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"Andate a dormir vos": un grupo de expertos calculó el impacto de un driver de crecimento económico muy poco estudiado

Si todos los argentinos durmiéramos al menos las siete horas que recomiendan los especialistas, el PIB sería 1,27% más alto.
Es MUY importante dormir 7 horas diarias como mínimo Foto de Andrea Piacquadio
17-11-2024
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"Argentina tiene un déficit agregado de calidad y cantidad de horas de sueño, por varios motivos económicos y culturales (cenamos tarde, en promedio, por ejemplo)", dice Sebastián Campanario en su clásica columna de La Nación. 

Un nuevo estudio que reunió a biólogos y economistas -Campanario, entre ellos- le puso números al costo macroeconómico de este problema: si todos los argentinos durmiéramos al menos las siete horas que recomiendan los especialistas, el PIB de nuestra economía sería 1,27% más alto que el actual.

No es una cantidad despreciable: el diferencial equivale a 3,7 veces el presupuesto nacional en ciencia y tecnología, o a todo lo que se invierte por año en educación, precisa una investigación publicada días atrás en The European Journal of Health Economics, y que lleva la firma del biólogo Diego Golombek y de los economistas Walter Sosa Escudero, María Victoria Anauati, Matías Gómez Seeber (los tres profesores e investigadores de la Udesa) y de Campanario. 

El trabajo se titula "Los costos y las consecuencias del sueño (insuficiente): un caso de estudio para América Latina" y se puede leer acá.

Campanario explica que la cuestión del sueño hace rato que desbordó las disciplinas específicamente fisiológicas y se transformó en un vector central para la agenda de bienestar y de la economía en general. "Los canales de impacto del mal dormir van desde una menor productividad laboral a los mayores costos para los sistemas de salud por las enfermedades que tienen una alta correlación con la falta crónica de sueño, pasando por el deterioro de la performance académica de los alumnos que descansan poco", señala el responsable del newsletter Proxi.

Según Gallup, hace 100 años sólo 2% de la población dormía menos de seis horas por día y hoy ese porcentaje es del 30%. 

"Históricamente, se trató de un desafío que no tuvo en la conversación pública y en la agenda de las políticas de los gobiernos el peso de su relevancia real. Por ejemplo, hay más accidentes de tránsito por déficit de sueño que por el consumo de alcohol, y sin embargo suele haber más énfasis y campañas para prevenir este segundo problema", sostiene el estudio.

Lo que hicieron los autores fue calcular el efecto del sueño insuficiente sobre las pérdidas económicas en Argentina, según un "modelo de generaciones superpuestas" (OLG) que considera la duración media del sueño en términos del mínimo recomendado y su efecto sobre la productividad y la salud. 

El modelo es similar al usado en 2019 por el economista Marco Hafner, de Rand, un centro europeo, quien midió en aquel entonces el costo del déficit de sueño sobre el PBI de cinco países de la OCDE: EE.UU, Japón, Inglaterra, Alemania y Canadá, con costos porcentuales en términos del PIB de entre el 1% y el 3%.

 

Para la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, relata Campanario, el 40% de la población tiene problemas relacionados al descanso nocturno. Y según un estudio Crono Argentina, el 72% de las personas no alanzaban las horas de sueño recomendadas prepandemia. "Esto nos ubica muy por encima del porcentaje de personas que duermen menos de las horas recomendadas en países como Canadá (26%), Alemania (30%) o Reino Unido (35%)", dice Anauati.

Según el trabajo publicado en el Journal Europeo de Economía de la Salud, el 1,27% del PIB estimado corresponde al costo de oportunidad de tener en la actualidad a 18% de la población argentina durmiendo menos de seis horas por día y a 27% del total durmiendo entre seis y siete horas en cada jornada. La parte mayor de este costo estimado viene por el lado de la menor productividad laboral (crece el ausentismo, mayor tasa de accidentes en el trabajo, peor performance, etc).

La buena noticia es que parece haber cada vez más conciencia sobre los costos de esta problemática, con divulgadores de la agenda de higiene de sueño que van desde académicos hasta los miembros de la Generación Dorada de Basquet, con Manu Ginóbili y Juan Ignacio Pepe Sánchez a la cabeza. 

Y con alternativas y dispositivos que van desde el famoso anillo "Oura" hasta leer el primer párrafo de esta columna, que surgió de pedirle a ChatGPT el pan de texto más aburrido y críptico que se le ocurriera al momento de escribir esta nota. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar