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El campo ya tiene un rival: la energía y la minería generan los mismos dólares, pero hay una trampa que preocupa a Arriazu

Un informe confirmó que petróleo, gas y minería aportaron en el primer cuatrimestre prácticamente los mismos dólares que el agro: alrededor de US$ 8.150 millones cada uno. Pero detrás del récord aparece una paradoja que inquieta al economista Ricardo Arriazu: los sectores que generan las divisas casi no demandan trabajadores.

10 junio de 2026

La matriz exportadora argentina está cambiando de forma y los números ya lo dejan en evidencia. Según el informe semanal de la consultora 1816 elaborado sobre datos sectoriales del Banco Central (BCRA), la oferta neta de dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC) proveniente de petróleo, gas y minería sumó en el primer cuatrimestre de 2026 alrededor de US$ 8.150 millones, una cifra prácticamente idéntica a la que aportó el complejo cerealero y oleaginoso en el mismo período.

El propio reporte, titulado "El futuro llegó hace rato" —en guiño a uno de los versos más célebres del recientemente fallecido Indio Solari—, lo resume sin rodeos: el mercado esperaba hace tiempo que la energía fuera tan relevante para la balanza de pagos como el agro, y ese futuro ya llegó.

El gráfico de 1816 - EE
El gráfico de 1816 - EE



Energía y minería: el "nuevo campo" en la generación de divisas

La equiparación es histórica. Hasta hace pocos años, el complejo agroexportador era, lejos, el principal proveedor de divisas del país. Hoy, el empuje de Vaca Muerta y de los proyectos mineros vinculados al litio, el cobre y otros minerales llevó a que ambos bloques aporten un volumen de dólares similar.

Para 1816, estos números dejan en claro que la energía y la minería no son solo el futuro, sino también el presente y el pasado reciente del ingreso de divisas. La tendencia, además, se apoya en el avance del RIGI: del total de proyectos aprobados bajo el régimen, la mayor parte corresponde a empresas mineras y a petróleo y gas.

La letra chica: no todos los dólares llegan de la misma manera

Acá aparece el primer matiz que la consultora subraya y que conviene leer con cuidado. El origen de los dólares no es el mismo en uno y otro sector.



En el caso de las cerealeras, el 91% de las divisas ingresadas durante el cuatrimestre provino de exportaciones netas, es decir, de comercio exterior genuino. En cambio, en el segmento de petróleo, gas y minería, el comercio exterior explicó solo el 71% del total: el resto llegó esencialmente de la liquidación de Obligaciones Negociables (ONs), es decir, de colocaciones financieras de deuda en dólares de las propias empresas.

En la práctica, una porción relevante de los dólares de la energía es financiamiento que entra hoy y deberá devolverse mañana, mientras que en el agro casi todo es flujo comercial. La foto es equivalente; la película, no tanto.

El dato extra de 1816: YPF en máximos de 15 años y el efecto sobre el FGS

El informe también puso el foco en YPF. En los últimos días, la acción de la petrolera estatal marcó un récord en 15 años, con impacto directo sobre el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.



Según los cálculos de la consultora, por la suba del mercado y las compras realizadas por el organismo desde mayo de 2025, la posición del FGS en la energética estatal trepó a unos US$ 1.736 millones, frente a menos de US$ 100 millones cuando asumió Javier Milei.

La advertencia de Arriazu: "Sobran divisas y falta demanda de mano de obra"

El reverso de esta buena noticia cambiaria es lo que viene marcando Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el Gobierno. Su diagnóstico es coincidente (sobran dólares), pero apunta a una tensión que los grandes números macro suelen tapar: qué pasa con el empleo en los sectores que generan los dólares.

"Los sectores que hoy crecen son oferentes de divisas y poco demandantes de mano de obra, como la agricultura, la minería y la energía. En cambio, los sectores que en el corto plazo registraron caídas son demandantes tanto de divisas como de mano de obra. Ahí se ubican claramente la industria y, también en el corto plazo, la construcción y el comercio", dijo.



Arriazu representa una de las voces más escuchadas. Sus perspectivas marcan la agenda.
Ricardo Arriazu y su análisis del plan de Milei: “Nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta empleo”

A partir de ahí, Arriazu formuló la frase que sintetiza la anomalía: "Esto plantea una situación que no había visto desde que soy profesional: un sistema en el que, de golpe, sobran divisas y falta demanda de mano de obra."

La paradoja es exacta. Los mismos sectores que hacen que el país acumule reservas —energía, minería y agro— son los que menos trabajadores absorben. Y los que históricamente emplean a la mayoría —industria, construcción y comercio— son los que atraviesan el retroceso, con epicentro en el conurbano bonaerense.



Construcción y comercio: crecerán, pero pidiendo dólares

Arriazu agregó una segunda capa al análisis que matiza cualquier optimismo lineal. Incluso los sectores que deberían expandirse hacia adelante van a presionar sobre las divisas en lugar de aportarlas.

"Aclaro que la construcción es uno de los sectores que va a crecer hacia adelante. Sin embargo, es demandante de divisas y cada vez lo será más, porque no exporta construcción, pero sí requiere importar materiales e insumos para la actividad", dijo.

Lo mismo proyectó para el comercio: “Se va a convertir en un importante demandante de divisas, porque, como se observa con la llegada de nuevas cadenas a la Argentina, el comercio tendrá cada vez una mayor participación de productos importados”.



Es decir: los sectores que más empleo generan no solo no aportan dólares, sino que cada vez van a demandar más. La transición productiva, en su lectura, destruye empleo más rápido de lo que crea nuevos puestos, y lo hace justo donde se concentra la mayor parte de la población trabajadora.

Por qué importa: el riesgo no es cambiario, es político

La combinación de ambos diagnósticos deja una conclusión incómoda. El frente de los dólares —el que más preocupa habitualmente en la Argentina— está, por ahora, encaminado: la energía y la minería pasaron a jugar en la misma liga que el campo y eso fortalece la balanza de pagos.

El problema se corrió de lugar. El verdadero cuello de botella ya no sería la falta de divisas, sino la falta de empleo en los sectores y territorios donde vive la mayor parte de los trabajadores. Una economía que genera dólares pero no trabajo es, para Arriazu, un terreno fértil para el ruido social y político, con la mira puesta en las elecciones de 2027.



El futuro, como dice 1816, llegó hace rato. La pregunta que queda abierta es para quién.

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