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Algo profundo está cambiando en la economía argentina

Con Alberto, los bienes transables se encarecieron en términos reales y los servicios se abarataron. Desde 2024 ocurre lo contrario.
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El dato de inflación de junio, que marcó un 1,62%, volvió a reflejar una tendencia que empieza a consolidarse: el reacomodamiento de los precios relativos en Argentina. Con un semestre acumulado del 15,1% y una variación interanual que se ubica en el 39,4%, el dato más significativo no es solo el número en sí, sino las brechas crecientes entre rubros que suben muy por debajo o muy por encima del promedio.

Qué son los precios relativos

Los precios relativos son la relación entre los precios de distintos bienes y servicios dentro de una economía. Indican cuánto cuesta un producto en comparación con otro y ayudan a entender las decisiones de consumo, inversión y producción según esas diferencias.

Ropa y autos: los grandes ganadores del ajuste

Entre los que registran una desaceleración fuerte se destacan las prendas de vestir y el calzado, que aumentaron apenas 0,5% en junio y 30,6% interanual. El tipo de cambio real alto, la apertura comercial y un consumo deprimido generaron un abaratamiento relativo del 6,3% frente al resto de los precios de la economía. "Esta tendencia se mantiene desde octubre de 2023, revirtiendo el encarecimiento que estos rubros mostraron entre 2019 y 2022", señala un informe de Econviews.

Algo similar ocurre con la adquisición de vehículos. Subieron solo 1% en el mes y 22,1% en los últimos 12 meses. Desde que se normalizaron las importaciones en junio de 2024, los autos están hoy 12,4% más baratos en términos relativos. Este cambio implica un reordenamiento profundo en la estructura de precios relativos de la economía, devolviéndole competitividad a sectores que estaban artificialmente caros.

Comer afuera y cultura: los rezagados que se recalientan

En el otro extremo, agrega el trabajo de Econviews, la consultora que capitanea Miguel Kiguel, comer en restaurantes sigue encareciéndose de forma sostenida. Los precios aumentaron 2,1% en junio y 60,2% interanual. Hoy, comer afuera es 21,2% más caro que comprar alimentos en el supermercado. Aún comparando con el período 2017/2018, la relación entre precios de restaurantes y alimentos sigue desalineada.

Algo similar ocurre con los servicios culturales y recreativos, que también suben por encima del promedio general: 60,5% interanual. Aunque siguen un 16% por debajo de 2018 en términos reales, muestran una recuperación acelerada.

Lo que viene: más subas, más distorsión

Julio llega con aumentos generalizados en regulados (nafta, tarifas, transporte y telecomunicaciones), lo que podría recalentar el índice general y alterar nuevamente los precios relativos. Si el Gobierno mantiene la estrategia de pisar algunas tarifas y liberar otras, el mapa seguirá desordenándose.

El reacomodamiento de precios relativos no solo refleja las nuevas reglas del juego, sino también el impacto de decisiones políticas, apertura comercial y cambios en el consumo. La clave estará en cuánto de esta nueva configuración se consolida en el tiempo y cuánto exige correcciones futuras.

El análisis de Delphos

Durante la gestión 2019‑23 los bienes transables se encarecieron en términos reales y los servicios se abarataron por congelamientos tarifarios y sueldos rezagados; desde 2024 ocurre lo contrario: la estabilidad cambiaria y la mayor competencia abaratan los bienes, mientras la recomposición salarial y la normalización de tarifas encarecen los servicios. 

"Con ello, la estructura de precios relativos converge a la observada hacia principios de 2017, configurando un esquema más equilibrado y sostenible que el heredado. Los precios relativos están convergiendo: alimentos se alinean con el promedio, indumentaria se abarata y servicios ligados a salud y gastronomía, al igual que las tarifas atrasadas, se encarecen", dijeron desde Delphos.

La normalización tarifaria y las paritarias aceleran regulados y servicios, mientras bienes, núcleo y estacionales se alinean con el promedio gracias a la estabilidad cambiaria y apertura comercial.

El impacto distributivo

Según un análisis del área de Research del Banco Provincia, los Servicios públicos (SSPP) son el claro ganador: la inflación acumuló 220% entre noviembre de 2023 y junio de 2025, pero las subas de comunicación, vivienda y transporte rozan el 300% y ganaron más de 25% en términos reales. "Esta reconfiguración es regresiva: afecta más a los que menos tienen", dicen.

"Alimentos y bebidas aumentó 190% desde noviembre de 2023, y quedó por debajo del IPC. Por patrones de consumo, esto es progresivo y aliviana a los que menos tienen. Esta reconfiguración de precios es típica de los procesos de apreciación cambiaria: los servicios suben más que los bienes", añaden.

"Los salarios formales subieron 190% entre noviembre 2023 y abril de 2025, último dato, cayendo 6,5% real. Sin embargo, no todos los rubros se movieron igual: los ingresos se mantuvieron estables en términos de alimentos, crecieron 5% en relación con los demás bienes y cayeron 25% contra SSPP", dice el trabajo.

En síntesis, la desaceleración inflacionaria tiene un componente regresivo, subas de SSPP por encima del promedio, y otro progresivo: subas de alimentos por debajo.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar