Alberto Ades

25 definiciones del economista argentino con el que Javier Milei se reunió en su último viaje a Nueva York

"El péndulo argentino es lo que más miedo genera entre los inversores de Wall Street", dijo Alberto Ades.
El economista Alberto Ades .
13-10-2024
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Alberto Ades vive hace más de 30 años en Nueva York. Desde el centro financiero del planeta, tiene una distancia justa para analizar lo que está pasando en la Argentina de Javier Milei.

Ades, actualmente Director de NWI Management LP pero con pasado en Goldman Sachs, Citi y Bank of America, sigue de cerca lo que pasa en el país y tiene una visión cautelosamente optimista con las Mileinomics.

Ades estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego realizó un Doctorado en Economía en la Universidad de Harvard. En su última visita a la ciudad, Milei se reunió con Ades.

Ades con Milei

En diálogo con La Nación, Ades habló de todo:

¿Cómo es que Elon Musk ve con tanto fervor la Argentina libertaria de Milei pero apoya a un político como Trump que, cuando fue presidente, tuvo una política arancelaria agresiva y proteccionista? ¿Qué quiere decir esto? "La percepción de muchos de estos empresarios es que el Partido Demócrata ha tomado una dirección contraria a los intereses del empresariado, que tiene elementos culturales y políticos controladores, demasiado progresistas, y que en su intento de combatir el racismo, se ha vuelto racista, en alguna medida. Esa batalla cultural explica parte del apoyo al Partido Republicano y a Donald Trump". 

En cuanto a Milei, parte del empresariado americano que lo apoya y se ve seducido por Milei se siente atraído por la capacidad del Presidente argentino de decir muchas de las cosas que el empresariado americano querría decir. O querría que sus políticos dijeran, pero no se animan. Lo ven a Milei como una persona que no tiene ningún miedo de ser políticamente incorrecto ni de decir mucho de lo que ellos piensan, y querrían que el Partido Republicano representara. Hoy el Partido Republicano no representa ese ideario, pero sí lo ven en Milei. Lo quieren como ejemplo de lo que debería ser un partido pro negocios y pro mercado en Estados Unidos o en alguno de los países europeos.

Queda menos de un mes para las elecciones en EE.UU.

Está claro que más allá del tema cultural woke, en lo económico, el Partido Demócrata no es el partido de Bill Clinton: no es un partido enfocado en eliminar el déficit fiscal, en reformar lo que se llama los "entitlement programs", que son los programas de seguridad social. Es un partido que ha expandido el gasto y que propone aumentos de impuestos para financiar más gasto. Un partido que, en términos económicos, se ha ido hacia la izquierda y en términos políticos y culturales, también. Eso es lo que rechaza el empresariado.

En 2000, 2001, cuando China entra y empieza a incorporar millones de personas a la fuerza laboral y a la industria manufacturera china, desafía la producción manufacturera en EE.UU. y en Europa. Se empieza a generar gradualmente una resistencia al libre mercado que se consolida muy fuertemente con Trump.

Los demócratas no eliminaron los aranceles que impuso Trump. Pero las perspectivas hacia adelante son muy distintas (...) En el caso de Trump, está proponiendo una expansión bastante sustancial del proteccionismo. Dos de los pilares de campaña de Trump son imponer un arancel externo del 10% a todas las importaciones, no a sectores específicos como se hizo durante su primera presidencia. Y el otro pilar es imponer un arancel del 60% a las importaciones chinas. 

Parte de la motivación de la política arancelaria, fue tratar de reconstruir el tejido manufacturero deteriorado en muchos de los Estados del centro de Estados Unidos, donde se generó una crisis económica, social, cultural e inclusive de adicción a las drogas. Pero también hubo otro factor: la vulnerabilidad que sintieron muchos países durante Covid, cuando vieron las cadenas de producción y de valor interrumpidas cuando China cerró su economía. Muchos países responden buscando reconstruir esas cadenas con países amigos: lo que llaman "friend shoring", reubicar esas cadenas en los propios países o en países en los que tienen confianza absoluta. En el caso de EEUU, esos países son México y Canadá.

 

En Argentina con el proteccionismo ya probamos durante décadas y nos fue muy mal, nos fue definitivamente muy mal. No hemos probado el libre mercado absoluto. Tampoco sabemos si va a funcionar. Lo que está claro es que no va más el modelo argentino de proteccionismo que genera rentas o cuasi rentas distribuidas por un poder central, que al mismo tiempo generan oportunidades enormes de corrupción y distorsiones. 

Si finalmente vamos a terminar en algo que no existe en ningún otro país del mundo o algo intermedio, no lo sabemos todavía. Pero creo que la movida de Milei, al ser una movida agresiva y con convicción, es muy positiva. Los intentos anteriores de modernizar el país y de apartarnos de un sistema proteccionista corporativista, de capitalismo de amigos, siempre fueron tibios o tímidos: nunca llegaron a generar los resultados deseados como para hacerse políticamente sostenibles. Por eso han fracasado.

Tanto en el menemismo como en Cambiemos hubo bastante mala suerte. En el caso del menemismo, vino la crisis asiática y después, la devaluación brasileña, al mismo tiempo la crisis de Rusia, la apreciación del dólar, la caída en el precio de los commodities. Se dio una combinación de factores realmente muy difícil de sobrevivir. 

En el caso de Cambiemos, tuvimos una cosecha muy mala en 2018 y con los recortes de impuestos acá en 2017, eso forzó a la Reserva Federal a subir tasas en forma más rápida en 2018. La combinación de una mala cosecha con una Reserva Federal subiendo tasas nos mató. Hemos tenido mala suerte, pero las reformas durante el gobierno de Macri, que las hubo, se hicieron en forma mucho más gradual. 

 

Macri era parte de una coalición que tenía dentro elementos que no estaban convencidos. Buena parte del radicalismo y la Coalición Cívica no habían sido tradicionalmente pro libre mercado, pro privatización, pro Estado chico. Y para mantener esa coalición anti kirchnerista, Macri tuvo que proceder mucho más despacio, y ese intento fracasó.

Milei está tratando de empujar el péndulo de una manera muy decisiva y muy agresiva. Y lo más probable es que no llegue al extremo al que él querría llegar ideológicamente pero que haya una mejora, que la Argentina se normalice y sea un país más parecido a sus vecinos y más parecido a los países desarrollados que tienen una dotación de recursos similares a los de Argentina, como Australia, Nueva Zelandia, Canadá. Y no a un país como éste en el que nos hemos convertido durante los últimos 70 y 80 años. 

A pesar de la vocación proteccionista que parece tener EE.UU., también hay una vocación de reubicar las cadenas de valor y los proveedores de productos y materias primas y mano de obra entre países amigos. Y ahí la Argentina tiene una gran oportunidad porque tenemos mucha superposición en la capacidad de producir materias primas similares a las de Rusia, sea petróleo, gas, minerales. Hay una gran oportunidad para la Argentina de convertirse en un socio estratégico, en un amigo de EE.UU. y de Europa y en un proveedor confiable de esas de esos commodities. Es un cambio geopolítico que no se va a revertir en el corto plazo y que debemos aprovechar definitivamente. No solamente nosotros sino toda Latinoamérica debería aprovecharlo.

A lo que más miedo le tienen (los inversores) es al péndulo argentino. Los inversores vieron la historia de Menem, cuando la Argentina era presentada en Wall Street, en Washington, como un ejemplo a seguir por otros países de Latinoamérica. Y a eso le siguieron 15 o 16 años de populismo. 

Javier Milei en Wall Street.

Después vino Macri, que también se presentó como una promesa de cambio y una derrota del kirchnerismo, pero duró cuatro años y volvió un kirchnerismo más rancio, más intervencionista, más deficitario, que multiplicó la inflación al 200%. 

El temor es el péndulo: es la idea de que lo de Milei pinta bien, pero está la posibilidad de que dure cuatro años y después venga un Kicillof o algún otro kirchnerista y te dé vuelta todo. 

Estuve reunido con el presidente cuando estuvo en New York para la Asamblea General de Naciones Unidas. Yo le dije que lo que sería muy positivo para la Argentina, y le dije que tal vez es una expresión de deseo solamente, sería que el peronismo se reformara de la misma manera que se reformó el PT en Brasil, el partido laboral en Brasil. 

En Brasil, sucedía exactamente lo mismo que en la Argentina. Cuando ganó Lula en 2002 y asumió en 2003, Brasil enfrentó una prueba enorme: ¿Lula va a ser un izquierdista confiscador que va a subir los impuestos a las nubes, va a aumentar el gasto, va a descontrolar, va a tratar de controlar el Banco Central, de controlar la inflación? ¿O aprendieron algo? ¿Aprendieron que hay que independizar la macro y dejar que la manejen los técnicos y enfocarse en temas de micro, de distribución, de educación y en temas sociales? Y Lula mostró que la política macro se podía profesionalizar y la izquierda brasileña podía representar otra cosa. Eso es lo que le está faltando a la Argentina: a la Argentina le está faltando que el peronismo demuestre que puede profesionalizar la macro.

La semana pasada, un grupo de abogados que participaron en la redacción del RIGI estuvo acá, en New York, explicando cómo funciona. Yo participé en una comida a la noche en la que nos dieron detalles. Eso puede contribuir sobre todo en sectores como la minería, la energía, que requieren inversiones muy sustanciales de largo plazo. El aluvión de inversiones que podría recibir la Argentina, sean más chicas, no protegidas por el RIGI o financieras, se va a demorar al menos hasta las elecciones de medio término. 

Algo va a entrar antes, pero va a entrar poco hasta las elecciones de medio término. 

Con el resultado electoral, habrá una primera señal de si la población apoya estas políticas, con un apoyo más sustancial hacia La Libertad Avanza y los partidos asociados a La Libertad Avanza. 

Un cambio más significativo va a tener que esperar a 2027, a la próxima elección presidencial. Porque la experiencia de 2018 y 2019 fue muy mala. La experiencia del primer gobierno de Macri fue una gran desilusión para los inversores, que se volvieron a quemar con una reestructuración de la deuda.

Los inversores esperarán, primero, a las legislativas del 2025 y luego, a las presidenciales del 2027.

La mejora en el estándar de vida inducida por la mejora en el salario real requiere una mejora en el nivel de productividad para que sea sostenible. Sin mejora en la productividad, el salario real no es sostenible porque, eventualmente, te lo come la inflación. 

El salario real ya está subiendo: tocó piso en febrero, marzo y desde entonces, está mejorando y estamos viendo una mejora en el consumo. Marcos Galperín mostró que las ventas en unidades, obviamente no en pesos porque tenés inflación, fueron las ventas más altas en términos históricos durante el mes de agosto, en la Argentina, en MercadoLibre. Y que en septiembre vienen más fuertes todavía. Ya se está viendo una recuperación del consumo en la Argentina.

El mejor escenario para nosotros es un gobierno dividido en EE.UU.: un gobierno en el que el Ejecutivo quede en manos de un partido y el Congreso, muy probablemente dividido, con una cámara controlada por los demócratas y una cámara controlada por los republicanos. Si el presidente de EE.UU. no controla el Congreso, no va a poder estimular la política fiscal o la va a poder estimular menos. Y con menor estímulo fiscal, le va a poner menos presión a la Reserva Federal, que va a poder seguir bajando tasas, lo que es positivo para la Argentina. 

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