límites mínimos: 12 horas entre jornadas y el descanso semanal de 35 horas. También se permite que los convenios definan métodos de cálculo por promedios para establecer la jornada máxima.
Por último, el proyecto incorpora el banco de horas como herramienta formal: las empresas podrán compensar días con mayor carga de trabajo con otros de menor intensidad, sin superar el límite semanal legal o el que marque el convenio. Con estos cambios, el Gobierno busca introducir un esquema más flexible, con acuerdos sectoriales y reglas claras sobre vacaciones, descansos y organización del tiempo laboral.


