Stefano Di Carlo fue elegido como el nuevo presidente de River, asegurando la continuidad del proyecto oficialista iniciado por Rodolfo D'Onofrio y consolidado por Jorge Brito. Con tan solo 36 años, se convirtió en el tercer mandatario más joven en la historia moderna del club, solo superado por Leopoldo Bard, uno de los socios fundadores, y por Antonio Vespucio Liberti, ambos figuras legendarias de una era en blanco y negro del fútbol millonario.
En un comicio histórico, con 25.500 votantes -la participación más alta registrada en un club argentino-, Di Carlo, referente de "Filosofía River", se impuso con el 61,77% de los votos, frente a Carlos Trillo (16,22%), Luis Belli (9,68%), Daniel Kiper (8,29%) y el exárbitro Pablo Lunati (4%).
"Gracias por confiar y elegirme para conducir nuestro club. Asumo este desafío con orgullo, responsabilidad y el compromiso de seguir trabajando para que River sea cada día más grande", expresó el flamante presidente en su cuenta de X (ex Twitter) tras confirmarse su triunfo.
Di Carlo no es un nombre improvisado en los pasillos del Monumental. Hijo de una familia con raíces profundas en River, es nieto de Osvaldo "Titi" Di Carlo, presidente del "Millonario" en 1989, y bisnieto de Ángel Di Carlo, dirigente durante la gestión de Vespucio Liberti. Su historia con el club comenzó desde la infancia: primero cursó la primaria en la escuela pública N.° 30 Granaderos de San Martín, ubicada en avenida del Libertador y Gorostiaga —en el límite entre Belgrano y Palermo— y luego, como alumno becado, completó el nivel secundario de perito mercantil en el Instituto River, donde egresó en 2006.
Por aquellos años era habitual verlo en la pileta del club durante el verano junto a sus amigos de la adolescencia. Pero su vínculo con River también tiene un costado trágico: en 2005 fue testigo de uno de los hechos más dolorosos de su vida, cuando su abuelo falleció en la platea San Martín durante un partido de Copa Libertadores. Ese episodio, según él mismo contó, "marcó para siempre el lazo emocional" que lo une a la institución.
Licenciado en Administración y en Gestión de Políticas Públicas (UBA y UNTREF), Di Carlo forjó su carrera política dentro del club desde muy joven. En 2014 encabezó el área de prensa de la gestión D'Onofrio y, en 2018, con apenas 27 años, fue designado vicepresidente segundo, convirtiéndose en el más joven en ocupar ese cargo en la historia de River.
Durante la presidencia de Brito se desempeñó como Secretario General, desde donde impulsó la modernización tecnológica e institucional: lideró el desarrollo de River ID, la plataforma digital que transformó el padrón de socios -de 70.000 a más de 350.000 inscriptos-, y el nuevo sistema de abonos y entradas que mantiene al Monumental con asistencia récord.
En el ámbito profesional, es accionista y director del Grupo IDIX, que reúne a las firmas Think Solutions, Ronda 360, Fan Factory y ATTI. En su entorno destacan su capacidad de gestión, perfil técnico y vocación por la innovación, atributos que fueron claves para consolidar su liderazgo dentro del oficialismo. Su campaña se centró en tres ejes: continuidad del proyecto deportivo con Marcelo Gallardo, infraestructura y modernización del estadio, y proyección internacional de la marca River.
Di Carlo asumirá este lunes a las 18 horas en el Salón de Honor del Monumental, junto a Andrés Ballotta (Vicepresidente 1°), Ignacio Villarroel (Vicepresidente 2°) y Mariano Taratuty (Vicepresidente 3°), con Clara D'Onofrio como primera vocal titular. Será el 26° presidente en la historia de River, y no podrá ser reelecto, según el actual estatuto del club.

En el corto plazo, el mayor desafío de Di Carlo será asegurar la continuidad de Gallardo, en medio de un contexto deportivo complejo. River quedó eliminado del Mundial de Clubes, de la Copa Libertadores y de la Copa Argentina, aunque todavía pelea el Torneo Clausura. "A Marcelo lo acompañamos con convicción, no solo por su historia y lo que representa para River, sino por la calidad de profesional que es. Sostener un proyecto en la victoria es sencillo; el verdadero desafío es hacerlo cuando las cosas no salen tan bien", aseguró el flamante presidente del "Millonario".
Más allá del fútbol, Di Carlo busca posicionar a River como un club modelo en América Latina. Su plan incluye techar el Monumental y ampliar su capacidad a 100.000 personas, con obras financiadas "con recursos genuinos" y sin afectar el presupuesto del plantel profesional. "Está muy avanzado y permitirá aumentar aún más su capacidad. Queremos un estadio preparado para el Mundial 2030 y para ser sede permanente de la Selección Argentina", destacó.
Di Carlo también proyecta profundizar la internacionalización de la marca River, fortaleciendo vínculos con academias en Estados Unidos y Europa, y expandiendo la presencia del club en el mercado digital global. "Tenemos un principio rector: estar cerca del socio y entender que este nuevo River exige nuevas demandas y nuevos desafíos", anticipó en su discurso de lanzamiento.
Padre de Lucio (3 meses) y Emilia (7 años), Di Carlo representa una nueva generación dirigencial que combina tradición familiar, formación académica y gestión moderna. En sus propias palabras: "No llego para romper nada, llego para seguir construyendo sobre lo que hicimos bien, y corregir lo que aún falta. River no es solo un club: es una forma de vivir".





