Fernando Marull alerta por la nafta: "Este shock nos beneficia"
- Si no sube la nafta, la inflación de marzo rondaría 2,4%-2,5%
- Si suben los combustibles, podría escalar a 2,7%-2,8%
- El petróleo caro también impacta en exportaciones, dólar y mercados
El economista Fernando Marull analizó el impacto que podría tener una suba de los combustibles en la inflación de marzo, en un contexto marcado por el aumento del precio internacional del petróleo por el conflicto en Medio Oriente.
En diálogo con Infobae en Vivo, explicó que la evolución de la nafta será determinante para el nivel final del índice de precios. Sobre febrero, señaló que el mercado espera una inflación cercana al 2,7%: "Nosotros proyectamos 2,7% y el consenso del mercado está en un rango similar. Algunos colegas estiman cerca de 2,8% o incluso algo más".
Para marzo, indicó que no se esperan aumentos en tarifas de luz y gas, mientras que los ajustes se concentrarían en educación y combustibles, dependiendo de la decisión de las petroleras.
- Según sus estimaciones, si el precio de la nafta no sube, la inflación podría ubicarse entre 2,4% y 2,5%, pero si hay incrementos en los surtidores el índice podría acercarse a un rango de entre 2,7% y 2,8%.
Marull explicó que, si el petróleo se estabiliza en torno a US$ 90 por barril, el impacto en la inflación podría ser de alrededor de 0,6 puntos porcentuales, dependiendo de cuándo se traslade el aumento a los surtidores. "Hay petroleras que tendrán que ajustar los precios casi de manera inmediata, por lo que es probable que en algunas estaciones de servicio el aumento se vea rápidamente", señaló.
- Sin embargo, otras compañías tendrían más margen para dosificar la suba. En el caso de YPF, dijo, parte del impacto podría postergarse gracias a mayores ingresos por exportaciones de crudo y buenos precios en combustibles premium.
El economista también remarcó que la suba del petróleo genera tres impactos clave para la economía argentina. El primero es positivo: el país es ahora exportador neto de petróleo, y el aumento del precio internacional podría generar unos US$ 3.000 millones adicionales en exportaciones en 2026, aportando más divisas y ayudando a moderar el dólar. El segundo es negativo: según Marull, hoy los inversores globales prefieren bonos del Tesoro de Estados Unidos y evitan activos emergentes como los de Argentina o Brasil, lo que complica la posibilidad de volver a los mercados internacionales.
El tercer efecto está vinculado al flujo de capitales: quienes estaban invertidos en pesos mediante carry trade enfrentan un dólar global más fuerte y muchos se vuelcan a la divisa estadounidense. En este contexto, Marull recordó que el próximo vencimiento importante de deuda será el 9 de julio, por unos US$ 4.000 millones.
"El país lo irá cubriendo a través de lo que compre el Banco Central, colocando unos US$ 2.000 millones entre inversores locales esta semana, y también mediante ventas de empresas vinculadas a privatizaciones", explicó, aunque advirtió que si el contexto global se deteriora —por ejemplo con una estanflación— los mercados emergentes podrían verse afectados.
Aun así, consideró que Argentina está hoy mejor posicionada que en crisis anteriores: "Este shock nos beneficia parcialmente por la suba del petróleo, que trae más dólares, a diferencia de hace seis años, cuando éramos importadores de energía".