Efecto importaciones: marcas argentinas caen y alertan por "competencia diabólica"
Se amplía la lista de empresas textiles en crisis: Ted Bodin y Fantome Group, fabricante para marcas como Kevingston, Reebok y Kappa, pidieron el concurso preventivo para reestructurar sus deudas en la Justicia y sostener la continuidad de sus operaciones.
- Ambas compañías atribuyen su deterioro a una combinación de caída de ventas, suba de costos y avance de los productos importados.
En el caso de Ted Bodin, firma fundada en 1984 y especializada en indumentaria femenina, la empresa explicó que sostuvo su actividad mediante un esquema de consignación que le permitió mantener presencia en el mercado interno. Sin embargo, aseguró que sufrió una baja superior al 40% en términos reales, un golpe que terminó por generar un fuerte desequilibrio económico. La marca llegó a tener hasta 40 locales, entre propios y compartidos, en la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país.
Fantome Group, por su parte, señaló que su actividad se resintió por la pérdida de contratos a partir de la decisión de algunos clientes de reemplazar producción local por importaciones de productos terminados, en un contexto de mayor apertura comercial. En su presentación judicial, la compañía habló de una "competencia diabólica" por el ingreso de mercadería del exterior. A eso se suma que, según la Central de Deudores del Banco Central, acumula 33 cheques rechazados por falta de fondos por $44.978.000.
Las dos firmas también apuntaron contra los aumentos sostenidos en insumos, energía y salarios, además de la alta carga impositiva, como factores que deterioraron su competitividad. El cuadro se suma al reciente cierre de Dfac (De Fábrica al Consumidor), que operaba con plantas en Buenos Aires, Tucumán, Catamarca y La Rioja, y que también se vio afectada por la sustitución de producción nacional por importaciones, con impacto directo sobre su capacidad instalada y su sustentabilidad industrial.
El deterioro del sector se refleja en los números: en marzo, las ventas textiles cayeron 0,4% interanual a precios constantes y acumularon una baja de 6,3% en el primer trimestre, según CAME. En calzado y marroquinería, la caída fue de 0,1% interanual y del 1,4% en el acumulado del año. En paralelo, este escenario explica la baja relativa de los precios de la ropa: de acuerdo con un informe de la UBA, en los dos años de la administración Milei avanzaron 103% frente a una inflación de 220%, lo que implica una fuerte caída en términos reales.