Alfie: "Argentina necesita especializarse, encontrar nichos competitivos y no intentar producir todo"
Misión Productiva es un espacio plural -especialistas, empresarios, académicos, trabajadores- que viene construyendo una agenda de desarrollo productivo para la Argentina que viene. Con la convicción de que la Argentina necesita un debate urgente sobre cómo producir más y mejor, y cómo construir una estrategia de desarrollo sostenida en el tiempo, aseguran que "discutir el modelo productivo argentino es discutir cómo vive la gente, qué empleo va a tener y qué oportunidades va a encontrar en el país".
En diálogo con El Economista, Martín Alfie, director y uno de los fundadores de Misión Productiva, destacó que hoy en día hay sectores como la energía o la minería, que podrían impulsar la actividad pero advierte que para eso es necesario un Estado, y una política industrial. "Argentina necesita especializarse y encontrar nichos competitivos", destaca Alfie, quien lleva más de 15 años pensando la política industrial desde adentro del Estado, la consultoría y el sector privado y que actualmente es Jefe de Área de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones.
Con el objetivo de plantear una agenda productiva moderna y construir consensos básicos sobre una agenda de desarrollo, producción y trabajo, el próximo 2 de junio, Misión Productiva organiza en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA el 2° Congreso Productivo para el Desarrollo y una de las preguntas. "Es un espacio para juntar a los que piensan estos temas y sumar voces para darle fuerza a nuestras ideas", explica.
-¿Existe una agenda industrial que no signifique volver a los esquemas de protección que generaron grandes sobrecostos e ineficiencias?
Sí, estoy convencido que sí, y es exactamente lo que estamos construyendo desde Misión Productiva. Creemos que discutir el modelo productivo argentino es discutir cómo vive la gente: qué empleo va a tener, qué salarios va a cobrar y qué oportunidades va a encontrar en el país. El modelo de sustitución de importaciones con protección indiscriminada ya demostró sus límites, no tiene sentido defenderlo. Pero el otro extremo, creer que la industria "ya fue" es un disparate. Hace falta una nueva visión industrialista, nosotros hablamos del "industrialismo del siglo XXI". La industria argentina tiene capacidades, empresas competitivas y potencial exportador, y hay que sostener políticas concretas para que esas empresas crezcan.
-¿Qué oportunidades concretas ven?
La Argentina debe aprovechar los sectores que crecen para apalancar a los que están golpeados. La energía, la minería y otros sectores dinámicos pueden convertirse en palancas para la industria, pero eso no va a ocurrir automáticamente: requiere Estado, empresas, planificación y políticas productivas. Además, Argentina necesita especializarse y encontrar nichos competitivos. En lugar de intentar producir todo, plantea que las empresas deben identificar dónde tienen ventajas, especializarse, ganar escala y competir desde productos de mayor valor, diseño, calidad o capacidad exportadora.
-¿Consideran que este gobierno tiene un rumbo productivo?
Tiene un sesgo claro: la apuesta es a los sectores primarios, minería e hidrocarburos principalmente. Está bien acompañar a esos sectores; Argentina tiene un potencial enorme que hay que aprovechar. El problema es creer que con eso alcanza. Hay un riesgo de tener economías de enclaves y desconectadas. Nos preocupa la pérdida de capacidades productivas y el deterioro del tejido industrial y social. En este contexto, creemos que es urgente discutir cómo evitar una fractura productiva y, al mismo tiempo, cómo aprovechar las oportunidades se abren.
-¿Qué lecciones deja la experiencia argentina en política industrial? ¿Qué se hizo mal y qué habría que cambiar?
Hubo errores de ambos lados. Los gobiernos que creyeron en el Estado activo muchas veces terminaron protegiendo sectores sin exigirles nada a cambio: subsidios sin condicionalidades, regímenes capturados por el lobby, políticas que generaban rentas pero no capacidades. Los gobiernos que apostaron a que el mercado solo iba a resolver la transformación productiva tampoco tienen mucho para mostrar. La lección es que el problema no es si el Estado interviene o no. La pregunta es cómo se hace. Una política industrial moderna tiene criterios explícitos, evalúa resultados y está dispuesta a discontinuar lo que no funciona. Hay que mostrar que la política industrial sirve, con resultados concretos, que genere empleo, inversiones, sino va a seguir deslegitimada.
-¿Por qué organizan un Congreso para discutir sobre temas productivos?
Desde Misión Productiva creemos que la Argentina necesita discutir con más profundidad cómo producir más y mejor, cómo fortalecer sus capacidades y cómo construir una estrategia de desarrollo sostenida en el tiempo. Queremos discutir cómo va a vivir la gente, como dije antes: hablar de política industrial para ver qué empleos van a tener los argentinos, qué salarios van a tener y cuáles son las oportunidades que puede haber. Por eso, queremos salir de la discusión pendular y construir consensos básicos sobre una agenda de desarrollo, producción y trabajo.
-¿Qué busca Misión Productiva?
Construir una agenda productiva moderna para la Argentina que viene y que esa agenda tenga impacto real en las decisiones de política. El Congreso del 2 de junio es parte de eso: un espacio para juntar a los que piensan estos temas y sumar voces para darle fuerza a nuestras ideas. No buscamos ser solo un espacio que publica documentos y organiza eventos: queremos que las ideas que estamos desarrollando -con empresarios, sindicalistas, académicos, técnicos- terminen traduciéndose en políticas concretas.
-¿Cómo imaginan una Argentina productiva en 10 años si las cosas se hacen bien?
Con Vaca Muerta y la minería exportando a gran escala, pero con proveedores locales de clase mundial que aprovecharon esos encadenamientos para desarrollarse y salir al mundo. Con un agro que agrega más valor, con más inversión, un sector cárnico fortalecido, un boom aviar y porcino, el desarrollo de bioenergías, con la foresto industria pujante. Con el sector automotriz fabricando pick-ups híbridas o eléctricas, en vez de quedarse afuera de la transición global. Con una economía del conocimiento expandida, que combina educación pública de calidad con atracción de inversión extranjera en tecnología. Con turismo desarrollado en todo el país, no solo en los mismos cinco destinos de siempre. Y con una industria que compite por diseño, tecnología, calidad y marcas, no por protección. Pero también con mucho empleo en servicios como la construcción, economía del cuidado e industrias culturales. Empleo de calidad, porque el Estado acompañó para que así sea: formación, formalización, condiciones dignas. Esa Argentina existe en potencia. Las capacidades están. Lo que faltó siempre es la política y la continuidad para desarrollarlas. Misión Productiva quiere ser parte central de esa reconstrucción. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar